Cuando una herida tarda en cerrar más de lo habitual, vuelve a abrirse o forma una costra que reaparece una y otra vez, es normal que surjan dudas. Muchas veces se trata de factores simples como irritación constante o infección leve, pero si la lesión persiste sin mejoría, conviene prestarle atención.
Se debe destacar que no todas las heridas que no cicatrizan están relacionadas con algo grave, pero cuando duran más del tiempo estimado, es importante buscar atención médica para identificar la causa y evitar el desarrollo de posibles secuelas de riesgo.