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¿Qué es la hipertensión pulmonar?

15 de diciembre 2025

La hipertensión pulmonar o hipertensión arterial pulmonar es una enfermedad crónica en la que la presión sanguínea dentro de las arterias de los pulmones se eleva por encima de lo normal. Esto hace que el ventrículo derecho del corazón tenga que trabajar con mayor esfuerzo para bombear sangre a través de los pulmones. Con el tiempo, ese sobreesfuerzo puede provocar un crecimiento anormal del ventrículo derecho y favorecer la aparición de insuficiencia cardíaca.

Muchas personas se preguntan qué es hipertensión pulmonar y por qué es diferente a la hipertensión arterial común. La diferencia es que la hipertensión arterial afecta a todo el sistema circulatorio, mientras que la presión pulmonar elevada ocurre únicamente en los vasos sanguíneos de los pulmones. Aunque al inicio puede no dar síntomas, con el tiempo se vuelve una condición peligrosa y que necesita tratamiento especializado.

¿Qué provoca la hipertensión pulmonar?

La hipertensión pulmonar puede originarse por múltiples factores. En algunos casos, no se encuentra una causa específica, lo que se conoce como hipertensión primaria o idiopática. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, esta afección se desarrolla como consecuencia de otros padecimientos o daños previos en el corazón, los pulmones o los vasos sanguíneos.

Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Trastornos genéticos.
  • Ingesta de anfetaminas o metanfetaminas.
  • Padecimientos cardíacos congénitos.
  • Enfermedades del tejido conectivo, como lupus.
  • Cirrosis hepática.
  • VIH/SIDA.
  • Enfermedades pulmonares como EPOC, fibrosis pulmonar o apnea obstructiva del sueño.
  • Trastornos en la válvula mitral o del ventrículo izquierdo.
  • Embolias pulmonares (coágulos).
  • Sarcoidosis y vasculitis.
  • Afecciones renales avanzadas.
  • Síndrome de Eisenmenger.
  • Alteraciones metabólicas.
  • Compresión de las arterias pulmonares por tumores.

En recién nacidos existe una variante llamada hipertensión pulmonar neonatal, relacionada con problemas respiratorios tempranos o dificultades durante el nacimiento.

En todos los casos, el problema común es el estrechamiento, bloqueo o endurecimiento de los vasos sanguíneos pulmonares, lo que impide que la sangre circule con normalidad y eleva la presión dentro de las arterias.

¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión pulmonar?

Los síntomas de hipertensión pulmonar pueden tardar en aparecer, pues el organismo se adapta progresivamente al esfuerzo del corazón. Sin embargo, conforme la enfermedad avanza, las molestias aumentan y afectan de forma importante la calidad de vida.

Al hablar de la hipertensión pulmonar síntomas frecuentes incluyen:

  • Disnea, dificultad o falta de aire al realizar actividad física e incluso en reposo.
  • Fatiga y cansancio extremo.
  • Mareos o desmayos ocasionales.
  • Palpitaciones o sensación de latidos rápidos.
  • Dolor u opresión en el pecho.
  • Edema en piernas y tobillos (hinchazón por retención de líquidos).
  • Ascitis, acumulación de líquido en el abdomen.
  • Cianosis, coloración azulada en labios o piel debido a baja oxigenación.
  • Pérdida del conocimiento en casos avanzados.

Si notas varios de estos síntomas, especialmente dificultad para respirar sin explicación, es importante acudir al médico. Detectarla a tiempo mejora el pronóstico y permite iniciar un tratamiento oportuno.

¿Cómo bajar la hipertensión pulmonar?

Aunque la hipertensión arterial pulmonar no tiene cura, sí existen formas de reducir la presión pulmonar y mejorar los síntomas. Es fundamental seguir las indicaciones de un especialista, ya que cada paciente requiere un abordaje diferente.

Algunas recomendaciones generales para bajar la hipertensión pulmonar son:

  • Evitar esfuerzos físicos intensos y actividades que provoquen falta de aire.
  • No fumar y evitar la exposición a contaminantes.
  • Mantener un peso saludable.
  • Llevar una alimentación baja en sal para reducir la retención de líquidos.
  • Controlar otras enfermedades asociadas como apnea del sueño, EPOC o cardiopatías.
  • Reducir situaciones de estrés físico y emocional.
  • Evitar viajes a grandes alturas sin supervisión médica.
  • No usar medicamentos no indicados por tu especialista.

Un aspecto importante es el cuidado del oxígeno. Algunos pacientes pueden requerir oxigenoterapia para conservar niveles adecuados en sangre y proteger al corazón.

Hipertensión pulmonar, diagnóstico

El diagnóstico se realiza tras una evaluación clínica completa. El médico analizará síntomas, antecedentes y realizará una revisión física. Posteriormente, se pueden solicitar diversos estudios para confirmar la enfermedad, evaluar su gravedad y determinar su causa.

Los estudios más frecuentes incluyen:

  • Pruebas de sangre.
  • Radiografía de tórax.
  • Electrocardiograma.
  • Ecocardiograma.
  • Tomografía computarizada o resonancia magnética.
  • Pruebas de función pulmonar.
  • Gammagrafía pulmonar.

Cateterismo cardiaco derecho (considerado el estándar para confirmar el diagnóstico)
Este último estudio mide directamente la presión pulmonar y permite determinar con exactitud el estado del corazón y los vasos pulmonares.

Radiografía de tórax como estudio de imagen que ayuda en el diagnóstico de la hipertensión pulmonar.

Tratamiento para la hipertensión pulmonar

En la hipertensión pulmonar el tratamiento varía dependiendo de la causa, la gravedad y la respuesta del paciente. El objetivo principal del tratamiento para la hipertensión pulmonar es controlar síntomas, desacelerar el avance de la enfermedad y prevenir complicaciones.

Los tratamientos recetados más utilizados son:

  • Vasodilatadores pulmonares.
  • Antagonistas de los receptores de endotelina.
  • Estimuladores del guanilato ciclasa.
  • Bloqueadores de los canales de calcio.
  • Diuréticos para disminuir la retención de líquidos.
  • Anticoagulantes para evitar coágulos.
  • Para dilatar arterias pulmonares.

En casos donde los fármacos no son suficientes, se pueden requerir procedimientos como:

  • Septostomía auricular: se realiza una apertura controlada entre aurículas para reducir la presión en el corazón derecho
  • Trasplante de corazón y/o pulmón: en etapas muy avanzadas y seleccionando cuidadosamente a los pacientes

Actualmente se investiga si la hipertensión pulmonar leve tiene cura, especialmente cuando se detecta a tiempo y se puede corregir la causa subyacente. Aunque hoy continúa considerándose una enfermedad crónica, los avances médicos han permitido mejorar significativamente el pronóstico.

¿Qué empeora la hipertensión pulmonar?

Hay factores y hábitos que pueden acelerar el deterioro o provocar descompensaciones graves, tales como:

  • Fumar.
  • Consumir alcohol en exceso.
  • Vivir en altitudes elevadas sin control médico.
  • Infecciones respiratorias frecuentes y no tratadas.
  • Sedentarismo o, al contrario, ejercicio intenso sin supervisión.
  • No seguir el tratamiento o suspenderlo sin consulta.
  • Automedicarse o tomar fármacos contraindicados (como algunos para la gripe).
  • Embarazo sin planificación y seguimiento especializado.

Evitar estos factores es clave para mantener el corazón estable y mejorar la calidad de vida.

¿Cuánto tiempo puede vivir una persona con hipertensión pulmonar?

El pronóstico depende de factores como la causa de la hipertensión pulmonar, la rapidez del diagnóstico, la respuesta al tratamiento, el estado del corazón y los pulmones, así como la edad y enfermedades asociadas.

Gracias a los avances médicos actuales, muchas personas pueden vivir durante años con cuidados adecuados, control de síntomas y seguimiento continuo. En algunos pacientes, la enfermedad progresa lentamente, mientras que en otros puede evolucionar de forma más rápida.

Lo más importante es diagnosticar a tiempo y mantener un tratamiento constante. Con ello, muchos pacientes logran llevar una vida activa y con buen nivel de funcionamiento.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad seria y progresiva, pero con diagnóstico temprano y tratamiento especializado es posible vivir mejor y retrasar complicaciones. Si notas dificultad para respirar, cansancio extremo o hinchazón en piernas sin causa aparente, acude a un especialista. Cuidar tu salud respiratoria y cardiovascular puede marcar una enorme diferencia en tu bienestar futuro.

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