Centro Médico ABC > Revista Digital > ¿Qué es un absceso y por qué se produce?

¿Qué es un absceso y por qué se produce?

28 de septiembre 2026

¿Qué es un absceso y por qué se produce?

Un absceso es una acumulación localizada de pus que se forma en los tejidos del cuerpo debido a una infección activa. Esta respuesta inflamatoria genera un bulto que suele ser doloroso, caliente al tacto y enrojecido, afectando la calidad de vida de quien lo padece.

Comprender qué es un absceso ayuda a identificar sus síntomas tempranos y a buscar atención médica oportuna. Ya sea que aparezca en la piel, en los tejidos profundos o en órganos internos, un diagnóstico a tiempo evita complicaciones severas en el organismo.

Causas: ¿por qué salen los abscesos y cómo se forma la pus?

Un absceso se produce cuando microorganismos patógenos invaden un tejido y el sistema inmunológico reacciona para contener la infección en una cavidad delimitada.

El desarrollo de un absceso se puede originar en cualquier parte del cuerpo, como la piel, los tejidos profundos y los órganos internos. Cuando los microorganismos como bacterias o parásitos invaden un tejido, el cuerpo genera una respuesta defensiva en la zona afectada.

El pus está compuesto por células muertas, bacterias, tejido dañado y glóbulos blancos. Esta sustancia acumulada es el resultado directo de la batalla entre el sistema defensivo del organismo y el agente infeccioso.

El rol del sistema inmune en la formación de pus

El sistema inmunológico combate la infección enviando leucocitos al sitio afectado para neutralizar y aislar a los agentes patógenos invasores.

En ese momento, el sistema inmunológico reacciona enviando glóbulos blancos al sitio afectado. Los glóbulos blancos atacan a los microorganismos, lo que resulta en inflamación y acumulación de pus. Esta barrera natural impide que los gérmenes continúen propagándose a través del torrente sanguíneo hacia otras partes del cuerpo.

Factores de riesgo e infecciones bacterianas comunes

Las infecciones bacterianas y las barreras cutáneas dañadas son los principales factores desencadenantes en la aparición de un absceso.

Dentro de las principales causas de los abscesos están las infecciones bacterianas. Las bacterias como el Staphylococcus aureus o Escherichia coli son responsables de la mayoría de las infecciones; estas bacterias pueden ingresar al cuerpo a través de heridas, cortes o cirugías. En ciertos casos de infección folicular extendida, puede desarrollarse una condición conocida como forunculitis, la cual requiere valoración médica.

Asimismo, otros factores incrementan la vulnerabilidad del paciente:

  • Obstrucción de glándulas o folículos: cuando una glándula sebácea o un folículo piloso se bloquea, se acumula material infeccioso que favorece el desarrollo de una lesión.
  • Traumatismos: lesiones o golpes donde se rompa la barrera de la piel permiten la entrada directa de bacterias al tejido subyacente.
  • Sistema inmunológico debilitado: personas que viven con diabetes, VIH u otras condiciones crónicas presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones infecciosas.
  • Factores higiénicos: la higiene inadecuada o el uso de agua contaminada actúan como desencadenantes frecuentes.

Principales tipos de abscesos según su localización

Existen diversos tipos de abscesos que se clasifican según su localización exacta y el tipo de tejido afectado en el organismo.

Absceso cutáneo o nacidos en la piel

Los abscesos cutáneos o nacidos en la piel son lesiones visibles que se caracterizan por presentar enrojecimiento, calor e hinchazón dolorosa.

Aparecen en la superficie de la piel y son claramente visibles como bultos rojos que generan gran incomodidad. Se desarrollan con frecuencia en zonas expuestas a fricción o sudor, como el torso o el absceso axilar. Su atención adecuada evita que la infección profundice hacia tejidos contiguos.

Absceso perianal y absceso anal

El absceso perianal y el absceso anal se originan cerca de la región ano-rectal, generalmente por la obstrucción de glándulas anales.

Los abscesos perianales y rectales se forman cerca del ano o en el recto y a menudo se relacionan con infecciones en las glándulas anales. Es fundamental diferenciarlos de otras patologías crónicas de la zona sacrococcígea, como el quiste pilonidal, para brindar el manejo quirúrgico oportuno.

Absceso de grasa (tejido subcutáneo)

Un absceso de grasa es una acumulación de pus que compromete directamente el tejido adiposo ubicado bajo la piel o entre órganos.

Este tipo de lesión puede formarse debido a golpes o lesiones que dañan el tejido adiposo y permiten la entrada de bacterias. Además, es posible que surjan después de inyecciones o procedimientos médicos que no fueron correctamente esterilizados. En ocasiones, ocurren infecciones sistémicas en las que las bacterias circulan por la sangre y se alojan en el tejido graso. Suelen manifestarse como bultos dolorosos con calor local y requieren drenaje quirúrgico o antibióticos.


Ilustración médica mostrando el corte transversal de un absceso de tejido blando, uno intacto y otro drenando después de una incisión.

Absceso hepático y otros abscesos internos

El absceso hepático es una infección grave caracterizada por una colección purulenta alojada en la estructura del hígado.

El absceso hepático es una acumulación de pus en el hígado; este órgano es susceptible a infecciones debido a su rica irrigación sanguínea y su función de filtrar sustancias. Se clasifican en piogénicos (causados por bacterias) y amebianos (provocados por el parásito Entamoeba histolytica). Los abscesos internos también pueden aparecer en el cerebro o los pulmones, representando emergencias médicas que exigen hospitalización inmediata.

Absceso periamigdalino

El absceso periamigdalino es una complicación infecciosa grave que acumula pus en los tejidos adyacentes a las amígdalas garganta.

Suele desarrollarse como una complicación de una amigdalitis bacteriana severa no tratada. Genera dolor intenso al tragar, fiebre, dificultad para abrir la boca y alteración en la voz. Requiere evaluación médica urgente para evitar el compromiso de las vías respiratorias superiores.

Absceso en la encía y absceso dental

El absceso en la encía y el absceso dental son infecciones localizadas en las estructuras periodontales o en la pulpa del diente.

Se desarrollan en la base o raíz de una pieza dental debido a caries profundas, traumatismos o enfermedad periodontal. Si deseas conocer a detalle los síntomas y procedimientos específicos para esta afección bucal, consulta la guía sobre absceso dental.

Imagen de un absceso dental, que se ha formado en la encía superior de un hombre.

Sintomatología común de un absceso

Los síntomas característicos de un absceso incluyen dolor punzante, inflamación, enrojecimiento, sensación de calor local y, en ocasiones, fiebre.

Independientemente de su ubicación, la mayoría de los abscesos superficiales presentan signos clínicos claros: la zona se torna roja, endurecida y muy sensible al contacto. En el caso de las infecciones profundas o viscerales, los síntomas pueden ser más generales, incluyendo malestar general, sudoración nocturna, pérdida de peso involuntaria y escalofríos.

Signos de alerta para acudir a urgencias

Fiebre elevada, rápido crecimiento de la lesión y dolor insoportable son señales claras para buscar atención médica inmediata.

Ante un absceso hepático u otras infecciones internas, pueden presentarse síntomas de alarma como dolor severo en el cuadrante superior derecho del abdomen, fiebre alta, ictericia (coloración amarillenta en piel y ojos), náuseas y vómitos. Si notas líneas rojas que se extienden desde la lesión o alteración del estado de conciencia, acude de inmediato a un centro de salud.

Diagnóstico y tratamiento médico: ¿cómo se cura un absceso?

El tratamiento profesional combina el uso de medicamentos antimicrobianos con la evacuación quirúrgica del material purulento acumulado.

Para diagnosticar la afección, el médico realiza un examen físico detallado y, en caso de sospechar de lesiones profundas, puede solicitar estudios de imagen como ultrasonidos o tomografías. Identificar el agente causal es indispensable para establecer un plan terapéutico efectivo y seguro.

Uso de antibióticos y cuándo se requiere un drenaje

El drenaje quirúrgico o percutáneo es el procedimiento principal para eliminar la infección, complementado con antibióticos específicos.

Debido a que el pus queda encapsulado, los antibióticos por sí solos no siempre logran penetrar la cavidad en concentraciones suficientes. Por ello, el médico suele realizar un drenaje mediante una pequeña incisión o una aguja guiada por imagen. Posteriormente, se prescriben antibióticos específicos para eliminar la bacteria o parásito remanente y prevenir recaídas.

Por qué no se debe exprimir o perforar un absceso en casa

Intentar drenar un absceso de forma casera incrementa el riesgo de esparcir la infección a tejidos profundos y al torrente sanguíneo.

Manipular o exprimir una acumulación purulenta sin equipo estéril puede empujar los microorganismos hacia zonas más profundas del cuerpo. Además, las manos o instrumentos no esterilizados introducen nuevas bacterias, empeorando el cuadro inflamatorio y dejando cicatrices severas. La intervención debe ser realizada siempre por personal de salud capacitado.

En el área de Medicina Interna del Centro Médico ABC te podemos dar atención especializada ¡Contáctanos!

Preguntas frecuentes sobre abscesos

Fuentes: MedlinePlus, MSD Manuals, Cigna

¿Cómo podemos ayudarte?

    Ricardo Ostos

    Ricardo Ostos

    Content Creator

    Ricardo tiene la capacidad de transmitir información médica compleja de una manera accesible y amigable para que todos nuestros pacientes puedan comprenderla y beneficiarse de ella. Además, tiene un enfoque empático y sensible, ofreciendo información y consejos prácticos que realmente hacen la diferencia en la vida de las personas. #lavidanosune.

    Conoce más sobre Ricardo en LinkedIn