Identificar a tiempo los síntomas de derrame cerebral o de un ictus es esencial para lograr actuar a tiempo y evitar así secuelas de gravedad en una persona, o incluso, que puedan llegar a la muerte. Cuando ocurre este evento, el tiempo se convierte en el factor más crítico para la supervivencia y la recuperación.
Qué es un derrame cerebral
Con el nombre correcto de ictus, pero también conocido como infarto cerebral, derrame cerebral o accidente cerebrovascular (ACV), es una situación en donde el cerebro no recibe oxígeno debido a la interrupción del flujo de la sangre.
Los derrames cerebrales ocurren cuando la sangre que se dirige al cerebro se interrumpe o reduce de manera repentina, lo que impide que este órgano reciba nutrientes y oxígeno. Debido a que las células cerebrales comienzan a morir en cuestión de segundos o pocos minutos, un accidente cerebrovascular está catalogado como una emergencia médica absoluta y su tratamiento inmediato es crucial para la salud del paciente.
Por qué da un derrame cerebral
Existen diferentes causas de un derrame cerebral. En términos generales, se produce por la alteración del flujo sanguíneo en las arterias cerebrales, ya sea por una obstrucción física o por la ruptura de un vaso sanguíneo.
Factores como la presión arterial alta, el exceso de medicamentos anticoagulantes, la presencia de coágulos o los aneurismas en las paredes de los vasos sanguíneos son algunas de las causas principales que desencadenan este problema de salud. Sin importar cuál sea el origen, el resultado es la falta de oxigenación en el tejido cerebral.
Tipos de derrame cerebral

Para entender a fondo este padecimiento, es necesario saber que se divide en diferentes categorías según la causa que lo provoque:
Es la causa más común de un accidente cerebrovascular. Se genera cuando los vasos sanguíneos en el cerebro se bloquean o estrechan, reduciendo de una manera importante el flujo de la sangre (situación conocida como isquemia). Esta oclusión puede deberse a un trombo local, un coágulo remoto que viaja y se aloja en la circulación cerebral, o a enfermedades de la vascularización. La presencia de un coágulo en el cerebro resulta en el bloqueo a la circulación de la sangre.
Este tipo se presenta por la ruptura de una arteria o vaso sanguíneo en el cerebro, lo que produce una hemorragia que condiciona una lesión o compresión cerebral. Puede ocurrir de forma intracerebral o en la superficie del cerebro. Se suele asociar a una presión arterial alta descontrolada, malformaciones en los vasos, algún traumatismo craneal o la dilatación de una arteria (aneurisma). Además, un accidenteisquémico previo puede debilitar el vaso y resultar en un evento hemorrágico.
Accidente isquémico transitorio
Existe un tercer tipo conocido como accidente isquémico transitorio (AIT). Este consiste en un periodo temporal en el que se presentan los mismos síntomas de un derrame cerebral, pero la interrupción del flujo sanguíneo dura poco tiempo y no causa daño de manera permanente en las células cerebrales. Sin embargo, no debe ignorarse, ya que suele ser una fuerte señal de advertencia de que un evento mayor podría ocurrir en el futuro.
Síntomas de un derrame cerebral
Sin importar los tipos de derrame cerebral que existan, identificar las señales de un derrame cerebral de forma oportuna es vital. Aunque la pérdida de fuerza muscular en brazos, piernas o cara es el síntoma más frecuente, también existen en el derrame cerebral síntomas como:
- Presentar confusión: dificultad repentina para hablar, articular palabras de forma clara o comprender lo que se le está diciendo.
- Problemas visuales: alteraciones en la vista en uno o en ambos ojos de manera repentina, que van desde visión borrosa hasta oscurecimiento o visión doble.
- Mareos y pérdida de equilibrio: dificultad para caminar, tropiezos o pérdida de la coordinación motriz.
- Dolor de cabeza intenso: un dolor fuerte y súbito, sin causa aparente, que puede acompañarse de mareos, vómitos o desmayos.
- Entumecimiento o parálisis: pérdida de sensibilidad en la cara, el brazo o la pierna, afectando generalmente solo una mitad del cuerpo.
- Pérdida de la conciencia: desmayos o estados de desorientación severa.

La presencia de los síntomas no variará en función al tipo de ictus (isquémico o hemorrágico), realmente las manifestaciones se deberán más en relación al área del cerebro que se está viendo afectada, así como a su intensidad.
Primeros síntomas de un derrame cerebral
Saber cómo empieza un derrame cerebral o cómo se siente un derrame cerebral en sus fases iniciales permite ganar minutos que salvan vidas. Los síntomas antes de un derrame cerebral o señales previas suelen aparecer de forma súbita y repentina.
Prestar atención a los síntomas de un posible derrame cerebral, como una ligera asimetría en la sonrisa, un breve hormigueo en un brazo o arrastrar levemente las palabras por unos segundos, representa la ventana de oportunidad ideal para buscar ayuda médica antes de que los daños o las consecuencias de un derrame cerebral sean irreversibles.
Derrame cerebral por presión alta: señales de alerta
La hipertensión arterial es el factor de riesgo modificable más importante para un accidente cerebrovascular. Un derrame cerebral por presión alta ocurre debido a que la fuerza sostenida de la sangre daña y debilita las arterias con el tiempo, haciéndolas más propensas a romperse (hemorrágico) o a acumular grasa y obstruirse (isquémico).
Es fundamental aclarar que los síntomas de derrame cerebral por presión alta no son distintos a los provocados por otras causas; las señales de alerta (pérdida de fuerza, alteración del habla, problemas visuales) dependen estrictamente de la zona cerebral afectada y no del factor que detonó el evento. El monitoreo constante de la presión es la mejor herramienta de sospecha previa.
Qué hacer ante un derrame cerebral
Si sospechas que una persona cercana o tú están viviendo un derrame cerebral, aplica la siguiente regla de acción rápida:
- Identifica las señales: revisa si la persona pierde fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, si se “cae” un lado de su cara al intentar sonreír, o si tiene problemas de expresión o entendimiento.
- Llama a emergencias de inmediato: en caso afirmativo a una o más de estas situaciones, se deberá buscar llevar a la persona a un área de urgencias en un centro especializado para la atención del ictus o bien, llamar a una ambulancia para su traslado.
- No esperes: es de suma importancia realizar esto de inmediato y no esperar a ver si los síntomas desaparecen de forma espontánea. Durante un derrame cerebral, cada segundo cuenta.
- Registra el tiempo: si es posible, anota la hora exacta en la que comenzaron los primeros síntomas, ya que este dato es crucial para el equipo médico al momento de elegir el tratamiento.
Tratamiento para el ictus o derrame cerebral
El tratamiento para el derrame cerebral dependerá directamente del tipo de evento, del tiempo transcurrido desde el inicio de los primeros síntomas y del estado general del paciente en el hospital.
- Para eventos por coágulo cerebral (isquémico): si el paciente llega dentro de las primeras tres o cuatro horas posteriores al incidente, se puede administrar un medicamento endovenoso diseñado para disolver el coágulo. También se pueden emplear procedimientos especializados como el uso de un catéter en las arterias para eliminar físicamente la obstrucción.
- Control de factores críticos: en el área de urgencias se emplean medicamentos de acción rápida para controlar la presión arterial, los niveles de glucosa en caso de diabetes o el colesterol alto. El uso intrahospitalario de anticoagulantes o antiagregantes también es frecuente según la valoración médica.
- Cirugía: en situaciones de hemorragia cerebral o aneurismas, llega a ser necesaria la realización de procedimientos quirúrgicos especiales con el objetivo de aliviar la presión intracraneal o prevenir futuros accidentes cerebrovasculares.
- Rehabilitación posterior: tras superar la emergencia médica, el paciente posiblemente necesitará el apoyo de un equipo multidisciplinario para tratar las secuelas. Esto incluye fisioterapia, terapia ocupacional, terapia del habla y del lenguaje, o apoyo estomacal y nutricional, dependiendo del nivel de daño generado y de la rapidez con la que se recibió la atención.
Cómo prevenir un derrame cerebral
En nuestra vida diaria podemos adoptar múltiples acciones y hábitos orientados a prevenir un derrame cerebral y disminuir drásticamente los factores de riesgo:
- Controlar la presión arterial: mantener lecturas saludables mediante chequeos constantes.
- Monitorear el colesterol: evitar niveles altos de placa de grasa en las arterias (aterosclerosis), la cual suele desencadenar embolias o infartos cerebrales.
- Controlar la diabetes: mantener los niveles de glucosa bajo estricta supervisión médica.
- Dejar de fumar: el tabaquismo daña severamente las paredes de los vasos sanguíneos.
- Disminuir o anular el consumo de alcohol: su abuso eleva la presión y el riesgo de hemorragias.
- Realizar actividad física: el sedentarismo eleva el riesgo cardiovascular; se recomienda ejercicio moderado regular.
- Atender el sobrepeso y la obesidad: son condiciones estrechamente ligadas a los problemas arteriales, sumadas a los altos niveles de estrés.
- Mantener checados los trastornos cardíacos: condiciones como las arritmias deben recibir seguimiento constante ya que pueden generar coágulos que viajen al cerebro.
Si presentas uno o más de estos factores de riesgo, realizar visitas periódicas al médico es la medida de prevención más efectiva para evitar cualquier eventualidad.
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Fuentes: Cruz Roja, UCSF Health, UI Health