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Microbiota y emociones: ¿por qué te sientes así?

21 julio 2026 - 24min 18s

La conexión biológica entre el intestino, las bacterias y tu salud emocional

En este episodio, los especialistas en gastroenterología del Centro Médico ABC profundizan en la estrecha relación entre la microbiota intestinal y la salud mental a través del eje intestino-cerebro. Se explica cómo los desequilibrios bacterianos (disbiosis) no solo causan malestares digestivos, sino que impactan de forma directa en la producción de neurotransmisores esenciales como la serotonina, la dopamina y el GABA, influyendo en trastornos como la ansiedad, la depresión y las variaciones del estado de ánimo.

Asimismo, los doctores abordan el impacto negativo del estrés, la falta de sueño, el uso inadecuado de antibióticos y el consumo de alimentos ultraprocesados sobre este ecosistema microbiano. Finalmente, se ofrecen recomendaciones prácticas sobre nutrición rica en fibra y prebióticos, el uso de probióticos específicos y hábitos de vida saludables para mantener el equilibrio digestivo y proteger nuestro bienestar emocional.

Lo que debes saber sobre la microbiota y las emociones

  • El eje intestino-cerebro y los neurotransmisores: la microbiota influye en la producción y regulación de sustancias clave para la salud mental como la serotonina, la dopamina y el GABA.
  • Mecanismo de acción indirecto: las bacterias no generan emociones por sí mismas; son las reacciones del intestino ante su actividad (como la distensión o inflamación) las que envían señales de malestar al cerebro.
  • Impacto del estrés y la falta de sueño: el estrés altera el ambiente intestinal secretando hormonas que cambian la población bacteriana, mientras que la falta de descanso interrumpe los ritmos circadianos de las propias bacterias.
  • Efectos de los antibióticos y dieta: los antibióticos pueden «barrer» las bacterias beneficiosas y la comida ultraprocesada rompe la barrera intestinal, favoreciendo la disbiosis (desequilibrio bacteriano).
  • Uso correcto de probióticos: no cualquier probiótico funciona para todo; médicamente se recetan cepas específicas según el síntoma que presente el paciente.
  • Signos de alarma: la pérdida de peso involuntaria, el sangrado digestivo, las náuseas o vómitos persistentes y el dolor abdominal severo requieren atención médica especialista inmediata.

Dr. Mario Peláez Luna: Cosas que hace la microbiota que el intestino interpreta y manda al cerebro.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Diarreas, malestares, distensión, dolor.

Dr. Mario Peláez Luna: Y los antibióticos también pueden, como se dice coloquialmente, barrer nuestra microbiota.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Cuando hay aumento o hay disminución de concentraciones de cada uno de ellos, pues es lo que explica mucho de la salud mental hoy día.

Dr. Mario Peláez Luna: De acuerdo al síntoma que tiene el paciente, se le da un probiótico y/o prebiótico.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues todo esto nos lleva a un estado de malestar.

Dr. Mario Peláez Luna: Esas son síntomas que nosotros llamamos de alarma y hay que estudiarlos a fondo.

VO: En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, bienvenidos al espacio donde los médicos especialistas del ABC despejan tus dudas y te brindan la información que necesitas para cuidar de ti y de los tuyos.

Sandra Villalobos: En el episodio anterior entendimos que la microbiota no solo participa en la digestión, también está en constante comunicación con el cerebro. Si no lo has visto, te invitamos a verlo. Esta conexión puede influir en cómo nos sentimos, en cómo estamos en este estado de ánimo e incluso nuestras decisiones del día a día. El día de hoy vamos a hablar de qué relación tiene la microbiota con nuestras emociones. Soy Sandra Villalobos, estás En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, bienvenidos. Nos acompaña de nuevo nuestros especialistas para descifrar este tema. Gracias por estar aquí al Dr. Mario Peláez Luna, especialista en endoscopía y gastroenterología.

Dr. Mario Peláez Luna: Hola, gracias.

Sandra Villalobos: Gracias. También nos acompaña el Dr. Esteban de Icaza del Río, especialista en endoscopía y gastroenterología. Gracias Esteban.

Dr. Esteban de Icaza del Río: Gracias por la invitación.

Sandra Villalobos: Si el intestino y el cerebro están en constante comunicación, es natural preguntarnos algo si esta comunicación es tan estrecha, a ver, Esteban, aquí resuélvenos esta duda: ¿qué tanto peso tiene realmente la microbiota en nuestra salud mental? ¿Podría estar incluso hasta ligada a estos cuadros de ansiedad o depresión?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues sí, está muy estrechamente ligada y pues lo que hemos ido platicando es este eje intestino cerebro, pero pues en esta comunicación bidireccional que ya platicamos en el episodio anterior, sabemos, pues que hay neurotransmisores que son estas señales que ocurren entre intestino y cerebro. Entonces, pues sabemos que la más evidente, la serotonina, pues es un neurotransmisor que invita a felicidad, invita a bienestar, invita a ser una serie de sensaciones buenas. Cuando falla, cuando hay déficit, cuando hay concentraciones disminuidas, pues puede ir a lo opuesto, no que puedes ir a depresión, ansiedad y otros problemas de sensación más en el ámbito de lo psicológico y psiquiátrico. Pero tenemos otros neurotransmisores, la dopamina, hay estados de recompensa que te permiten… entonces todas estas situaciones donde el GABA, que es también un neurotransmisor inhibitor, pues la alteración, el desequilibrio cuando hay aumento o hay disminución de concentraciones de cada uno de ellos, pues es lo que explica mucho de la salud mental hoy día. Entonces sí, ahí es donde entendemos cómo, si la microbiota está afectando las concentraciones, las señales que se están enviando, pues traducen directamente a estos estados de ánimo, que te pueden llevar a depresión, te puede llevar a ansiedad, o, si estás en equilibrio y demás, pues tu estado natural que es hacia un estado de bienestar, de felicidad.

Sandra Villalobos: Claro, si tenemos contenta la microbiota, estamos también contentos nosotros, ¿verdad?

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, quizá ahí hay un poco como de discusión, porque parece que no es la microbiota como tal la que nos provoca felicidad o tristeza, sino cosas que hace la microbiota en el intestino pueden desarrollar eso; a lo que voy es, hay microbiota que fermenta mucho, comemos y nos inflamos. Entonces ese estar inflado, pues provoca que el intestino reaccione con los mecanismos neurotransmisores y más que dice Esteban, entonces al mandar una señal de estoy todo distendido al cerebro, entonces el cerebro puede reaccionar con malestar y ese malestar a lo largo del día es lo que puede determinar que tan de malas o tristes nos pongamos, pero no es como que la microbiota, si tenemos más de esto y esto nos pone felices o no, si no es cosas que hace la microbiota que el intestino interpreta y manda al cerebro. Y lo que ocasiona eso a largo plazo es pues alteraciones en la calidad de vida y en nuestro estado de ánimo.

Sandra Villalobos: Claro, Esteban, hemos también, pues seguramente muchos estamos expuestos, lo voy a llamar así a que, si pasamos mucho tiempo sin comer, que nos da muchísima hambre, nos ponemos como irritables, o sea, de una forma inmediata. ¿Esto también tiene que ver con la microbiota?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues son precisamente estas señales que se están enviando en los dos sentidos, donde la sensación de hambre, pues aquí las mismas bacterias necesitan fibra, necesitan fermentar, necesitan llevar a cabo sus actividades y de lo contrario, al tener disminución en estos compuestos, pues se emiten señales que acaban al final de cuentas en el sistema nervioso central y dan esta sensación de hambre y actúan estos neurotransmisores; y entonces eso pues nos traduce a lo que nos está avisando que es una necesidad propia del organismo.

Sandra Villalobos: Mario, ahora vamos a platicar, como dicen por ahí, del pan de cada día, el estrés. Hay que hablar del estrés. ¿Qué le sucede a nuestra microbiota cuando vivimos estresados? Y además, ¿cómo se nos regresa este impacto a nivel emocional?

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, ahí quizá es un poco complejo, pero obviamente el estrés hace que nuestro cerebro y todo nuestro organismo, glándulas y demás secreten ciertas hormonas. Esas hormonas van a tener algunas cosas o cambios, que van a provocar cambios en el intestino. Entonces, esos cambios en el intestino de qué tanto se mueve, qué tanto produce moco, agua, algunos otros electrolitos van a cambiar el ambiente de la microbiota. Es decir, si alguien está estresado, es un ejemplo, no es que eso realmente suceda, y digamos que estamos aquí en el foro y de pronto el estrés es de que hay mucho calor, entonces va a haber gente que se salga, otras van a entrar porque tienen frío afuera. Entonces eso provoca cambios dentro de la gente que está en un estado con mucho calor. Igual pasa en el intestino, si de pronto hay mucha agua va a favorecer que crezcan algunas bacterias; si el intestino está más seco hace que otras cambien y eso si es producto del estrés va a cambiar las poblaciones de bacterias, que también a largo plazo pueden modificar otras funciones en el intestino. O sea, es algo que está en constante comunicación y cambio.

Sandra Villalobos: Esteban, y el descanso no puede faltar. ¿Dormir mal afecta a nuestras bacterias y por rebote a nuestro ánimo?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues literalmente sí, porque las mismas bacterias tienen un círculo circadiano, igual que todo el organismo, responde a este, a este ritmo circadiano que tenemos, donde pues hay luz, hay oscuridad, hay horarios, hay secreción de cortisol, hay una serie de condiciones como está todo regulado por el resto del cuerpo, por toda la parte endocrina, entonces, sí, estas mismas bacterias tienen un ritmo de actividad que depende de las horas del día y de lo que está acostumbrado. Entonces, si hay ausencia de sueño, si hay de fatiga extrema, si hay desgaste inesperado, pues todo esto nos lleva a un estado de malestar y traduce a sentirnos no bien.

Sandra Villalobos: Sí, claro. Oye, Mario, pensando a largo plazo, ¿este equilibrio influye en qué tan lúcida se mantenga nuestra mente o incluso cómo envejece el cerebro?

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, probablemente en la lucidez sí, porque hay otras enfermedades que conocemos, los que tienen la alergia al gluten que se llama enfermedad celíaca, y hay un término que se llama como “foggy brain”, o sea, como estar medio obnubilado, y eso puede ser producto de procesos de inflamación y otras cosas que suceden en esa enfermedad. Pero también puede haber cambios en la microbiota que alteran procesos de algunos metabolismos e inflamación en el intestino que indirectamente pudieran provocar cambios en nuestra lucidez. En cuanto al envejecimiento cerebral, probablemente hay algunos estudios que dicen que pudieron o no haber ciertas poblaciones de bacterias que lo aceleran o lo disminuyen, pero todavía no hay algo que podamos conocer o saber con certeza; son meramente ahora teorías.

Sandra Villalobos: Claro, y si esta microbiota influye en cómo nos sentimos, también es importante entender lo que pasa cuando el equilibrio se rompe. Ya vimos que es clave, pero ¿qué significa exactamente, pues prácticamente, que la microbiota está en desequilibrio, Esteban?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues sí, es un equilibrio fino que el mismo organismo busca conservar. Entonces tenemos una barrera intestinal que se defiende a través de moco, a través de cuidar que no invadan las bacterias a través de factores inmunológicos. Entonces, cuando hay una disbiosis que es esta pérdida del equilibrio de la microbiota, entonces ahí es donde realmente esta pérdida del equilibrio nos lleva a cierto grado de enfermedad. Entonces ahí, estas barreras intestinales, esta invasión de bacterias patológicas, toman, toman relevancia y nos rompen el equilibrio y pues nos llevan a al estado de enfermedad. Entonces, pues diarreas, malestares, distensión, dolor y de acuerdo la gravedad del de la circunstancia, pues un estado de respuesta inflamatoria sistémica.

Sandra Villalobos: Claro, oye Mario, justo con lo que nos platica Esteban. ¿Podría este desorden ser la causa raíz de que alguien comience a manifestarnos, por ejemplo, alergias o asmas?

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, hay algunos estudios que indican que sí, que este desequilibrio en la microbiota puede provocar otros síntomas. Hay algo que se llama colon irritable post infeccioso o colitis después de una infección, o sea, nos da una infección tan grave que eso cambia nuestra microbiota y después de eso los pacientes empiezan a tener otros síntomas, dolor abdominal, gases, a veces sí pueden tener alergia y es por esto, las bacterias nuevas empiezan a secretar y hacer sustancias y hacer otros cambios metabólicos que el intestino reciente, por así decirlo, y nos pueden causar otro tipo de síntomas.

Sandra Villalobos: Claro, oye Esteban, hay veces que nosotros pensamos que estamos bien, pero ¿qué hábitos diarios le están dañando sin que nos estemos dando cuenta?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Aquí es ahora sí que las recomendaciones generales, digo lo que todos debemos conservar: dieta, ejercicio, buen sueño, todo esto. Pero pues la dieta influye mucho, y somos mucho lo que comemos. Entonces, claro, aquí todos los ultraprocesados, todos donde hay baja contenido de fibra, donde hay alto contenido de grasas, tabaco, alcohol, todo esto pues son circunstancias donde pues no ayudan a conservar ese buen equilibrio de la microbiota. Entonces sí, las recomendaciones que pues que se sugieren para el grueso de la población son propias, en este caso, pues comer bien, comer frutas, verduras, pues todo lo que tiene frutos rojos y demás, que son componentes que la misma microbiota va a aprovechar todo lo fermentable, todo lo que le estamos ayudando.

Sandra Villalobos: Claro, oye Mario, también los medicamentos es un tema que se toca mucho con la microbiota. ¿Qué le hacen los antibióticos a este ecosistema tan delicado?

Dr. Mario Peláez Luna: Pues lo cambian, o sea, todo lo que ingerimos ya sea comida, como decía Esteban o medicamentos, no nada más es comida o medicina para nosotros, la microbiota o va a asimilar ciertos nutrientes o va a asimilar parte de los medicamentos o los va a metabolizar. Entonces puede haber alimentos que favorezcan, que crezcan más unas bacterias que otras y eso genera síntomas. Y los antibióticos también pueden, como se dice coloquialmente,barrer nuestra microbiota y no quiere decir que nos deje estériles, sin bacterias, pero sí hay algunos antibióticos que matan unas y favorece el crecimiento de otras y viceversa. Entonces, todo eso se traduce en cambios en nuestro sistema intestinal y de nuestras propias bacterias.

Sandra Villalobos: Claro, Esteban, y cuando ese equilibrio ya se rompió, ¿cómo notamos en nuestras emociones incluso o en nuestra salud mental?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues cuando se pierde este equilibrio hay una disbiosis, pues es donde este eje intestino cerebro actúa, entonces crecen estos neurotransmisores, estas señales que avisan y entonces pues ahí hay propiamente respuestas del estrés, hay más catecolaminas, hay más epinefrina, no epinefrina, hay todo este conjunto de señales que manda el intestino donde lo recibe el cerebro por esta vía que platicábamos también a través del nervio vago y estos ejes de hipotálamo, hipófisis adrenales. Pues esta comunicación hace sentir y traduce a que eventualmente pues hay sensación de depresión, sensación de ansiedad y una serie de síntomas más en el estado mental que nos provoca esto.

Sandra Villalobos: Gracias, Esteban. También se habla mucho de lo que comemos, que esto puede influir en cómo nos sentimos y aquí la alimentación juega un papel clave. Es donde entran los famosos prebióticos y probióticos, ¿qué son, para qué sirven y realmente todos los necesitamos o hay que tener cuidado con algunos? Mario.

Dr. Mario Peláez Luna: Sí, a ver, los probióticos son bacterias buenas, por así decirlo, y los prebióticos es alimento para esas bacterias buenas. Entonces hay infinidad de formulaciones y de presentaciones de probióticos con o sin prebióticos. Realmente médicamente hay un tipo de bacteria o de probiótico para un síntoma en específico. No es de que si yo me tomo 20 millones de unidades de algún probiótico me voy a sentir mejor. No hay mucha evidencia que apoye eso y realmente lo que hacemos nosotros médicamente es, de acuerdo al síntoma que tiene el paciente, se le da un probiótico y/o prebiótico.

Sandra Villalobos: Claro. ¿Y qué pasa cuando nos pasamos de probióticos?

Dr. Mario Peláez Luna: Pues realmente no hay algo que nos diga “uy, ya se intoxicó con probióticos”. Simplemente es como las vitaminas, lo que no necesita el cuerpo lo va a desechar, si nuestra microbiota está estable, así como me tomo el probiótico, así sale, literal, casi casi.

Sandra Villalobos: Qué interesante. Esteban, más allá del ánimo, hay síntomas que afectan directamente nuestra salud intestinal como los que platicaba Mario: gases, diarrea o inflamación. ¿Estas son señales de este desajuste?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues sí, vienen acompañadas también de lo que el huésped, en este caso el paciente o el individuo tenga, no, si predomina intestino irritable, pues sí, son donde se pierde ese equilibrio, entonces una vez perdido pues fácilmente ocurren estos síntomas: distensión, dolor abdominal, flatulencia y es parte de lo que pues se trata de regular a través de los mismos probióticos, prebióticos, donde influimos en esa distensión abdominal, tratando de modificar un poco la microbiota. A veces hasta de forma directa buscamos antibióticos que modulen un poco ese equilibrio entre formación de gases entre mayor distensión y demás, donde tenemos un poco de capacidad de actuar.

Sandra Villalobos: Mario, ¿es cierto que la microbiota puede influir en lo que queremos comer? No sé, por ejemplo, estos antojitos de azúcar o el de algunos alimentos.

Dr. Mario Peláez Luna: Pudiera ser, hay estudios que lo indican, pero nuevamente lo que se sabe de microbiota es como fotografías en un momento, pero viéndolo desde el punto de vista como metabólico y demás, entonces, como hay bacterias que pueden fermentar más algunos nutrimentos o pueden, pues estar ahí contribuyendo si absorbemos más unas cosas que otras, pudieran de pronto darnos estos antojos o cravings, pero es como muy difícil poder establecer una causalidad directa.

Sandra Villalobos: Esteban, ¿qué tanto puede influir incluso en estas conductas de comer más o de estos hábitos que son difíciles de cambiar?

Dr. Esteban de Icaza del Río: El portarse bien siempre, siempre paga, en cuanto a la función intestinal. Entonces sí, cuando hay excesos, cuando hay atracones, cuando hay… pues el mismo organismo ahí va a responder a la agresión a la que se ha sido sometido. Si hay exceso de azúcares, si hay exceso de procesos de comida ultraprocesada, pues va a haber más distensión, va a haber más síntomas gastrointestinales, dolor, flatulencia y demás, precisamente porque no están permitiendo que al ritmo de la ingesta, la parte de la microbiota pueda actuar, entonces se rebasan estos umbrales y acaba uno con síntomas gastrointestinales nada favorables.

Sandra Villalobos: Agradables, claro. Y con tanta información también surgen ciertas dudas muy concretas. Con todo esto, a cualquiera que le surja esta duda, ¿cómo podemos saber si hoy mismo nuestra microbiota está sana, Mario?

Dr. Mario Peláez Luna: Híjole, hay estudios que se pueden hacer que evalúan cuáles son las poblaciones de bacterias y la microbiota y demás. Pero la utilidad es muy limitada, sinceramente, porque en cuanto a microbiota es muy difícil saber qué pasó primero, es como el huevo y la gallina, volviendo a esto de los alimentos. Si yo como mucha glucosa o azúcares, pues puede ser que favorezca que crezcan unas bacterias y otras no, o si como muchas ensaladas, algunas van a comer más ensaladas que otras igual en el público, si la hay gente que le gusta mucho son los carbohidratos y otros no, entonces eso indica quién come más o quién come menos. Entonces hacer un estudio de microbiota cuando alguien se siente mal, pues sí nos va a decir qué bacterias tan altas, cuáles bajas, pero es muy difícil saber si esa microbiota provocó la enfermedad o viceversa, si la enfermedad o lo que se comió provocó los cambios en la microbiota. De que hay estudios hay muchos.

Sandra Villalobos: ¿Cuáles son?

Dr. Mario Peláez Luna: Pues en México hay estudios y en Estados Unidos, que es los que a donde más se hacen, se toma una muestra de popó, se hacen estudios para generar que las bacterias se vayan desarrollando y ya con técnicas especiales se pueden determinar cuáles son las bacterias, en qué número están y en base a eso podemos saber el estado en ese momento de la microbiota. Podemos saber si está sana o no, porque sabemos cuál es la microbiota normal como del grueso de la población, y podemos detectar algunos cambios, pero atribuir esos cambios a una enfermedad es difícil porque no sabemos nuevamente si la enfermedad provocó esos cambios o si realmente la esos cambios en la microbiota provocaron la enfermedad y son estudios muy difíciles de hacer. Para resolver esa pregunta tendríamos que saber cómo estaba la microbiota antes de la enfermedad y luego volverla a medir con la enfermedad y luego medirla ya que se resolvió la enfermedad. Y esas diferencias nos ayudarían a saber esas respuestas, pero es imposible hacerlo, al menos ahora.

Sandra Villalobos: Sí, claro. Oye, Esteban, ¿cuándo es el momento ideal en el cual tenemos que acudir ya con el especialista?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Pues realmente cuando hay ya síntomas relevantes, graves, porque bueno, lo que siempre nos inquieta cuando hay pérdida de peso, cuando hay inapetencia, cuando ya el estado de dolor, distensión, cólicos ya merma la calidad de vida y realmente afecta a estos pacientes, entonces, pues ahí generalmente es cuando ya se busca atención médica. Mucho de esto, pues es el un poco de ensayo y error e ir identificando y uno se da cuenta cuando excede a ciertos alimentos, cuando hay más carbohidrato, cuando hay más ultraprocesado y demás, cómo se comporta el cuerpo. Si estás en ese, en esa ir y venir de sensaciones incómodas o que te portas bien y te va bien, pues ahí es un estado esperable, pero cuando rebasas esos puntos y ya llegas a perder peso, a estar inapetente, náusea, vómitos, síntomas donde ya requieres atención médica por parte de un especialista.

Sandra Villalobos: Mario, ¿qué señales son las que no deberíamos normalizar?

Dr. Mario Peláez Luna: En cuanto a síntomas digestivos que nosotros llamamos signos de alarma, es una baja de peso involuntaria y persistente, sangrados, una náusea, vómito que no revierten, o algún otro síntoma que persiste y se va agravando, agravando y agravando. Esos son síntomas que nosotros llamamos de alarma y hay que estudiarlos a fondo.

Sandra Villalobos: Y entendiendo todo esto, aquí la pregunta también muy importante es, ¿qué pasos prácticos podemos dar mañana mismo para empezar a mejorar nuestra microbiota?

Dr. Esteban de Icaza del Río: Esteban, sabemos que hay un efecto benéfico por el ejercicio, por ejemplo, lo que platicamos, el consumo de frutas, verduras, alimentos fermentados, todo esto sabemos que tiene un impacto positivo en la microbiota, pues leguminosas, frutos rojos. Todo esto que sabemos que ya hay una buena historia, ya está muy documentado y además en ya a nivel de población general sabemos que son alimentos buenos; bajar contenidos de azúcares, todo lo que tienen los snacks, las bebidas con alto contenido de carbohidratos, grasa, tabaco, alcohol. Todos estos son factores ahí que sabemos que influyen, ahí no favorablemente, a tener un buen equilibrio de esta microbiota.

Sandra Villalobos: Mario, si tuvieran que darnos tres recomendaciones, ¿cuál sería para cuidar nuestro segundo cerebro?

Dr. Mario Peláez Luna: Comer frutas y verduras. Eso es llevar una vida lo más balanceada posible. A veces yo digo, realmente se puede comer y hacer de todo, lo malo son los excesos. Quizá la base es tener una dieta muy balanceada con proteínas naturales, vegetales, algunos carbohidratos no simples, sino complejos, los que vienen en cereales y de pronto sí, combinarlo con ejercicio, buenos hábitos de descanso y de vez en cuando poder consumir sí, algún ultraprocesado o snack, pero la base yo creo que es llevar una vida lo más balanceada, tratar de consumir cosas naturales y complementarlo con lo que tenemos a la mano, porque es una realidad que vivimos en una sociedad que hemos evolucionado mucho y que tenemos muchas cosas, pero que los excesos no siempre son ideales.

Sandra Villalobos: Claro, Esteban, ¿tus recomendaciones?

Dr. Esteban de Icaza del Río: De acuerdo con Mario, mantener ese equilibrio, ese equilibrio es lo más importante, o sea, aquí los extremos son donde caemos en problemas. Entonces, pues sí, meter siempre el ejercicio es un buen estimulante de parte inmunológica, nos ayuda a todo el metabolismo, y pues cuidar mucho este órgano virtual que es la microbiota, donde le ayudemos a que pueda llevar a cabo metabolizar esta fibra y convertirla en ácidos grasos de cadena corta, que realmente es una fuente de energía, ayuda mucho a al intestino y pues la parte inmunológica. Entonces pues aquí el exceso de antibióticos cuando no están indicados, todo esto es un factor de riesgo que pone en compromiso la microbiota. Entonces ese equilibrio favorable de buenas, buenas medidas sugeridas.

Sandra Villalobos: Muchas gracias, gracias a ambos. Y hoy nos queda claro lo que comemos, cómo dormimos, cómo vivimos, moldea nuestras emociones y nuestra salud. Aquí la buena noticia es que el cambio está en nuestras manos. Así que, si te sirvió esta información, suscríbete, compártela. Soy Sandra Villalobos y esto fue En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC. Hasta la próxima.

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