Es fundamental destacar que la comunicación interauricular no es una enfermedad coronaria ni responde a una arteria tapada por placas de grasa. A diferencia del dolor de pecho causado por la isquemia miocárdica o el infarto, esta afección es un defecto anatómico y morfológico presente desde el nacimiento en el músculo cardíaco, por lo que su origen, diagnóstico y abordaje médico difieren totalmente de las cardiopatías isquémicas del adulto.
La seriedad de la comunicación interauricular varía según el tamaño del defecto: en ocasiones la anomalía es leve y no genera sintomatología evidente, pudiendo incluso cerrar de manera espontánea durante los primeros años de vida. Sin embargo, los defectos de mayor diámetro requieren intervención especializada para reparar el tabique y evitar secuelas a largo plazo.
Tipos de comunicación interauricular
Existen diferentes variaciones de este defecto septal, clasificándose principalmente según la ubicación del orificio en el tabique auricular:
- Comunicación interauricular tipo ostium secundum: se genera en el área central del tabique auricular. Es la variante anatómica de mayor frecuencia de aparición en la práctica clínica.
- Comunicación interauricular tipo ostium primum: aparece en la zona inferior del tabique auricular. Suele asociarse con frecuencia al desarrollo concomitante de otras cardiopatías congénitas o anomalías en las válvulas auriculoventriculares.
Causas y factores de riesgo asociados

Aunque el origen exacto de esta patología congénita aún no se comprende en su totalidad, se han identificado diversos factores ambientales, genéticos y maternos que pueden incrementar el riesgo de alteraciones en el desarrollo cardíaco embrionario:
- Ingesta excesiva de alcohol durante la gestación.
- Tabaquismo materno.
- Exposición o consumo de sustancias adictivas durante el embarazo.
- Infecciones virales maternas, como la rubéola, durante el primer trimestre.
- Consumo gestacional de ciertos fármacos, como anticonvulsivos o tratamientos para el control del estado de ánimo.
Signos y síntomas de la comunicación interauricular
La comunicación interauricular puede no producir síntomas durante la infancia y, con frecuencia, muchos niños permanecen asintomáticos durante años debido a la tolerancia hemodinámica inicial. Sin embargo, conforme la persona va creciendo y el volumen de sobrecarga pulmonar se acumula, suelen manifestarse señales clínicas características.
Dentro de los principales síntomas destacan:
- Cansancio crónico al realizar esfuerzos que previamente se toleraban con normalidad.
- Disnea de esfuerzo o sensación de falta de aire durante el ejercicio o la actividad física.
- Palpitaciones cardíacas vinculadas al desarrollo de arritmias auriculares.
- Infecciones respiratorias de repetición.
- Retraso en el crecimiento ponderoestatural en etapas infantiles.
- Soplos cardíacos sistólicos detectados incidentalmente en revisiones médicas de rutina.
En la edad adulta, las manifestaciones clínicas pueden agravarse debido a la sobrecarga crónica de las cavidades derechas del corazón y al eventual desarrollo de hipertensión arterial pulmonar.
Métodos de diagnóstico
El proceso diagnóstico inicia con la exploración clínica, donde el médico cardiólogo detecta el soplo característico mediante la auscultación y evalúa antecedentes como la disnea de esfuerzo o la presencia de arritmias.
Para confirmar el diagnóstico y valorar la repercusión hemodinámica se emplean pruebas de imagen especializadas:
- Ecocardiograma (transtorácico y transesofágico): es la herramienta diagnóstica principal. Permite visualizar directamente la localización y tamaño del orificio septal, así como la dirección y volumen del flujo sanguíneo entre las aurículas.
- Resonancia magnética cardíaca: proporciona una evaluación anatómica tridimensional detallada y cuantifica con alta precisión los volúmenes ventriculares y el flujo pulmonar.
- Cateterismo cardíaco: se reserva para casos complejos donde se requiere medir de forma directa las presiones vasculares pulmonares antes de planificar la corrección quirúrgica.

Opciones de tratamiento y cirugía correctiva
El abordaje terapéutico dependerá del tamaño del defecto septal, el grado de cortocircuito sanguíneo y la presencia de síntomas asociados:
- Vigilancia clínica periódica: en defectos pequeños sin repercusión en las cavidades cardíacas ni signos de hipertensión pulmonar, se opta por un seguimiento ecocardiográfico regular sin requerir intervención inmediata.
- Cierre percutáneo mediante dispositivo: procedimiento mínimamente invasivo en el que se introduce un catéter por la vena femoral hasta el corazón para colocar un dispositivo de oclusión (tipo sombrilla o doble disco) que sella el orificio interauricular.
- Cirugía de cierre de herida o parche auricular: en defectos de gran tamaño o con bordes anatómicos insuficientes para un dispositivo percutáneo, se realiza una cirugía cardíaca abierta para reparar y suturar el tabique mediante un parche autólogo o sintético.
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Fuentes: MSD Manuals, Kids Health, MedlinePlus