El vértigo es un síntoma aparatoso y preocupante que llegan a presentar algunos pacientes. A diferencia de una simple molestia física, la persona experimenta la clara sensación de que todo a su alrededor gira de forma incontrolable o de que ella misma cae como dentro de un torbellino. Esta manifestación neurológica genera una profunda inseguridad, angustia y miedo, afectando severamente la calidad de vida y las actividades cotidianas de quienes lo padecen.
La Secretaría de Salud señala que hasta el 30% de la población mexicana padece de mareo y es una de las causas más frecuentes por las que los adultos buscan atención médica especialista. Comprender las vértigo causas y saber diferenciar este trastorno de otras condiciones del equilibrio resulta fundamental para acudir con el profesional de la salud adecuado, obtener un diagnóstico acertado y prevenir accidentes mayores como las caídas accidentales.
¿Qué es el vértigo y cómo se diferencia del mareo?
El vértigo es una ilusión de movimiento rotatorio donde sientes que todo gira a tu alrededor, mientras que el mareo implica una sensación de inestabilidad, pesadez o desorientación en el espacio sin ilusión de giro.
Más allá de una simple molestia pasajera, al hablar de qué es vértigo nos referimos a un síntoma de una condición médica subyacente que suele relacionarse directamente con el sistema vestibular del oído interno, el cual es el responsable de mantener el equilibrio corporal y la percepción adecuada de movimiento en el espacio. El Dr. Francisco José Gallardo Ollervides, especialista en neurootología y otorrinolaringología en el Centro Médico ABC, señala que el vértigo es uno de los síntomas que más inquietud y temor provoca en las personas debido a la pérdida drástica del control sobre el propio cuerpo.
Para comprender adecuadamente este problema, es indispensable diferenciar entre mareo y vértigo de forma clara. El mareo describe una sensación vaga e imprecisa de inestabilidad, malestar general, flaqueza o la percepción de que la postura del cuerpo no está bien situada respecto al entorno. En cambio, en el vértigo existe un movimiento rotatorio o giro manifiesto del entorno o de la persona, acompañado de cuadros de sudoración fría, palidez y mucha ansiedad.
Mareos repentinos o constantes: ¿por qué no son lo mismo que el vértigo?
Los mareos repentinos o constantes responden a alteraciones vasculares, metabólicas o deshidratación, mientras que el vértigo responde específicamente a fallas en los sensores del equilibrio en el oído o en el cerebro.
Sentir mareos repentinos al levantarse de forma brusca o experimentar mareos constantes durante el día no implica de manera obligatoria estar sufriendo un cuadro de vértigo. Las causas del mareo generalizado suelen asociarse a bajas de presión arterial, deshidratación, falta de glucosa o niveles elevados de estrés. El mareo genera una vaga desorientación espacial, pero nunca la falsa ilusión óptica o física de que el mundo circundante está dando vueltas.
Por el contrario, el vértigo aparece casi siempre de forma súbita y violenta. Las crisis pueden durar desde unos pocos segundos hasta varias horas o días consecutivos. Cuando una persona presenta náuseas severas combinadas con una incapacidad absoluta para mantenerse en pie debido a la sensación de rotación, nos encontramos ante una afección del sistema vestibular u otoneurológico que requiere una evaluación médica exhaustiva por parte de un otorrinolaringólogo o neurootólogo.
Causas del vértigo: ¿por qué ocurre esta sensación de movimiento?
Las causas del vértigo se dividen en periféricas, originadas en el oído interno, y centrales, originadas por alteraciones vasculares, tumores o migrañas en el cerebro.
El Dr. Francisco José Gallardo Ollervides explica que, en términos generales, las causas del vértigo se pueden dividir en dos grandes grupos según la estructura orgánica en la que se origine la falla:
- Causas periféricas: se originan directamente en el oído interno, donde se ubican los sensores de movimiento que envían la información del equilibrio hacia el cerebro.
- Causas centrales: se originan en el propio sistema nervioso central, concretamente en el cerebro o el tallo cerebral.
Al hablar de las causas centrales de origen cerebral, la migraña vestibular destaca como una de las más habituales. Esta condición clínica no solo presenta el clásico dolor de cabeza pulsátil que afecta a la mitad del rostro, sino que viene acompañada por episodios de vértigo que duran de minutos a horas. Otra causa de origen central corresponde a los problemas en la disminución del flujo de sangre hacia el cerebro, lo que genera una oxigenación deficiente en las áreas encargadas de coordinar la postura. De igual manera, algunas enfermedades neurodegenerativas, lesiones vasculares o procesos tumorales que comprimen o lesionan sitios específicos del sistema nervioso central pueden manifestarse mediante vértigo.
En cuanto a las causas periféricas, la enfermedad de Ménière, la neuritis vestibular, los traumatismos craneales previos y las infecciones bacterianas o virales del oído representan los motivos de consulta más recurrentes. Estas condiciones alteran la presión de los fluidos del oído interno o inflaman el nervio vestibular, interrumpiendo las señales auditivas y del equilibrio enviadas hacia la corteza cerebral.
Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) y otros factores del oído interno
El VPPB ocurre cuando pequeños cristales de calcio se desplazan dentro de los canales del oído interno, provocando breves e intensos giros al mover la cabeza.
Dentro del grupo de causas periféricas se ubica el vértigo postural paroxístico benigno, considerado clínicamente como la forma más frecuente y habitual de vértigo en la población general. Esta condición se produce por la presencia de cristales de carbonato de calcio sueltos (otoconias), los cuales se desprenden de su cavidad habitual e ingresan involuntariamente a los canales semicirculares del oído interno.
Cuando la persona realiza giros rápidos con la cabeza, se agacha o se da la vuelta en la cama, estos pequeños cristales se desplazan por el fluido interno del oído y envían señales erróneas de movimiento al cerebro. Aunque el vértigo paroxístico benigno resulta sumamente molesto, aparatoso y angustiante, no representa un riesgo vital y puede corregirse de manera rápida y efectiva mediante maniobras de reposicionamiento físico realizadas en el consultorio por parte del médico especialista.
Principales causas del vértigo en mujeres y factores de riesgo
Aunque el vértigo afecta a ambos sexos, los cambios hormonales, la osteoporosis y el VPPB muestran una mayor prevalencia de casos en las mujeres.
Al analizar las causas del vértigo en mujeres, la literatura médica y la observación clínica confirman que la gran mayoría de las formas de vértigo no muestran un predominio según el sexo del paciente. No obstante, el vértigo posicional paroxístico benigno es una clara excepción a esta regla, ya que muestra una incidencia significativamente superior en el sexo femenino en comparación con los hombres.
Esta diferencia estadística responde a diversos factores biológicos y hormonales. Las fluctuaciones en los niveles de estrógenos durante la menopausia pueden alterar la masa ósea y el metabolismo del calcio en el organismo, favoreciendo el desprendimiento de los cristales alojados en el oído interno. Asimismo, las mujeres registran una mayor prevalencia de migraña vestibular y enfermedades autoinmunes que atacan los microvasos sanguíneos del oído, elevando el riesgo de sufrir episodios recurrentes de pérdida del equilibrio y desorientación espacial.
Vértigo: síntomas de alerta que no debes ignorar
Además de la intensa sensación de giro, debes vigilar síntomas asociados como vómitos, pérdida auditiva, visión doble o debilidad en las extremidades.
El síntoma primordial e inconfundible del vértigo es la percepción de un giro rotatorio violento, ya sea de la propia persona o de las paredes y objetos que conforman el entorno. Sin embargo, debido a la complejidad del sistema nervioso y auditivo, esta condición suele estar acompañada de una serie de manifestaciones fisiológicas variadas que dependen de la causa de origen:
- Dificultad para enfocar la vista y movimientos involuntarios de los ojos (nistagmo).
- Sensación severa de mareo, palidez, sudoración fría, náuseas e incluso vómitos continuos.
- Pérdida progresiva o repentina de la audición.
- Pérdida del equilibrio corporal con un riesgo alto de tropiezos y caídas graves.
- Zumbidos o ruidos molestos en el oído (acúfenos o tinnitus).
Cuando la falla corresponde a un origen central o cerebral, el cuadro clínico se vuelve más severo y requiere valoración médica inmediata de urgencia. En estos escenarios se pueden llegar a presentar síntomas adicionales como dificultad clara para comer o tragar alimentos, visión doble o diplopía, parálisis facial, parálisis o adormecimiento del rostro, severa dificultad para articular palabras al hablar y debilidad muscular en las extremidades superiores o inferiores.
Diagnóstico y tratamiento del vértigo
El diagnóstico precisa de pruebas otoneurológicas y el tratamiento abarca desde maniobras físicas e higiene postural hasta medicamentos específicos según la causa.
El abordaje médico del paciente con pérdida del equilibrio debe ser un proceso sumamente individualizado. El Dr. Gallardo enfatiza que la prioridad es diagnosticar con precisión la causa específica que provoca el vértigo para indicar el tratamiento idóneo. Para lograr un diagnóstico certero, es habitual acudir a la realización de estudios otoneurológicos, los cuales evalúan la función del oído interno, los movimientos oculares y las vías nerviosas del equilibrio.
El tratamiento médico persigue objetivos simultáneos: aliviar el síntoma de rotación, controlar los malestares asociados como la náusea y el vómito, y brindar serenidad y acompañamiento psicológico al paciente ante el miedo y la ansiedad que experimenta. A la par del manejo clínico, se deben adoptar medidas de seguridad en el hogar para evitar caídas:
- Eliminar tapetes sueltos y despejar cables u obstáculos del suelo que favorezcan tropiezos.
- Evitar el uso de pantuflas desabrochadas o chanclas abiertas que no sujeten el pie adecuadamente.
- Mantener las luces nocturnas encendidas al levantarse al baño durante la noche.
- Instalar barras de apoyo o agarraderas firmes dentro del área de la regadera y el inodoro.
Medicamentos y pastillas para el vértigo: ¿cuándo se recetan?
Las pastillas para el vértigo se usan en fases agudas para reducir el mareo y la náusea, pero no deben consumirse de forma prolongada sin supervisión.
El uso de pastillas para el vértigo o el consumo de medicamento para el vértigo cumple un rol muy específico en la fase aguda del episodio. Los fármacos conocidos como supresores vestibulares, antihistamínicos y antieméticos ayudan a bloquear temporalmente la señal errónea del oído hacia el cerebro, disminuyendo drásticamente las náuseas, el sudor frío y la angustiosa sensación de giro.
Sin embargo, estos medicamentos deben ser recetados exclusivamente por un especialista. El consumo prolongado de estos fármacos sin supervisión médica puede retrasar la compensación natural que el cerebro debe hacer para recuperar el equilibrio por sí mismo. Asimismo, existen casos donde el tratamiento no requiere medicamentos, sino maniobras físicas de reposición o cirugías en afecciones del oído de mayor complejidad.
Terapia y manejo para el control a largo plazo
La rehabilitación vestibular entrena al cerebro mediante ejercicios para compensar las deficiencias del oído y recuperar la estabilidad a largo plazo.
Para lograr una recuperación sostenida, la rehabilitación vestibular emerge como la herramienta terapéutica más efectiva a largo plazo. Este tratamiento consiste en un programa guiado de ejercicios físicos personalizados de cabeza, ojos y tronco, diseñados para reorganizar los reflejos posturales y promover la adaptación de las vías neuronales del sistema nervioso central.
Gracias a la terapia de rehabilitación, los pacientes que sufren de lesiones vestibulares crónicas o secuelas de neuritis aprenden a compensar la falta de señal auditiva o de equilibrio. De esta manera, progresivamente recobran la confianza para caminar de forma independiente, reintegrarse a sus labores profesionales y eliminar por completo la zozobra y la inseguridad generadas por los episodios pasados.
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Preguntas frecuentes sobre el vértigo y el mareo
Fuentes:
Dr. Francisco José Gallardo Ollervides – Especialista en neurootología y otorrinolaringología en el Centro Médico ABC
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