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¿Qué es la discinesia tardía?

5 de noviembre 2025

La discinesia tardía es una patología neurológica que ocasiona movimientos involuntarios y anormales como consecuencia del consumo prolongado de fármacos antipsicóticos o neurolépticos, utilizados para tratar ciertas alteraciones mentales, como la esquizofrenia.

Aunque se desconoce la razón del surgimiento de la discinesia tardía, los estudios clínicos afirman que el consumo durante varios meses o años de dichos medicamentos o las dosis altas de los mismos, genera modificaciones en la química cerebral, además de que las células nerviosas pueden volverse muy sensibles a ciertas sustancias.

¿Qué provoca la discinesia tardía?

La causa principal de la discinesia tardía es el uso prolongado de medicamentos que bloquean los receptores de dopamina tipo D2 en el sistema nervioso central. Este efecto suele relacionarse con fármacos antipsicóticos de primera y segunda generación, aunque el riesgo es mayor en los típicos o de primera generación.

La dopamina es un neurotransmisor clave en la regulación de los movimientos corporales, y cuando su acción se bloquea de manera crónica, el cerebro intenta compensar este bloqueo aumentando la sensibilidad en el número de receptores dopaminérgicos. A este fenómeno se le conoce como hipersensibilización dopaminérgica y se asocia con la aparición de movimientos anormales e involuntarios, característicos de la discinesia tardía.

Más allá de los antipsicóticos, también tratamientos recetados como los antieméticos dopaminérgicos que se utilizan para tratar náuseas o trastornos gastrointestinales también pueden causar este trastorno si se utilizan por un tiempo prolongado.

Adicionalmente existen otros factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar discinesia tardía, entre los que se encuentran:

  • Edad avanzada.
  • Sexo femenino.
  • Duración prolongada de tratamientos con neurolépticos.
  • Antecedentes de daño cerebral o trastornos del movimiento.
  • Presencia de diabetes mellitus.

Es posible que, en algunos casos, la discinesia tardía se manifieste después de suspender el medicamento responsable, lo que indica que los cambios cerebrales inducidos pueden llegar a ser persistentes o irreversibles.

Discinesia tardía síntomas

En términos generales, la discinesia tardía se presenta como movimientos involuntarios, repetitivos y sin propósito que afectan principalmente el área de la cara, boca y lengua, aunque es posible que se involucren otras áreas del cuerpo.Dentro de los signos más característicos están:
  • Muecas faciales o gesticulaciones sin control.
  • Movimientos de la lengua como protrusión o torsión.
  • Chasquidos o movimientos de succión con los labios.
  • Parpadeo excesivo.
  • Movimientos rítmicos de la mandíbula.
  • Balanceo del tronco o movimiento sin control en las extremidades.

Es posible que haya movimientos leves y apenas perceptibles en algunos pacientes, pero también hay la posibilidad de que estos movimientos lleguen a interferir con actividades cotidianas como caminar, hablar o comer. La intensidad de los movimientos también puede variar a lo largo del día y, en ocasiones, los movimientos llegan a desaparecer de manera temporal a la hora de dormir.

Grupo de cuatro imágenes que representan la discinesia tardía, donde se ven afectados los movimientos de la boca o cuerpo por alteraciones nerviosas.

A diferencia de otro tipo de trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson inducido por fármacos, la discinesia tardía puede aparecer después de meses o años de recibir el tratamiento y no necesariamente desde el inicio.

También puede coexistir la discinesia tardía con otros síntomas neurológicos como rigidez o temblores, lo cual complica el diagnóstico diferencial.

¿Qué es la discinesia tardía grave?

La discinesia tardía grave es la forma más intensa y discapacitante de este trastorno, donde los movimientos involuntarios son tan marcados que logran interferir con acciones como la alimentación, comunicación o la movilidad.

Aquí los pacientes pueden experimentar:

  • Movimientos violentos del cuello o del tronco.
  • Dificultad para mantener tanto la postura como el equilibrio.
  • Espasmos musculares dolorosos.
  • Problemas respiratorios si los músculos implicados en la respiración se han visto afectados.

La discinesia tardía grave no sólo tiene repercusiones físicas en la persona, sino también en su psicología y de forma social, debido a que suele generar ansiedad, depresión o aislamiento por la estigmatización de esto.

Esta variante de discinesia tardía suele ser resistente a los tratamientos convencionales y, en algunos casos, los síntomas pueden persistir incluso tras la suspensión del fármaco causante de esto; debido a lo cual su prevención mediante una prescripción prudente y un seguimiento médico constante es esencial.

Discinesia tardía diagnóstico

El diagnóstico de la discinesia tardía es clínico y se basa principalmente en la observación de los síntomas motores en pacientes con antecedentes de uso prolongado de medicamentos dopaminérgicos. Actualmente no existe una prueba de laboratorio o un estudio de imagen que permita confirmar el diagnóstico, pero sí son procedimientos que pueden ayudar a descartar otras posibles causas de movimientos anormales.

La escala AIMS (Abnormal Involuntary Movement Scale) es una de las herramientas más utilizadas, al permitir evaluar la presencia y gravedad de los movimientos involuntarios en distintas regiones corporales. Realizar este examen es útil tanto para llegar al diagnóstico como realizar seguimiento del paciente a lo largo del tiempo.

La historia clínica detallada que debe realizar el médico incluye conocer el tipo y duración del tratamiento farmacológico, el tiempo de aparición de los síntomas y la presencia o ausencia de otras enfermedades neurológicas o psiquiátricas que puedan estar coexistiendo.

Es posible, en ocasiones, que se realicen estudios complementarios como resonancia magnética cerebral o electromiografía, con el objetivo de descartar otras patologías del sistema nervioso central.

Al momento de hablar de la discinesia tardía es fundamental obtener un diagnóstico temprano, debido a que la suspensión o modificación del medicamento responsable puede evitar la progresión de los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente.

¿Cuál es el tratamiento para la discinesia tardía?

El manejo de la discinesia tardía requiere un enfoque individualizado y multidisciplinario, destinado tanto a reducir los síntomas, como a mejorar la calidad de vida de la persona.

Para esto se emplean diversas acciones, en función a cada caso particular, pero que incluyen:

  • Suspensión o cambio del medicamento causante: como primer paso consiste en identificar y reducir o retirar el fármaco responsable, siempre bajo la supervisión médica. En ocasiones se busca cambiar a un antipsicótico con menor riesgo de discinesia.
  • Tratamientos específicos para discinesia tardía: durante los últimos años se han comenzado a desarrollar tratamientos específicos para abordar este trastorno.
  • Terapias complementarias: implementar terapias como la fisioterapia o la terapia ocupacional ayudan a mejorar el control motor y a reducir el impacto funcional de los movimientos anormales. También se debe buscar apoyo psicológico ya que es clave manejar tanto la ansiedad como la depresión que pudieran acompañar al cuadro clínico.
  • Tratamientos de segunda línea: para casos de discinesia tardía grave o resistente se pueden considerar otra opción de tratamientos como la estimulación cerebral profunda o el uso de toxina botulínica en músculos específicos, actualmente estas opciones se encuentran en evaluación o son indicados de forma selectiva.

La prevención continúa siendo el pilar fundamental en la atención de la discinesia tardía. Ante lo cual se recomienda utilizar dosis mínimas efectivas de antipsicóticos, así como realizar evaluaciones periódicas con la escala AIMS y evitar el uso prolongado de tratamientos dopaminérgicos sin una indicación clara.

Debido a que la discinesia tardía es una complicación neurológica de gravedad que se asocia al uso prolongado de medicamentos antipsicóticos y dopaminérgicos. Y aunque esta condición no se puede prevenir por completo, lograr un diagnóstico temprano, llevar una vigilancia constante y emplear terapias específicas pueden ayudar a mejorar de manera significativa el pronóstico de las personas que la están desarrollando.

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Fuentes:

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    Ricardo Ostos

    Ricardo Ostos

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