Anualmente, millones de personas llegan a presentar síntomas de influenza. La influenza, también conocida como gripe, es una infección respiratoria viral que suele iniciar de forma repentina. Puede causar fiebre, tos, dolor de garganta, dolor muscular, cansancio, escalofríos y dolor de cabeza, señala la Dra. Roxana Trejo González, gerente corporativa de epidemiología del Centro Médico ABC. Aunque algunos síntomas se parecen al resfriado común, la influenza suele ser más intensa y puede causar complicaciones, especialmente en niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Cómo saber si tienes influenza
Conocer cuáles son los primeros síntomas de la influenza es una de las mejores herramientas para actuar a tiempo. A diferencia del resfriado común, que se desarrolla de manera paulatina, los síntomas de influenza en adultos y niños aparecen de forma imprevista.
Para saber si es influenza, se debe prestar atención a las siguientes señales clínicas:
- Inicio repentino: los malestares se presentan de un momento a otro.
- Fiebre alta: acompañada habitualmente de escalofríos o sensación de fiebre.
- Dolor muscular y cansancio intenso: una postración o fatiga profunda que limita las actividades diarias.
- Síntomas respiratorios: tos seca y dolor de garganta persistente.
Es fundamental aclarar que, debido a que comparte características con otras infecciones respiratorias, el diagnóstico definitivo y certero del virus de la influenza requiere de una valoración médica o una prueba diagnóstica en laboratorio.
Diferencia entre influenza, gripe y resfriado
Existe una confusión común entre estos términos. Es importante aclarar que «gripe» es la forma común e informal de llamar a la influenza. Por el contrario, el resfriado común es una enfermedad distinta y, por lo general, mucho más leve.
Mientras que la influenza impacta al organismo de manera súbita con fiebre y fatiga intensa, el resfriado inicia de forma gradual, destacando principalmente por la congestión nasal y los estornudos frecuentes.
Para facilitar la identificación de tu padecimiento, puedes consultar la siguiente tabla comparativa:
Aspecto |
Influenza o gripe |
Resfriado común |
Inicio |
Repentino | Gradual |
Intensidad |
Mayor | Menor |
Fiebre |
Frecuente y alta | Poco frecuente o leve |
Dolor muscular |
Común e intenso | Leve o poco frecuente |
Cansancio |
Puede ser muy intenso | Suele ser leve |
Congestión y estornudos |
Pueden aparecer | Son frecuentes |
Complicaciones |
Puede causar complicaciones graves, especialmente en grupos de riesgo | Rara vez causa problemas de salud graves |
Tipos de influenza y síntomas
Existen diferentes variantes de esta enfermedad respiratoria. Los virus de la influenza A e influenza B son los principales responsables de las epidemias de influenza estacional que ocurren año con año.
- Influenza tipo A: es sumamente común y puede incluir subtipos conocidos como la influenza A(H1N1) y A(H3N2).
- Influenza tipo B: se presenta de forma casi exclusiva en humanos y también circula en las temporadas invernales.
Los síntomas de influenza A y B son clínicamente similares, por lo que manifestar cualquiera de las señales mencionadas amerita vigilancia. La identificación del tipo específico de virus se realiza mediante pruebas moleculares o de antígenos cuando el médico tratante lo considera necesario para el manejo del paciente.

Cuándo acudir al médico por síntomas de influenza
La infección por este virus suele ser leve en la mayoría de los casos, pero existe el riesgo de convertirse en una enfermedad grave o desarrollar complicaciones como neumonía, bronquitis, sinusitis, infección del oído o inflamaciones cardíacas y cerebrales (miocarditis, encefalitis, miositis y rabdomiólisis). Asimismo, puede empeorar problemas crónicos de salud como el asma.
Se debe buscar atención médica inmediata si se presentan las siguientes señales de alarma:
En adultos:
- Dificultad para respirar o falta de aire (disnea).
- Dolor o presión persistente en el pecho o el abdomen.
- Confusión, mareo constante o dificultad para despertar.
- Convulsiones.
- Fiebre o tos que mejora momentáneamente, pero luego vuelve o empeora.
- Empeoramiento notable de enfermedades crónicas preexistentes.
En niños:
- Respiración rápida o dificultad severa para respirar.
- Labios o rostro azulados (cianosis).
- Signos de deshidratación (ausencia de lágrimas al llorar, pañales secos).
- Falta de interacción, letargo o no estar alerta.
- Fiebre alta o cualquier presencia de fiebre en menores de 12 semanas.
Tratamiento para la influenza: cuándo consultar
Generalmente, no es necesario un tratamiento farmacológico complejo para la influenza en casos leves y una persona puede recuperarse con cuidados en el hogar. Las recomendaciones iniciales incluyen reposo absoluto, hidratación constante y evitar salir de casa para cortar la cadena de transmisión y no esparcir el virus.
Para el control de los síntomas como el dolor o la fiebre, se pueden utilizar medicamentos bajo indicación médica. En casos seleccionados, especialmente en personas que forman parte de los grupos de alto riesgo (recién nacidos, adultos mayores de 65 años, embarazadas o pacientes crónicos), el especialista evaluará la administración de medicamentos antivirales específicos. Cabe destacar que no se deben usar antibióticos para tratar la influenza, salvo que el médico identifique una coinfección bacteriana asociada, ya que los antibióticos no combaten a los virus.
Cómo prevenir la influenza
La manera más efectiva y segura para poder prevenir esta enfermedad y evitar sus complicaciones es la vacunación anual. Debido a que la inmunidad por origen vacunal se atenúa con el pasar del tiempo y el virus muta constantemente, es fundamental recibir la dosis correspondiente cada temporada.
Además de la vacuna, se recomiendan las siguientes medidas higiénicas de prevención:
- Lavado frecuente de manos con agua y jabón, o uso de soluciones alcoholadas.
- Cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar con el ángulo interno del codo (estornudo de etiqueta).
- Evitar el contacto cercano con personas que tengan síntomas de infecciones respiratorias.
- Permanecer en casa si se encuentra enfermo.
- Uso de cubrebocas en espacios cerrados o con aglomeraciones si el contexto clínico o de alta transmisión local así lo amerita.
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Fuentes:
Dra. Dra. Roxana Trejo González – Gerente Corporativa de Epidemiologia y Control de Infecciones del ABC
OMS, CDC, PAHO