La criptorquidia es una condición relativamente frecuente en recién nacidos varones y genera muchas dudas en madres, padres y cuidadores. Aunque suele detectarse en los primeros meses de vida, también puede persistir o diagnosticarse en etapas posteriores, incluso en la adultez. Comprender qué ocurre con los testículos, cuándo es normal que se muevan y cuándo se trata de un problema médico es fundamental para tomar decisiones oportunas.
En esta nota abordamos de forma clara qué es la criptorquidia, por qué ocurre el testículo no descendido, cómo diferenciarlo de otras situaciones como el testículo retráctil, cuáles son los tratamientos disponibles y cuáles son los riesgos si no se atiende. El objetivo es ofrecer información confiable, comprensible y útil para el público en general, sin recurrir a tecnicismos innecesarios.
¿Por qué se mueven los testículos solos?
En algunos niños y también en adultos, es común notar que los testículos parecen subir y bajar de manera intermitente. Esto suele generar preocupación, pero en muchos casos se trata de una condición benigna llamada testículo retráctil.
El testículo retráctil ocurre cuando el músculo cremáster, que rodea al testículo, se contrae de forma refleja. Esta contracción puede activarse por frío, estrés, miedo o estimulación física, haciendo que el testículo ascienda temporalmente hacia la ingle. Posteriormente, vuelve a descender al escroto de manera espontánea o con una manipulación suave.
Es importante diferenciar esta situación de la criptorquidia, ya que en el testículo retráctil el órgano sí ha descendido correctamente y puede localizarse en el escroto durante la exploración física. En cambio, en la criptorquidia el testículo no descendido no se encuentra en el escroto de forma permanente.
En los testículos de bebés normal, es esperable cierta movilidad durante los primeros meses de vida. Sin embargo, cuando el testículo no permanece en el escroto después de los seis meses, se debe realizar una valoración médica para descartar criptorquidia.
¿Cuál es la causa de la criptorquidia?
La criptorquidia se produce cuando uno o ambos testículos no completan su descenso natural desde el abdomen hasta el escroto durante el desarrollo fetal. Este proceso normalmente ocurre antes del nacimiento o en los primeros meses de vida.
Las causas exactas no siempre son identificables, pero se han relacionado con múltiples factores:
- Alteraciones hormonales durante el embarazo.
- Factores genéticos.
- Prematurez o bajo peso al nacer.
- Embarazos múltiples.
- Exposición a ciertas sustancias durante la gestación.
La criptorquidia puede ser unilateral, cuando afecta a un solo testículo, o criptorquidia bilateral, cuando ambos testículos no han descendido. Esta última requiere especial atención, ya que puede tener mayor impacto en la fertilidad futura.
En algunos casos, el testículo se queda detenido en el canal inguinal; en otros, permanece dentro del abdomen. También existe el término criptorquídeo, que se utiliza para referirse al paciente que presenta esta condición.
Aunque la mayoría de los casos se detectan en la infancia, también puede hablarse de criptorquidia en adultos, generalmente cuando no fue tratada en etapas tempranas o cuando pasó desapercibida.
¿Cuál es el tratamiento para un testículo no descendido?
El tratamiento del testículo no descendido depende principalmente de la edad del paciente y de la localización del testículo. En los primeros meses de vida, muchos casos se resuelven de forma espontánea, ya que el descenso puede completarse después del nacimiento.
No obstante, si el testículo no ha descendido hacia los seis meses de edad, es poco probable que lo haga sin intervención médica. En ese punto, el seguimiento especializado es indispensable.
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Observación médica, sólo en casos muy seleccionados y por tiempo limitado.
- Tratamiento quirúrgico, conocido como orquidopexia.
La cirugía consiste en localizar el testículo y fijarlo dentro del escroto, permitiendo que permanezca en una posición adecuada. Este procedimiento tiene una alta tasa de éxito y reduce de manera significativa los riesgos asociados a la criptorquidia.
En algunos casos específicos, especialmente cuando el testículo no es viable, puede considerarse su extracción. Esta decisión se toma de forma individualizada y siempre con evaluación médica especializada.
¿Cuándo se opera la criptorquidia?
La cirugía no se considera una urgencia inmediata al nacer, pero no debe posponerse indefinidamente. Existe un periodo óptimo para realizar la corrección quirúrgica y obtener los mejores resultados a largo plazo.
Generalmente, se indica operar la criptorquidia cuando:
- El testículo no ha descendido después de los 6 meses.
- No es posible mantenerlo en el escroto durante la exploración.
- Existe diagnóstico confirmado de criptorquidia unilateral o bilateral.
- Hay riesgo de daño testicular progresivo.
Esperar demasiado puede afectar el desarrollo del testículo, ya que la temperatura dentro del abdomen es mayor que en el escroto. Esto puede alterar la producción futura de espermatozoides y hormonas.
En criptorquidia en adultos, la cirugía sigue siendo relevante, no solo por funcionalidad, sino por la reducción del riesgo de complicaciones, especialmente oncológicas.
¿A qué edad se recomienda la cirugía para la criptorquidia?
La mayoría de las guías clínicas coinciden en que la cirugía para la criptorquidia debe realizarse idealmente entre los 6 y 12 meses de edad, y no más tarde de los 18 meses.
Realizar la corrección en este periodo ofrece múltiples beneficios:
- Mejora el potencial de fertilidad futura.
- Reduce el riesgo de cáncer testicular.
- Permite un desarrollo más normal del testículo.
- Facilita la vigilancia médica a lo largo de la vida.
Cuando se realiza de forma temprana, la cirugía es segura y suele tener una recuperación rápida. En niños mayores y adultos, el procedimiento sigue siendo efectivo, aunque algunos riesgos ya no pueden revertirse por completo.
Por ello, la detección temprana durante las revisiones pediátricas es clave para garantizar que los testículos caídos se encuentren en la posición correcta en el momento adecuado.
Riesgos de la criptorquidia
Cuando la criptorquidia no se trata oportunamente, pueden presentarse diversas complicaciones a corto y largo plazo. Estos riesgos aumentan cuanto más tiempo permanece el testículo fuera del escroto.
Entre los principales riesgos se encuentran:
- Disminución de la fertilidad, especialmente en casos de criptorquidia bilateral.
- Mayor riesgo de cáncer testicular en comparación con la población general.
- Torsión testicular, una urgencia médica.
- Hernia inguinal asociada.
- Problemas psicológicos o de autoestima en etapas posteriores.
Es importante aclarar que la cirugía no elimina por completo el riesgo de cáncer, pero sí lo reduce y facilita la detección temprana mediante autoexploración y revisiones médicas.
En el caso del testículo retráctil, estos riesgos no suelen presentarse, lo que refuerza la importancia de un diagnóstico adecuado y oportuno.
Criptorquidia, testículos y seguimiento médico
La criptorquidia no debe interpretarse como una condición rara o necesariamente grave, pero sí como un problema que requiere vigilancia médica adecuada. La mayoría de los casos tienen una evolución favorable cuando se diagnostican y tratan a tiempo.
Para padres y cuidadores, es importante observar si los testículos de bebés normal permanecen dentro del escroto de forma constante y acudir a revisión si existe duda. En adolescentes y adultos, cualquier asimetría, ausencia testicular o cambio debe ser valorado por un especialista.
El seguimiento posterior a la cirugía pediátrica también es esencial para evaluar el crecimiento, la función y la salud del testículo a largo plazo. Una atención oportuna marca una diferencia significativa en la calidad de vida futura del paciente.
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Fuentes:
MSD Manuals, Elsevier, Mayo Clinic