¿Qué son las enfermedades hepáticas?

Puntos clave:

  • La enfermedad hepática no alcohólica se presenta en personas de entre 40 y 59 años con comorbilidades.
  • 15% de las personas con cirrosis por consumo excesivo de alcohol desarrollan un cáncer de hígado.
  • Alrededor del 20% de las personas que abusan del alcohol padecen cirrosis irreversible.

Enfermedad hepática no alcohólica

Por lo general, cuando se habla de enfermedad hepática del hígado graso o no alcohólico, usamos un término genérico para múltiples y variadas afecciones que afectan a las personas que beben muy poco o incluso nada de alcohol. Su principal característica es una gran acumulación de grasa en las células del hígado.

Se presenta con más frecuencia en las personas de entre 40 y 59 años que tienen un alto riesgo de enfermedad cardíaca, debido a factores de riesgo como la obesidad y la diabetes tipo 2.

La esteatosis hepática no alcohólica es una forma potencialmente grave de la enfermedad y se caracteriza por la inflamación del hígado, que puede avanzar hacia daño irreversible, similar al causado por el consumo excesivo de alcohol; en su forma más severa, puede provocar cirrosis e incluso insuficiencia hepática.

Los expertos aún desconocen las causas del por qué algunas personas acumulan grasa en el hígado o llegan a desarrollar inflamación que progresa hasta la cirrosis y otras no. Tanto el hígado graso no alcohólico como la esteatosis hepática no alcohólica, se relacionan con los siguientes factores:

  • Sobrepeso u obesidad.
  • Resistencia a la insulina cuando las células no procesan el azúcar en respuesta a la hormona insulina.
  • Un nivel elevado de hiperglucemia que indica prediabetes o diabetes tipo 2.
  • Niveles altos de grasas en la sangre, en particular triglicéridos.

Factores de riesgo

Una amplia variedad de enfermedades y afecciones pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedad hepática del hígado graso no alcohólico:

  • Nivel de colesterol alto.
  • Niveles altos de triglicéridos en la sangre.
  • Síndrome metabólico.
  • Obesidad, especialmente cuando las grasas se concentran en el abdomen.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Apnea del sueño.
  • Diabetes tipo 2.
  • Tiroides hipoactiva (hipotiroidismo).
  • Glándula hipófisis hipoactiva (hipopituitarismo).

Prevención

Para reducir el riesgo de la enfermedad hepática del hígado graso no alcohólico, puedes:

  • Elegir una dieta saludable. Consume frutas, vegetales, granos integrales y grasas saludables.
  • Mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, reduce la cantidad de calorías que consumes a diario y aumenta tu rutina de ejercicios. Si ya tienes un peso saludable, trabaja para mantenerlo a través de una dieta saludable y ejercicio.
  • Hacer ejercicio. Intenta llevar una rutina semanal diaria. Si no has estado activo en los últimos meses, primero pide la aprobación de tu médico.

Enfermedad hepática alcohólica

Lesión del hígado causada por el consumo excesivo de alcohol durante mucho tiempo. En esta enfermedad, la cantidad de alcohol consumida (cuánto, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo) determina el riesgo y la gravedad de dicha lesión. El mejor tratamiento es abandonar el consumo de alcohol, pero hacerlo es muy difícil y a menudo requiere la ayuda de programas de rehabilitación.

Causas

El alcohol, tras ser absorbido en el tubo digestivo, se procesa principalmente en el hígado. Cuando se metaboliza se producen sustancias que pueden dañar el tejido hepático. Cuanto más alcohol se consume, mayor es la lesión hepática. Cuando el alcohol lesiona el hígado, puede seguir funcionando durante cierto tiempo y llegar a recuperarse de una lesión leve.

Sin embargo, si la persona continúa consumiendo alcohol, el daño hepático progresará, pudiendo ocasionar la muerte. Al detener el consumo del alcohol, parte de la lesión puede revertirse y la persona podría vivir más años.

El abuso del alcohol puede causar tres tipos de lesiones hepáticas, que a menudo se desarrollan en el siguiente orden:

  • Hígado graso o esteatosis hepática: este tipo es el menos grave y, a veces, puede ser reversible. Se presenta en más del 90% de las personas que consumen demasiado alcohol.
  • Hepatitis alcohólica: el hígado se inflama aproximadamente entre el 10% y el 35% de las personas afectadas.
  • Cirrosis (irreversible): alrededor del 20% de las personas que abusan del alcohol la desarrollan.

Factores de riesgo

Es más frecuente que se desarrolle una hepatopatía alcohólica en personas que consumen grandes cantidades de alcohol, que han bebido durante mucho tiempo (por lo general, más de 8 años), del sexo femenino, tienen una composición genética que los hace susceptibles a la enfermedad o que padecen obesidad.

Síntomas

Se calcula que un bebedor asiduo comienza a desarrollar síntomas en la cuarta o quinta década de la vida y tiende a desarrollar problemas graves aproximadamente 10 años después de que aparezcan los primeros síntomas. Alrededor del 15% de las personas con cirrosis por un consumo excesivo de alcohol desarrollan cáncer de hígado.

Conforme avanza la enfermedad hepática y se desarrolla una hepatitis alcohólica, los síntomas pueden ir desde leves a potencialmente mortales. La persona afectada puede presentar:

  • Fiebre
  • Ictericia
  • Hígado doloroso de forma espontánea y a la palpación
  • Aumento de su volumen (hepatomegalia).
  • Fatiga.

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