El cáncer de amígdalas puede comenzar con síntomas sutiles que con frecuencia se confunden con infecciones de garganta. Uno de los primeros signos es un dolor persistente en un solo lado de la garganta, el cual no logra mejorar con el uso de antibióticos. También se puede presentar problemas o dolor al tragar, sensación de tener algo atorado, cambios en la voz y, en algunos casos, sangrado leve en la boca o garganta.
Conforme el cáncer avanza, puede aparecer un bulto en el cuello a causa de la inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de oído unilateral, mal aliento persistente y pérdida de peso sin una causa aparente.
En ocasiones, es posible que algunas personas perciban rigidez mandibular o dificultad para abrir por completo la boca.
Cómo saber si tengo cáncer de amígdalas
En caso de presentar dolor de garganta persistente, dificultad para tragar, un bulto en el cuello o molestias unilaterales que no mejoran, es fundamental acudir a un otorrinolaringólogo.
Este especialista puede realizar una exploración detallada y solicitar, en caso necesario, una biopsia u otros tipos de estudios que permitan llegar a una detección temprana.