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¿Qué es arteritis de takayasu?

16 de diciembre 2025

La arteritis de Takayasu es una enfermedad inflamatoria poco frecuente que afecta principalmente a mujeres menores de 40 años. Se caracteriza por una vasculitis crónica que compromete la aorta y sus principales ramificaciones, conocidas como troncos supraaórticos. Esta inflamación sostenida provoca cambios estructurales en las arterias, como estrechamiento, ensanchamiento, bloqueos o debilitamiento de sus paredes, lo que incrementa el riesgo de aneurismas, desgarros o rupturas. Debido a su complejidad y a la amplia variedad de formas en las que puede presentarse, la enfermedad de Takayasu suele ser un reto diagnóstico.

Aunque su origen exacto sigue sin definirse, se considera que esta arteritis es de base autoinmune. Esto implica que el propio sistema inmunológico genera una respuesta inflamatoria contra los vasos sanguíneos. Los síntomas pueden ser leves, progresivos o pasar inadvertidos durante mucho tiempo, lo que ha llevado a que la arteritis de Takayasu sea conocida en algunos contextos como la “enfermedad sin pulso”, una referencia a la disminución de pulsos arteriales que puede presentarse en etapas avanzadas.

¿Qué causa la arteritis de Takayasu?

El origen de la arteritis de Takayasu continúa en estudio. Aunque no existe una causa confirmada, la evidencia más sólida apunta a un mecanismo autoinmune. Esto significa que el sistema inmunológico, responsable de defendernos contra infecciones, ataca por error las paredes de grandes arterias, generando inflamación.

Entre las teorías más aceptadas se encuentran:

  • Alteraciones inmunológicas: la mayoría de los casos se asocian a una activación anómala del sistema inmune, lo que genera la inflamación progresiva de las arterias. Esta respuesta autoinmune es la hipótesis más importante en la actualidad.
  • Susceptibilidad genética: aunque no existe una prueba concluyente, se investiga si ciertos genes podrían aumentar el riesgo de padecer la enfermedad. Sin embargo, no se considera que la arteritis de Takayasu sea propiamente hereditaria.
  • Factores infecciosos: se ha sugerido que infecciones previas podrían disparar la inflamación, aunque ningún microorganismo ha sido identificado como causa directa.
  • Factores hormonales: dado que la enfermedad afecta principalmente a mujeres jóvenes, se estudia si existe algún componente hormonal que favorezca su aparición.

En conjunto, estas hipótesis permiten comprender por qué la arteritis de Takayasu es considerada una vasculitis de causa desconocida, pero probablemente asociada a una disfunción autoinmune.

¿Cuáles son las fases de la arteritis de Takayasu?

La evolución de la arteritis de Takayasu suele describirse en dos fases principales, aunque en la práctica clínica puede haber variaciones:

Fase inicial o “fase sistémica”

En este momento, la inflamación apenas comienza. Los síntomas son generales e inespecíficos, lo que dificulta su detección. Los signos frecuentes son:

  • Fatiga persistente.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Dolor muscular o articular.
  • Fiebre ligera.
  • Sudoración nocturna.

Muchos pacientes no relacionan estos síntomas con una enfermedad arterial, lo que retrasa la consulta médica.

Fase avanzada o “fase oclusiva”.

Con el tiempo, la inflamación daña las paredes de las arterias. Esto provoca estrechamientos, debilitamiento y alteraciones del flujo sanguíneo. En esta fase aparecen manifestaciones más claras:

  • Dolor o debilidad en extremidades por mala circulación.
  • Pulsos débiles o ausentes.
  • Mareo, aturdimiento o desmayos.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Alteraciones visuales.
  • Problemas de memoria o confusión.
  • Dolor en el pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Hipertensión arterial.
  • Episodios de diarrea o sangre en heces si hay afectación intestinal.
  • Anemia.

Estas fases son útiles para clasificar el curso clínico, aunque algunos pacientes pueden presentar síntomas de ambas etapas de manera simultánea.

¿Qué tan grave es la arteritis de Takayasu?

Ilustración de los diferentes tipos de Arteritis de Takayasu, en donde se muestran los seis tipos.

La gravedad de la arteritis de Takayasu varía mucho entre pacientes. Su impacto depende de la extensión de la inflamación, las arterias afectadas y la velocidad con la que progresa la enfermedad.

Factores que determinan su gravedad:

  • Arterias afectadas: la aorta y sus ramas principales llevan sangre a órganos vitales. Cuando estas arterias se estrechan o debilitan, pueden producirse complicaciones serias como hipertensión arterial severa, accidentes cerebrovasculares, ataque cardíaco o insuficiencia cardiaca.
  • Riesgo de aneurismas: la inflamación puede debilitar las paredes arteriales y generar dilataciones (aneurismas), susceptibles de ruptura, lo que constituye una emergencia médica.
  • Ausencia de síntomas iniciales: en ciertos casos, la enfermedad no produce síntomas durante años. Esto puede derivar en daño arterial avanzado antes de recibir tratamiento.
  • Respuesta al tratamiento: cuando se detecta a tiempo y se administra el tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes logra estabilizar la enfermedad y llevar una vida relativamente normal.

Aunque es una enfermedad seria, el riesgo puede controlarse con vigilancia médica, tratamiento oportuno y seguimiento constante.

¿Cuáles son los síntomas de la arteritis de Takayasu?

Los síntomas pueden variar ampliamente, pero suelen agruparse según la etapa de evolución.

  • Síntomas iniciales:
    • Cansancio persistente.
    • Pérdida de peso involuntaria.
    • Dolores musculares y articulares.
    • Fiebre moderada.
    • Sudoración nocturna.
  • Síntomas intermedios y avanzados:
    • Debilidad o dolor en brazos y piernas.
    • Pulsos disminuidos o ausentes.
    • Mareos, aturdimiento o desmayos.
    • Dolores de cabeza intensos.
    • Problemas visuales.
    • Alteraciones de memoria o confusión.
    • Dolor en el pecho.
    • Dificultad respiratoria.
    • Hipertensión arterial.
    • Diarrea o sangre en heces por menor irrigación intestinal.
    • Anemia.

La diversidad de síntomas contribuye a la dificultad diagnóstica. Algunos pacientes incluso son asintomáticos y solo reciben atención médica al presentarse una complicación.

Arteritis de Takayasu, criterios diagnósticos

El diagnóstico requiere una evaluación clínica completa y estudios específicos. Los criterios diagnósticos se basan en antecedentes, síntomas, hallazgos físicos y resultados de pruebas de imagen.

La evaluación clínica inicial incluye un análisis detallado de los síntomas, historia médica y exploración física para revisar pulsos, presión arterial y posibles signos de inflamación vascular.
Adicionalmente se pueden requerir otros estudios recomendados, como:

  • Análisis de sangre: se utilizan para detectar marcadores de inflamación, anemia o alteraciones inmunológicas.
  • Angiografía: permite visualizar el interior de las arterias y detectar estrechamientos, bloqueos o dilataciones.
  • Ecografía Doppler: útil para evaluar el flujo sanguíneo en arterias grandes.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET): detecta zonas activas de inflamación con alta precisión.
  • Resonancia magnética: ofrece imágenes detalladas de las arterias y su estructura.

Los criterios médicos no son exclusivos, por lo que el diagnóstico se construye mediante la interpretación conjunta de hallazgos clínicos y de imagen.

¿Cuál es el tratamiento para la arteritis de Takayasu?

El objetivo principal del tratamiento es reducir la inflamación, controlar los síntomas y prevenir complicaciones.

Como parte del tratamiento recetado, se emplean aquellos que ayudan a reducir la inflamación y controlar la progresión de la enfermedad, esto como tratamiento inicial.

Pero también se pueden utilizar inmunosupresores para disminuir la actividad del sistema inmune y ayudar a mantener la enfermedad controlada. Su uso es común cuando la respuesta a corticosteroides no es suficiente o se requiere evitar dosis altas prolongadas.

Algunos pacientes pueden beneficiarse de terapias dirigidas contra moléculas específicas del sistema inmunológico que participan en la inflamación.

Cuando existe daño arterial significativo, como obstrucciones graves o aneurismas, puede ser necesario recurrir a intervenciones como:

  • Cirugía de bypass.
  • Reparación o colocación de stents en arterias afectadas.
  • Corrección de aneurismas.

El tipo de procedimiento depende del estado de cada paciente y del grado de afectación vascular.

La arteritis de Takayasu es una condición crónica, por lo que requiere controles médicos periódicos, ajustes en el tratamiento y monitoreo constante para prevenir recaídas o complicaciones.

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