Encontrar un bulto en la axila puede generar preocupación. Es normal preguntarse si se trata de un ganglio inflamado, un quiste, un lipoma o si podría estar relacionado con una enfermedad más seria.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, los bultos en esta zona tienen causas benignas y pueden estar relacionados con infecciones, inflamación o alteraciones de la piel. Sin embargo, algunas características hacen recomendable acudir con un médico para recibir una valoración oportuna.
¿Qué significa tener un bulto en la axila?
La axila contiene diferentes estructuras, como ganglios linfáticos, vasos sanguíneos, nervios, tejido graso, glándulas sudoríparas y piel. Por ello, un bulto puede originarse en cualquiera de estos tejidos.
En muchos casos, la causa es la inflamación temporal de un ganglio linfático como respuesta a una infección cercana, por ejemplo en la piel, el brazo o la mano. También puede tratarse de un quiste, un lipoma o una inflamación de las glándulas sudoríparas.
Aunque la mayoría de estas alteraciones no representan un problema grave, siempre es recomendable que un profesional de la salud determine su origen, especialmente si el bulto persiste o aumenta de tamaño.
Causas frecuentes de los bultos en la axila
Existen diversas razones por las que puede aparecer una bolita o masa en la axila.
Las causas más frecuentes incluyen:
- Ganglios linfáticos inflamados por infecciones.
- Irritación después del rasurado.
- Foliculitis.
- Quistes epidermoides.
- Lipomas.
- Hidradenitis supurativa.
- Abscesos.
- Inflamación secundaria a vacunas o infecciones virales.
- Con menor frecuencia, enfermedades de origen oncológico.
La exploración física y la historia clínica permiten orientar el diagnóstico y decidir si es necesario realizar estudios adicionales.
Bulto en la axila con dolor
Cuando el bulto produce dolor, sensibilidad o enrojecimiento, suele indicar que existe un proceso inflamatorio o infeccioso.
Las causas más comunes incluyen:
- Infección de un folículo piloso.
- Absceso.
- Ganglio reactivo.
- Inflamación de las glándulas sudoríparas.
- Irritación por depilación.
En estos casos también puede aparecer calor local, aumento de volumen e incluso fiebre si la infección es importante.
Aunque muchas de estas afecciones mejoran con tratamiento médico, no es recomendable intentar exprimir el bulto o automedicarse con antibióticos.
Bulto en la axila sin dolor
Algunas lesiones benignas pueden permanecer durante meses sin causar molestias, como:
- Lipomas.
- Quistes.
- Ganglios que permanecen aumentados de tamaño tras una infección.
Sin embargo, cuando una masa permanece durante varias semanas, aumenta de tamaño, es dura, está fija a los tejidos o se acompaña de otros síntomas, es importante acudir a una valoración médica para descartar enfermedades que requieren tratamiento.
Bulto en la axila derecha o izquierda
Es frecuente que las personas se pregunten si la ubicación cambia el significado del bulto.
En realidad, tanto la axila derecha como la izquierda contienen ganglios linfáticos y estructuras similares, por lo que las causas suelen ser las mismas.
No obstante, el especialista también evaluará si existen lesiones, infecciones o alteraciones en el brazo, hombro o mama del mismo lado, ya que pueden explicar la inflamación de los ganglios.
Bulto en la axila en hombres
Los hombres también pueden desarrollar bultos en la axila.
Las causas suelen ser similares a las de las mujeres e incluyen:
- Ganglios inflamados.
- Infecciones cutáneas.
- Quistes.
- Lipomas.
- Hidradenitis supurativa.
Aunque el cáncer de mama es mucho menos frecuente en hombres, también puede presentarse. Por ello, cualquier masa persistente debe ser evaluada por un profesional.
Ganglios inflamados en la axila
Los ganglios linfáticos forman parte del sistema inmunológico y ayudan al organismo a combatir infecciones.
Cuando detectan virus, bacterias u otros procesos inflamatorios, pueden aumentar de tamaño temporalmente.
Los ganglios inflamados suelen ser:
- Pequeños.
- Móviles.
- Sensibles al tacto.
- Dolorosos, en algunos casos.
Después de que la infección desaparece, pueden tardar varias semanas en recuperar su tamaño habitual.
No todos los bultos provienen de los ganglios.
Algunas enfermedades de la piel también producen lesiones en la axila.
Entre ellas destacan:
Foliculitis
Es la inflamación de un folículo piloso y suele aparecer después del rasurado o por la fricción de la ropa.
Abscesos
Son acumulaciones de pus causadas por una infección bacteriana y suelen producir dolor intenso.
Hidradenitis supurativa
Es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las glándulas sudoríparas.
Puede provocar:
- Bultos dolorosos.
- Secreción.
- Cicatrices.
- Episodios recurrentes.
Su diagnóstico y tratamiento deben realizarse con un dermatólogo.
¿Existe relación entre un bulto en la axila y el cáncer de mama?
En algunos casos, sí.
Los ganglios de la axila pueden aumentar de tamaño cuando existe una enfermedad en la mama, por lo que forman parte de la exploración médica durante la evaluación de enfermedades mamarias.
Sin embargo, es importante recordar que la gran mayoría de los bultos axilares no están relacionados con cáncer.
Si el médico identifica factores de riesgo o hallazgos que lo justifiquen, puede solicitar estudios de imagen para conocer la causa.
Los programas de detección oportuna y las revisiones periódicas continúan siendo la mejor estrategia para identificar enfermedades en etapas tempranas.
¿Cuándo preocuparse?
Es recomendable solicitar una valoración médica cuando el bulto:
- Permanece por más de dos o tres semanas.
- Continúa creciendo.
- Mide varios centímetros.
- Es muy duro o fijo.
- Aparece sin una causa aparente.
- Se acompaña de fiebre persistente.
- Ocasiona pérdida de peso sin explicación.
- Aparece junto con cambios en la mama.
- Produce secreción o cambios importantes en la piel.
La evaluación temprana permite identificar la causa y ofrecer el tratamiento adecuado.
Estudios que puede solicitar el médico
Dependiendo de la exploración física, el especialista puede indicar uno o varios estudios.
Entre los más frecuentes se encuentran:
- Exploración clínica.
- Ultrasonido de tejidos blandos.
- Ultrasonido de mama o axila.
- Mastografía.
- Análisis de laboratorio.
- Biopsia, si existe sospecha de una lesión que requiere confirmación.
Cada paciente necesita un abordaje individualizado; por ello, no todas las personas requieren los mismos estudios.
Si el bulto persiste, aumenta de tamaño, se acompaña de dolor, cambios en la piel, pérdida de peso inexplicable o antecedentes personales o familiares de cáncer, es importante acudir a una valoración médica. En el Centro de Cáncer, un equipo multidisciplinario puede realizar los estudios necesarios para determinar la causa del bulto y, en caso de ser necesario, ofrecer un diagnóstico oportuno y un plan de tratamiento personalizado.
Fuentes: