Congestión nasal: qué es y cuándo consultar

27 de octubre 2026

Hombre aplicando atomizador o spray de alivio para despejar la congestión nasal provocada por alergia o resfriado.

Respirar por la nariz puede volverse difícil durante un resfriado, una alergia o una infección respiratoria. Aunque solemos atribuir esa sensación a que existe demasiado moco, la congestión nasal también aparece cuando los tejidos y vasos sanguíneos del interior de la nariz se inflaman.

En muchos casos es temporal y mejora conforme desaparece la causa que la produjo. Sin embargo, una congestión que se prolonga, aparece repetidamente, afecta solamente un lado de la nariz o se acompaña de fiebre, dolor facial intenso o dificultad para respirar merece una valoración médica.

¿Qué es la congestión nasal?

La congestión nasal es la sensación de tener la nariz tapada debido principalmente a la inflamación de los tejidos que recubren las fosas nasales. Puede presentarse con abundante secreción, pero también puede existir congestión nasal sin escurrimiento.

La inflamación reduce el espacio por el que circula el aire y puede ocasionar respiración bucal, alteración del olfato, sensación de presión, ronquidos o dificultad para dormir. El goteo de secreciones hacia la garganta también puede causar tos o irritación faríngea.

¿Por qué se tapa la nariz?

La nariz puede congestionarse cuando su mucosa reacciona ante virus, alérgenos, irritantes ambientales u otras condiciones. Los vasos sanguíneos aumentan de tamaño y los tejidos se inflaman, reduciendo el paso del aire.

Entre las causas frecuentes están:

  • Resfriado común.
  • Influenza y otras infecciones virales.
  • Rinitis alérgica.
  • Sinusitis.
  • Rinitis no alérgica.
  • Irritantes como humo, contaminación o sustancias químicas.
  • Pólipos nasales.
  • Alteraciones anatómicas, como desviación del tabique.
  • Uso prolongado de determinados descongestionantes nasales.

Congestión nasal por resfriado

En el resfriado común son frecuentes la nariz tapada o con escurrimiento, estornudos, tos, dolor de garganta y malestar general leve. Los síntomas suelen alcanzar mayor intensidad durante los primeros días y después comienzan a disminuir.

La secreción nasal puede cambiar de transparente a blanca, amarilla o verdosa durante la evolución de una infección viral. Ese cambio de color por sí solo no significa que exista una infección bacteriana ni que sea necesario utilizar antibióticos.

Congestión nasal por alergia

Cuando la congestión aparece por una reacción alérgica puede acompañarse de estornudos repetidos, secreción nasal acuosa, picazón en nariz u ojos y lagrimeo. A diferencia de un resfriado, puede repetirse cuando la persona entra en contacto con determinados desencadenantes, como polvo, polen o animales.

La rinitis puede ser alérgica o no alérgica y también producir congestión, exceso de moco, estornudos y alteración del olfato.

Cuando los síntomas son recurrentes o existe sospecha de alergia, un especialista en alergología e inmunología puede ayudar a determinar los desencadenantes.

Congestión nasal por sinusitis

Los senos paranasales son cavidades localizadas alrededor de la nariz. Cuando se inflaman, la persona puede presentar congestión junto con presión o dolor en la cara, alteración del olfato, secreción nasal y, en algunos casos, fiebre.

La sinusitis aguda aparece con frecuencia después de una infección respiratoria. La mayoría de los cuadros son de origen viral, aunque existen otras causas y algunas personas pueden desarrollar una infección bacteriana.

Congestión nasal sin escurrimiento

No es necesario tener abundante moco para sentir la nariz tapada. La inflamación de la mucosa puede reducir el paso del aire aunque exista poca secreción.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, con rinitis alérgica o no alérgica, exposición a irritantes, cambios ambientales, pólipos o alteraciones anatómicas.

Si la obstrucción se mantiene durante semanas o reaparece de forma frecuente, conviene valorar su causa en lugar de utilizar descongestionantes de manera continua.

¿Por qué la congestión nasal empeora por la noche?

La nariz puede sentirse más tapada al acostarse. La posición horizontal puede favorecer la sensación de congestión y el goteo posnasal.

Dormir con la cabeza ligeramente elevada puede resultar útil para algunas personas. También es importante revisar el entorno si los síntomas aparecen predominantemente en la habitación, porque polvo, ácaros, mascotas u otros alérgenos podrían contribuir.

Congestión nasal de un solo lado

La congestión puede alternar naturalmente entre ambas fosas nasales durante el día. Sin embargo, una obstrucción que se mantiene siempre del mismo lado merece atención, sobre todo si persiste, existe sangrado frecuente, secreción anormal o reducción progresiva del paso del aire.

Un especialista en otorrinolaringología puede estudiar problemas persistentes de la nariz y los senos paranasales.

¿Cuánto dura?

La duración depende de la causa.

En un resfriado común suele mejorar conforme se resuelve la infección. Los CDC indican que los resfriados generalmente duran menos de una semana, aunque algunos síntomas nasales o la tos pueden persistir durante más tiempo y deben mostrar una tendencia progresiva a mejorar.

En una alergia, en cambio, la congestión puede continuar mientras persista la exposición al desencadenante. Si la causa es una sinusitis u otro problema nasal, la duración puede ser diferente.

Por este motivo, una congestión que se prolonga no debería tratarse indefinidamente como si fuera un simple resfriado.

Cómo aliviar la congestión nasal

No existe un método que garantice quitar la congestión nasal en minutos. La mejor estrategia depende de su causa.

Algunas medidas generales que pueden resultar útiles son mantener una hidratación adecuada, utilizar solución salina nasal y evitar el humo u otros irritantes. Los lavados nasales pueden ayudar a eliminar secreciones y mantener húmeda la mucosa.

Si existen fiebre, dificultad respiratoria, dolor facial intenso u otros síntomas importantes, los remedios caseros para la congestión nasal no deben retrasar una evaluación médica.

Medicamentos para la congestión nasal

Existen distintos medicamentos para la congestión nasal, incluyendo descongestionantes, antihistamínicos y aerosoles nasales. Sin embargo, no todos son apropiados para todas las personas ni sirven para las mismas causas.

Los antihistamínicos tienen mayor utilidad cuando existe un componente alérgico. Algunos descongestionantes pueden producir efectos secundarios o estar contraindicados según la edad, enfermedades previas o medicamentos que utiliza el paciente.

Además, el uso prolongado de determinados aerosoles descongestionantes puede producir congestión de rebote y empeorar la obstrucción nasal.

Por eso, antes de decidir qué tomar para la congestión nasal, qué pastillas utilizar o qué medicamento puede quitarla, conviene considerar primero qué la está produciendo.

Congestión nasal en bebés y niños

En bebés y niños pequeños, una nariz tapada puede interferir con el sueño y la alimentación. Las infecciones respiratorias son frecuentes durante la infancia y también pueden producir tos, fiebre y otros síntomas.

El virus respiratorio sincitial puede comenzar con congestión y síntomas similares a un resfriado, pero algunos bebés y niños pequeños pueden desarrollar dificultad para respirar.

Los medicamentos para adultos no deben administrarse a un niño simplemente ajustando la cantidad. La elección y dosis de cualquier medicamento debe establecerse de acuerdo con la edad y la valoración pediátrica.

¿Cuándo consultar al médico?

Busca valoración si la congestión:
  • Persiste o empeora en lugar de mejorar.
  • Se acompaña de fiebre importante o prolongada.
  • Produce dolor intenso en cara o cabeza.
  • Se presenta de forma persistente en un solo lado.
  • Está acompañada de sangrado nasal recurrente.
  • Se repite constantemente y se sospecha alergia.
  • Interfiere significativamente con el sueño o la respiración.

Si aparece dificultad respiratoria intensa, coloración azulada, deterioro rápido del estado general u otros signos de una emergencia, acude a urgencias.

Cuando existen síntomas respiratorios recurrentes o enfermedad pulmonar concomitante, también puede ser necesaria una valoración por neumología.

Fuentes:

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    Ricardo Ostos

    Ricardo Ostos

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