Desmayo

19 de octubre 2026

Mujer sintiendo mareo y presión en el pecho previo a un desmayo, provocados por deshidratación o baja presión.


Acude a la Unidad de Urgencias o solicita ayuda médica inmediata si el desmayo:

  • Ocurre durante ejercicio o esfuerzo.
  • Se acompaña de dolor, presión o molestia en el pecho.
  • Se presenta con palpitaciones o ritmo cardíaco irregular.
  • Ocurre en una persona embarazada.
  • Se acompaña de convulsiones o movimientos repetitivos.
  • Provoca lesión, caída fuerte o golpe en la cabeza.
  • Ocurre en una persona con diabetes.
  • Aparece con dificultad para respirar.
  • Se acompaña de dificultad para hablar, visión alterada o debilidad en un brazo o pierna.
  • No hay recuperación rápida.
  • Se repite sin causa clara.
  • Ocurre en personas mayores de 50 años.
  • Hay antecedentes personales o familiares de enfermedad cardíaca o muerte súbita.

Un desmayo puede ser una experiencia breve y sin consecuencias graves, pero también puede ser la primera señal de un problema que requiere atención médica. Suele ocurrir cuando, por unos momentos, llega menos sangre al cerebro, lo que provoca pérdida temporal de la conciencia y del tono muscular.

Aunque muchas personas se recuperan en pocos minutos, no conviene ignorarlo si aparece de forma repetida, ocurre durante el ejercicio, se acompaña de dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar, embarazo, lesiones por caída o movimientos parecidos a convulsiones. En esos casos, la valoración en la Unidad de Urgencias puede ser necesaria.

¿Qué es un desmayo?

El desmayo, también llamado síncope, es una pérdida temporal de la conciencia que aparece de forma súbita y suele tener recuperación espontánea. Antes del episodio, algunas personas sienten mareo, debilidad, náusea, visión borrosa, sudor frío, zumbido en los oídos o sensación de que “todo se apaga”.

Durante el desmayo, la persona puede perder fuerza muscular y caer. Por eso, además de identificar la causa, es importante prevenir golpes, lesiones en la cabeza o caídas desde altura.

Diferencia entre desmayo y desvanecimiento

En el lenguaje cotidiano, muchas personas usan “desmayo” y “desvanecimiento” como si fueran lo mismo. En consulta, la diferencia más útil es identificar si hubo pérdida real de la conciencia.

El desmayo implica que la persona pierde la conciencia por un periodo breve. En cambio, el desvanecimiento puede referirse a la sensación de debilidad, mareo o “me voy a desmayar”, incluso si la persona no llega a perder el conocimiento.

Esta diferencia entre desmayo y desvanecimiento ayuda al médico a saber si se trató de un síncope, un mareo, una baja de presión, una crisis de ansiedad, una alteración del ritmo cardíaco, una convulsión u otra condición.

Señales de alerta

Aunque el desmayo puede ocurrir de manera repentina, algunas personas presentan señales previas que permiten actuar a tiempo y reducir el riesgo de caída o lesión. Estas señales pueden incluir mareo, debilidad, sudor frío, náusea, visión borrosa, zumbido en los oídos, palidez, sensación de calor, palpitaciones o la impresión de que “todo se apaga”.

Si aparecen estas señales, lo más seguro es sentarse o recostarse de inmediato, evitar caminar o manejar, pedir ayuda y permanecer en reposo hasta recuperarse. Si el episodio ocurre con dolor en el pecho, falta de aire, embarazo, convulsiones, lesión por caída o pérdida de conciencia prolongada, se debe buscar atención médica inmediata.

Causas frecuentes

Las causas de desmayos pueden ser muy variadas. Algunas son temporales, como deshidratación, calor, ayuno prolongado o levantarse demasiado rápido; otras pueden relacionarse con enfermedades cardíacas, neurológicas, metabólicas o efectos de medicamentos.

Entre las causas frecuentes se encuentran:

  • Permanecer mucho tiempo de pie.
  • Levantarse rápido después de estar sentado o acostado.
  • Deshidratación.
  • Calor intenso.
  • Ayuno o baja de azúcar.
  • Dolor intenso.
  • Miedo, estrés emocional o visión de sangre.
  • Tos intensa, esfuerzo al evacuar u orinar.
  • Embarazo.
  • Consumo de alcohol o algunas sustancias.
  • Algunos medicamentos.
  • Alteraciones del ritmo cardíaco.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Convulsiones u otros trastornos neurológicos.

Cuando el desmayo se asocia con palpitaciones, dolor torácico, falta de aire o antecedentes familiares de muerte súbita, es importante valorar una posible causa cardiovascular. En estos casos, el Centro Cardiovascular puede orientar el estudio del corazón y del ritmo cardíaco.

Desmayo en el embarazo

El desmayo en el embarazo puede relacionarse con cambios hormonales, presión baja, calor, deshidratación, baja de azúcar, anemia o permanecer de pie durante mucho tiempo. También puede ocurrir al acostarse boca arriba en etapas avanzadas del embarazo, porque el útero puede comprimir vasos sanguíneos importantes.

Durante el embarazo, el desmayo debe comentarse con el equipo médico, especialmente si se acompaña de dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor en el pecho, falta de aire, sangrado, dolor abdominal, hinchazón marcada o disminución de movimientos del bebé. El CDC considera el desmayo o mareo persistente como una señal materna de alerta que requiere atención.

Si estás embarazada y presentas desmayos, el seguimiento con especialistas del Centro de la Mujer puede ayudar a valorar tu estado general y el bienestar del bebé.

Desmayo con convulsiones

Un desmayo con convulsiones puede generar mucha alarma. En algunos síncopes pueden aparecer sacudidas breves que se parecen a una convulsión, pero una crisis convulsiva también puede causar pérdida de conciencia y requiere otro abordaje.

Se recomienda buscar atención inmediata si los movimientos duran más de unos segundos, la persona tarda en despertar, hay confusión prolongada, mordedura de lengua, pérdida de control de esfínteres, lesión por caída, embarazo o si es el primer episodio.

Cuando existen convulsiones recurrentes, episodios de pérdida de conciencia con movimientos involuntarios o sospecha de epilepsia, es importante recibir una valoración neurológica especializada. En la Clínica de Tratamiento para la Epilepsia es posible acudir a una revisión integral, orientada al diagnóstico y tratamiento de crisis convulsivas o convulsiones no controladas.

Desmayos repentinos en jóvenes

Los desmayos repentinos en jóvenes suelen relacionarse con síncope vasovagal, calor, ayuno, deshidratación, dolor, estrés emocional o permanecer de pie por mucho tiempo. La American Heart Association señala que el síncope neurocardiogénico es más frecuente en niños y adultos jóvenes, aunque puede presentarse a cualquier edad.

Aun así, no debe minimizarse si ocurre durante ejercicio, natación o deporte competitivo; si hay palpitaciones; si sucede sin síntomas previos; si existen antecedentes familiares de muerte súbita; o si se acompaña de dolor en el pecho o dificultad para respirar.

Causas de desmayos repentinos en adultos

Las causas de desmayos repentinos en adultos pueden incluir presión baja, deshidratación, baja de azúcar, medicamentos, trastornos del ritmo cardíaco, enfermedades cardiovasculares, sangrado, anemia, infecciones, consumo de alcohol o sustancias, y problemas neurológicos.

En adultos mayores o personas con antecedentes cardíacos, diabetes, hipertensión, enfermedad renal, anemia o uso de varios medicamentos, el desmayo debe valorarse con más cuidado. También requiere atención si ocurre sentado o acostado, aparece sin aviso, se repite o causa una caída importante.

Qué hacer cuando alguien se desmaya

Saber qué hacer cuando alguien se desmaya puede evitar lesiones y ayudar a identificar una emergencia.

  1. Coloca a la persona boca arriba si no hay lesión evidente.
  2. Revisa si respira y si responde.
  3. Eleva sus piernas aproximadamente 30 cm si es posible.
  4. Afloja cinturones, corbatas, cuellos o ropa ajustada.
  5. Mantén a la persona acostada entre 10 y 15 minutos.
  6. No le des comida, agua ni medicamentos mientras no esté completamente despierta.
  7. Si vomita, colócala de lado para evitar atragantamiento.
  8. No la levantes rápido, aunque diga sentirse mejor.

Qué hacer en caso de desmayo si te ocurre a ti

Si sientes que podrías desmayarte:

  • Siéntate o acuéstate de inmediato.
  • Baja la cabeza si estás sentado.
  • Evita caminar o manejar.
  • Pide ayuda a alguien cercano.
  • Afloja ropa ajustada.
  • Respira de forma lenta.
  • Permanece en reposo hasta recuperarte.
  • Si estás embarazada, acuéstate de lado, de preferencia sobre el lado izquierdo.

Si ya te desmayaste, agenda una valoración médica para conocer la causa, sobre todo si fue el primer episodio, ocurrió sin explicación o se repite.

Primeros auxilios y errores que conviene evitar

En un desmayo, primeros auxilios significa proteger a la persona, revisar su respiración y evitar que se levante demasiado pronto. No se recomienda sacudirla, darle bebidas, colocar objetos en la boca, obligarla a caminar ni asumir que todo está bien sin observar su recuperación.

También es importante revisar si hubo golpe en la cabeza, sangrado, dolor en cuello o espalda, debilidad en alguna parte del cuerpo, dificultad para hablar o desorientación.

Diagnóstico y tratamiento

El tratamiento del desmayo depende de la causa. El médico puede preguntar qué ocurrió antes del episodio, si hubo señales previas, cuánto duró la pérdida de conciencia, qué medicamentos tomas, si hubo lesión, antecedentes familiares y si se presentó durante reposo, calor, ayuno, ejercicio o estrés.

Según la valoración, pueden solicitarse estudios como presión arterial acostado y de pie, electrocardiograma, análisis de sangre, monitoreo del ritmo cardíaco, ecocardiograma, prueba de esfuerzo o prueba de mesa inclinada.

El manejo puede incluir hidratación, cambios de postura más lentos, evitar desencadenantes, ajustar medicamentos, tratar anemia o glucosa baja, y estudiar enfermedades cardíacas o neurológicas si se sospechan.

Fuentes:




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    Ricardo Ostos

    Ricardo Ostos

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