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¿Qué es presión baja o hipotensión?
16 de abril 2025
La presión baja, también conocida como hipotensión, es una condición en la que disminuyen de manera persistente los niveles de la presión arterial, o que puede poner en riesgo la vida de la persona, ya que el corazón, al bombear la sangre a un ritmo más lento de lo habitual, impide que órganos vitales, como el cerebro, reciban el flujo sanguíneo necesario para la correcta ejecución de sus funciones.
La presión arterial baja o hipotensión se clasifica en:
- Hipotensión ortostática o postural: ocasionada a raíz de un cambio repentino en la postura corporal, provocando una baja de presión que por lo regular dura unos segundos.
- Ortostática posprandial: se presenta después de comer sobre todo en personas de la tercera edad.
- Mediada neuralmente: producida por una descoordinación entre el bombeo del corazón y el cerebro al permanecer largos periodos de pie, lo que causa bajadas bruscas de la presión sanguínea, normalmente en niños y jóvenes.
- Grave: originada por la pérdida repentina de sangre, una infección o reacción alérgica grave, infarto al miocardio, arritmias o ingesta de algunos fármacos, entre otras causas.
Por qué se baja la presión
A pesar de que personas de cualquier edad y género pueden manifestar hipotensión, existen riesgos potenciales que pueden contribuir a su aparición, como:
- Deshidratación.
- Edad.
- Embarazo.
- Consumo de algunos medicamentos, sobre todo aquellos contra la hipertensión arterial.
- Deficiencia de vitamina B12 o hierro.
- Septicemia.
- Hemorragias severas.
- Presencia de algunos padecimientos, como la diabetes o enfermedad de Parkinson.
- Afecciones cardiacas o endocrinas.
- Anafilaxia (reacción alérgica de extrema gravedad).
Signos y síntomas Presión baja o hipotensión
La sintomatología común incluye:
- Cansancio y debilidad.
- Desconcentración y confusión.
- Mareo y náusea.
- Vista desenfocada.
- Desvanecimientos.
En casos de gravedad, se puede caer en estado de choque:
- Falta de lucidez, especialmente en adultos mayores.
- Palidez, frío y sudor en la piel.
- Respiración agitada y superficial.
- Debilidad y rapidez en el pulso.
Si presentas síntomas de una baja repentina de presión arterial, es recomendable que te acuestes de inmediato y eleves los pies por encima del corazón. Si los síntomas persisten, consulta a un médico para que te atienda lo antes posible para evitar complicaciones.
Diagnóstico Presión baja o hipotensión
La presión baja se diagnostica principalmente con la medición de la presión arterial, la cual se realiza mediante un baumanómetro u otro dispositivo para medir la presión.
La presión arterial baja se considera como tal si los valores son inferiores a 90/60 mmHG; pero el diagnóstico no se realiza únicamente con una lectura, se deben tomar varias mediciones en diferentes momentos y bajo diversas condiciones como en actividad física, en reposo o hasta en diversas posturas, sentado o acostado.
En caso de que la persona presente síntomas como desmayos, fatiga o mareos, el médico puede realizar un diagnóstico más detallado, donde se incluye la historia clínica y cualquier otro posible síntoma perceptible.
Se puede requerir de pruebas adicionales para identificar la causa de la hipotensión, las cuales pueden incluir análisis de sangre que ayudan a detectar anemia o problemas hormonales; el electrocardiograma permite verificar si hay arritmias que pudieran estar afectando la presión arterial.
Los diferentes enfoques de diagnóstico permiten determinar si la hipotensión es primaria o si se encuentra relacionada con una afección subyacente, como es el caso de la insuficiencia cardíaca, problemas endocrinos o deshidratación.
Tratamiento Presión baja o hipotensión
El tratamiento para subir la presión baja dependerá de la causa subyacente, así como la presencia de síntomas.
En casos de presión baja leve y que no cause molestias puede no requerir tratamiento alguno; sin embargo, en casos donde provoca mareos, desmayos o fatiga, se pueden recomendar cambios en el estilo de vida, como aumentar la ingesta de líquidos para mejorar el volumen sanguíneo o evitar cambios bruscos de posición que puedan provocar caídas en la presión arterial.
Las personas que presenten hipotensión postural suelen requerir el uso de medias de compresión ya que pueden ayudar a mejorar el retorno venoso y reducir los síntomas.
En situaciones donde la presión baja se relaciona a enfermedades subyacentes, el tratamiento se enfoca en corregir el problema primario.
Para casos de mayor gravedad o donde esta condición se resiste a los cambios en el estilo de vida, es posible que el médico prescriba un tratamiento farmacológico.
Si se presenta presión baja, es fundamental buscar atención médica para identificar la causa primaria de esta condición y evitar riesgo para la salud.
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Fuentes:
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Ricardo Ostos
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