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Microbiota: el segundo cerebro

7 julio 2026 - 14min 25s

El eje intestino-cerebro y el poder de la microbiota

En este episodio de En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, la conductora Sandra Villalobos conversa con los doctores Esteban de Icaza del Río y Mario Peláez Luna, especialistas en gastroenterología, sobre la fascinante naturaleza de la microbiota intestinal. Los expertos explican que este conjunto de millones de microorganismos funciona como un "órgano virtual" único en cada persona, similar a una huella dactilar, cuyo desarrollo comienza desde el nacimiento y se ve influenciado por factores como el tipo de parto (natural o cesárea) y la lactancia materna.

El núcleo de la conversación aborda por qué el intestino es considerado nuestro "segundo cerebro". A través del eje intestino-cerebro y vías de comunicación directa como el nervio vago, ambos órganos intercambian neurotransmisores como la serotonina. Esta conexión bidireccional explica cómo los estados emocionales, el estrés, la ansiedad o la depresión impactan la motilidad intestinal, y cómo la salud de nuestra microbiota regula de manera directa el estado de ánimo, el bienestar general y el desarrollo de trastornos como el colon irritable.

Lo que debes saber sobre la microbiota y tu segundo cerebro

  • ¿Qué es la microbiota? es una comunidad de millones de bacterias, hongos, virus y protozoarios benéficos que viven dentro de nosotros, principalmente en el colon, y actúan como nuestro primer escudo inmunológico y metabólico.
  • Huella dactilar bacteriana: cada individuo posee un mapa de microbiota único determinado por la genética, el medio ambiente, el viaje y los hábitos dietéticos.
  • El origen importa: el nacimiento por parto natural expone al bebé a bacterias maternas clave, mientras que la cesárea ofrece una microbiota inicial de la piel. La lactancia materna aporta inmunoglobulinas vitales que las fórmulas químicas no logran replicar.
  • El eje intestino-cerebro: existe una autopista de comunicación bidireccional a través del nervio vago y el sistema neuroendócrino que conecta directamente los comportamientos intestinales con el cerebro.
  • Neurotransmisores compartidos: el intestino y el cerebro comparten sustancias químicas como la serotonina y el triptófano, lo que explica por qué las emociones (como el estrés de un examen o una boda) detonan diarrea, estreñimiento, cólicos o distensión.

Dr. Mario Peláez Luna: Cuando hablamos de microbiota son bacterias que viven dentro de nosotros.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Todas estas señales, todos estos comportamientos que están ocurriendo a nivel intestinal, pues se comunican directamente con el cerebro y viceversa.

Dr. Mario Peláez Luna: El nacer antes de tiempo ya los pone quizá a veces en cierta desventaja con el medio ambiente.

Dr. Esteban de Icaza del Río: O la ausencia de ella nos puede llevar al otro extremo, ansiedad, depresión y estados de ánimo que van cambiantes.

Dr. Mario Peláez Luna: Que el cerebro y el intestino comparten sustancias que llamamos neurotransmisores.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Hipócrates decía: todo empieza, las enfermedades todas empiezan a través del intestino.

VO: En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, bienvenidos al espacio donde los médicos especialistas del ABC despejan tus dudas y te brindan la información que necesitas para cuidar de ti y de los tuyos.

Sandra Villalobos: En tu intestino hay millones de microorganismos que no sólo ayudan a digerir lo que comes, también está en constante comunicación con tu cerebro. Sí, lo escuchaste bien, tu intestino y tu cerebro están conectados, tanto que el día de hoy se habla que la microbiota es como nuestro segundo cerebro. ¿Pero realmente qué significa esto? En este episodio vamos a entender qué es la microbiota, cómo funciona esta conexión y por qué se le conoce como nuestro segundo cerebro. Soy Sandra Villalobos, estás En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, bienvenidos. El día de hoy nos acompaña el Dr. Esteban de Icaza del Río, él es especialista en endoscopía y gastroenterología. Bienvenido.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Muchas gracias.

Sandra Villalobos: También nos acompaña el Dr. Mario Peláez Luna, especialista en endoscopía y gastroenterología. Gracias por estar aquí.

Dr. Mario Peláez Luna: Gracias igualmente.

Sandra Villalobos: Para entender por qué hoy se habla de la microbiota como un segundo cerebro, primero tenemos que empezar por lo más básico, ¿verdad? Mario, cuando hablamos de microbiota, ¿de qué tipo de microorganismos estamos hablando?

Dr. Mario Peláez Luna: La microbiota son bacterias, pero no son bacterias malas que causan infección, son bacterias que viven en nuestro intestino y como me decías en la introducción, ayudan a digerir alimentos, incluso hacer algunos otros procesos como metabólicos a través de reacciones químicas. Y básicamente cuando hablamos de microbiota son bacterias que viven dentro de nosotros.

Sandra Villalobos: Esteban, ¿dónde se encuentra principalmente esta comunidad y por qué la ciencia ya la considera como un órgano más en nuestro cuerpo?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues sí, ha crecido mucho el conocimiento en los últimos años, décadas, sobre este tema. Y pues sí, ahora se le llama como un órgano virtual, porque realmente pues tiene funciones propias, funciones fisiológicas, metabólicas, constituye una masa bacteriana propiamente; entonces tiene un sentido inmunológico, hace procesos metabólicos, inmunológicos y sobre todo convierte ciertas sustancias, que el mismo cuerpo no puede digerir, y a través de las bacterias logramos obtener estos beneficios que sólo por medio de las bacterias podríamos lograr. Entonces tiene su razón de ser como un órgano, un órgano virtual, principalmente en el colon, que es donde lo encontramos y donde se determina gran parte de nuestra salud intestinal.

Sandra Villalobos: Mario, ¿es verdad que cada uno de nosotros tiene una composición tan única como, por ejemplo, las huellas dactilares?

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, hay similitudes dentro de todo el tipo de bacterias que hay desde la boca, el intestino delgado y el colon. También la microbiota, como las razas animales, puede haber una familia, subespecies y demás, y cada persona pudiera tener como un mapa o una huella distinta si analizamos su microbiología. Y eso a veces depende de lo que comemos, del medio ambiente en el que estamos o de lo que bebemos. Incluso cambia cuando alguien viaja y obviamente modifica sus hábitos dietéticos.

Sandra Villalobos: Oye Esteban, hay algo que me llama muchísimo la atención porque dicen que se forma desde que nacemos. ¿Qué tanto cambia el futuro de nuestra salud si nacemos, por ejemplo, por parto o por cesárea?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues sí, se ha vuelto muy interesante, porque aquí tenemos conocimiento de cómo le va a cada quien sobre la marcha en la vida y rastreando hacia atrás, podemos entender eso. Cuando es el inicio, pueden compartir la misma genética, por ejemplo, entre gemelos, pero el inicio, el inicio de la vida cambia si es por parto natural o a través de cesárea. El sólo atravesar el canal vaginal a través del parto, te introduce a las bacterias propias de la madre que te van a fortalecer y te van a dar componentes inmunológicos que te van a ayudar a lo largo de la vida. Y cuando es a través de cesárea, pues estás en contacto a través de la microbiota de la piel. Entonces ahí en sí ya tu historia a lo largo de la vida va a cambiar un poco, si a esto le sumas la genética, si a esto le sumas donde viviste y muchos otros componentes que hacen que cada quien tengamos una microbiota individual se vuelve más interesante todavía.

Sandra Villalobos: ¿Con la lactancia pasa lo mismo?

Dr. Esteban de Icaza del Río: En efecto, claro, la lactancia materna pues tiene inmunoglobulinas, componentes inmunológicos que fortalecen a ese bebé de inicio y que no es lo mismo las fórmulas que se van procesando ya de forma más química.

Sandra Villalobos: Claro. Oye Mario, siguiendo con esto, ¿qué sucede cuando un bebé nace antes de tiempo? O sea, ¿cómo se ve afectada incluso eso que se siembra de bacterias en los bebés prematuros que pasan precisamente sus primeros días en una incubadora?

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, eso es más como terreno del pediatra, pero tratando de dar una visión un poco más general. Cuando un bebé nace antes de tiempo, obviamente hay mucha inmadurez en todos sus sistemas pulmonar, cardiovascular y obviamente también el inmunológico. Entonces el nacer antes de tiempo ya los pone, quizá a veces, en cierta desventaja con el medio ambiente y quizá los hace más propenso a infecciones y otras cosas, y también se ven forzados a que sus organismos y otros órganos se tengan que desarrollar más rápido y también, nacer por cesárea o vía vaginal, hace una gran diferencia en cuanto a la estimulación de los mecanismos de defensa del organismo, siendo vaginal de una manera y quizá un poco más limitado a través de cesárea.

Sandra Villalobos: Oye Esteban, ¿entonces básicamente estos microorganismos son como nuestro primer escudo de contra las bacterias, digamos, si son dañinas?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Es correcto, como es una combinación aquí entre bacterias, hongos, virus, protozoarios, toda esta combinación realmente es lo que fortalece, pues primero nuestro sistema inmune y hace una barrera intestinal que cuando entre una bacteria patológica, pues esta primera defensa es lo que permite ocupar los espacios que de alguna forma la bacteria patología buscaría conquistar y/o invadir, y esta primera defensa ocupa esos espacios y se acompaña de otros factores de defensa como el moco, que hacen que no seamos tan susceptibles a infecciones.

Sandra Villalobos: Claro, y aquí es donde todo se vuelve más interesante, porque esta microbiota está en constante comunicación con el cerebro y esa conexión, sobre todo, puede influir en nuestra salud mucho más de lo que imaginamos. Mario, ¿qué significa realmente que la microbiota sea nuestro segundo cerebro?

Dr. Mario Peláez Luna: Mira, es un concepto muy interesante, probablemente nuevo. Primero, surgió a través de tratar de asociar enfermedades que nosotros llamamos trastornos funcionales, el ejemplo principal es el colon irritable o colitis nerviosa. Entonces sabe que el intestino, como tiene muchas terminaciones nerviosas, todo lo que sucede ahí, tanto sensibilidad, movimientos y demás, está relacionado con el cerebro. ¿Por qué? Porque el cerebro y el intestino comparten sustancias que llamamos neurotransmisores y por eso había una asociación entre el estado de ánimo y lo que pasaba en el intestino. Alguien tiene un examen, le da diarrea; alguien se va a casar y se estriñe. Entonces hay una asociación entre esas emociones, pero es a través de ciertas sustancias, algo que se llama serotonina, está arriba y abajo, pero después llega la microbiota y la microbiota también a través de ciertas sustancias que producen las bacterias con su metabolismo o también digiriendo algunos alimentos o productos mismos como la bilis, esas sustancias se llaman triptófano, sales biliares, ácidos grasos; provocan ciertas reacciones en el intestino y esas reacciones del intestino las manda al cerebro y es a través de esos mecanismos indirectos que la microbiota puede estar estimulando de diferentes formas, no solo al intestino, sino a nuestro cerebro emocionalmente y funcionalmente.

Sandra Villalobos: Oye, Esteban, y con esto que nos platica Mario, con esta comunicación, lo voy a llamar así, que es lo que existe entre el intestino y el cerebro. ¿Cómo funciona esta conexión?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues como dice Mario. Sí, se ha vuelto muy interesante porque se han cada vez entendemos un poquito más. Falta mucho por avanzar, pero pues sabemos que hay ejes principales que entendemos como este eje intestino-cerebro. Entonces este está acompañado pues de un eje del hipotálamo a la hipófisis, de la hipófisis a las supradrenales. Sabemos que hay un sistema neuroendócrino, sabemos que hay una serie de vías, como el nervio vago, que es una autopista que va directamente de cerebro a intestino y bidireccional. Entonces todas estas señales, todos estos comportamientos que están ocurriendo a nivel intestinal, pues se comunican directamente con el cerebro y viceversa; y al tener esto, pues tenemos reacciones inmediatas. Y entonces pues pasa eso, hay estrés, pues aumentan las catecolaminas y esto te lleva a tener motilidad intestinal aumentada y eso pues a diarreas, a dolores abdominales, cólicos, distensión, síntomas gastrointestinales muy evidentes, pero muy reactivos a la situación que estás viviendo en ese momento. Entonces esta comunicación tiene vías muy estrechas, ese eje intestino-cerebro, que es lo que cada vez entendemos un poquito más porque falta mucho por aprender, pero tenemos vías muy claras cada vez.

Sandra Villalobos: ¿Qué tipo de sustancias o señales se intercambian en esta comunicación entre el intestino y el cerebro, Mario?

Dr. Mario Peláez Luna: Las señales son eso, hay sustancias que comunican a las neuronas, que son las terminaciones nerviosas. Entonces, a través de eso que se llama neurotransmisores, se van activando las neuronas hacia arriba, hacia abajo, mayor sensibilidad, menos sensibilidad, más movimiento, menos movimiento. Y eso a veces se ve potenciado por lo que pueda o no producir y hacer las bacterias o la microbiota.

Sandra Villalobos: Oye Esteban, por qué de repente cuando nosotros decimos que tenemos mariposas en el estómago o de repente que se nos revolvió el estómago, ¿por qué sentimos estas emociones?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues por esta, justo por esta conexión muy estrecha, no entre este eje intestino cerebro, donde ese nervio vago que tiene esta carretera, esta autopista en bidireccional, pues tiene una traducción muy rápida y entonces estos estas señales, estos neurotransmisores que se generan y, principalmente la serotonina, que sabemos que es muy reactiva, pues nos puede tener un una sensación de bienestar, como la ausencia de ella nos puede llevar al otro extremo, a ansiedad, depresión y estados de ánimo que van cambiantes. Entonces los aumentos o las deficiencias de este neurotransmisor en el momento y de acuerdo a la circunstancia, pues nos hace sentir estas reacciones que les ponemos apellidos distintos, pero traducen a ello.

Sandra Villalobos: Sí, cierto. Mario, en la vida práctica, ¿qué tanto influye esta conexión en nuestro cuerpo en el día a día?

Dr. Mario Peláez Luna: Pues en ocasiones puede regular o determinar nuestras emociones. No es infrecuente que alguien se sienta mal del estómago, por así decirlo, y anda de malas todo el día. Cómo se siente inflado, por así decirlo, lleno de gas, anda débil; a veces les duelen las piernas. Entonces nuestra sensación es, no nada más del intestino, probablemente de cualquier otro órgano, hasta que te duela una uña te va a poner de malas. Entonces esa es una forma también directa en cómo se van relacionando las emociones con todo lo que nos pasa y sentimos.

Sandra Villalobos: Y definitivamente que es increíble todo lo que hemos aprendido el día de hoy, y entonces, si tuviéramos que hacer un resumen. ¿Por qué el intestino se ganó este título de segundo cerebro, Esteban?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues porque cada vez esta bidirección entre intestino-cerebro nos permite saber más allá del intestino propiamente. Y no es que el intestino determine la actividad del cerebro, sino que influye fuertemente, porque claro tampoco queremos sobreestimar esta relación, pero cada vez entendemos, y el mismo… preparando esto, Hipócrates decía: todo empieza… las enfermedades todas empiezan a través del intestino; o sea, ya desde mucho tiempo atrás sabemos que va a determinar estados de ánimos, estados de bienestar, la homeostasis que tratamos de conservar en el cuerpo, mucho empieza a través de la bioquímica del estómago y del intestino propiamente.

Sandra Villalobos: Dr. Esteban de Icaza y del Dr. Mario Peléz Luna, muchísimas gracias por enriquecer esta consulta con su experiencia. Fue un placer tenerlos el día de hoy con nosotros y el día de hoy entendimos algo importante, que la microbiota no solo participa en la digestión, también está en constante comunicación con el cerebro, pero esta conexión no se queda ahí. En el siguiente episodio vamos a platicar acerca de cómo influye la microbiota en nuestras emociones, en nuestro estado de ánimo y en lo que sentimos todos los días. Si te gustó este contenido, compártelo, dale like, suscríbete a nuestros canales para seguir aprendiendo con nosotros. Soy Sandra Villalobos y te espero en el próximo episodio de En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC.

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