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¿Por qué tu cerebro repite lo que te hace daño?

10 septiembre 2026 - 23min 52s

Neuroplasticidad: La capacidad del cerebro para reaprender y transformar hábitos

En este episodio del podcast En Consulta, la Dra. Nadia Gandarilla Martínez y el Dr. Marco Antonio Alegría Loyola, especialistas en neurología del Centro Médico ABC, explican cómo el cerebro aprende, se adapta y automatiza respuestas a través de la neuroplasticidad. A lo largo de la conversación, analizan la razón por la que las personas tienden a repetir patrones de conducta y emociones, incluso aquellos que resultan perjudiciales, y cómo las experiencias tempranas y el estrés crónico influyen en la estructura cerebral.

Asimismo, los especialistas abordan la posibilidad de reconfigurar estos circuitos neurológicos en la etapa adulta, destacando que el cerebro mantiene su capacidad adaptativa durante toda la vida. Finalmente, comparten recomendaciones prácticas sobre estilo de vida, ejercicio y estimulación cognitiva que favorecen la salud mental y ayudan a prevenir el envejecimiento cerebral.

Lo que debes saber sobre la neuroplasticidad y el aprendizaje cerebral

  • Definición de neuroplasticidad: es la habilidad del cerebro para adaptarse a estímulos internos y externos, creando o reforzando conexiones neuronales a lo largo de toda la vida.
  • Automatización de conductas: al repetir una acción con resultado seguro, el cerebro la automatiza para ahorrar energía y evitar la incertidumbre.
  • Impacto del estrés crónico: el estrés prolongado sobreactiva la amígdala (centro del miedo) e inhibe la corteza prefrontal, limitando la toma de decisiones conscientes e instalando respuestas automáticas defensivas.
  • Memoria del dolor físico y emocional: a través de cambios neuroplásticos desadaptativos, el cerebro puede seguir enviando señales de dolor o angustia aun cuando la causa inicial o lesión haya desaparecido.
  • Cambio de patrones en adultos: aunque la plasticidad disminuye con la edad, es posible construir nuevas rutas neuronales mediante la planificación consciente y la repetición de nuevos hábitos.
  • 5 pilares para prevenir el envejecimiento cerebral: dieta saludable, ejercicio físico moderado, interacción social, práctica de actividades artísticas y ejercitación mental constante.

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Gran parte del aprendizaje se debe a una observación social.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: La plasticidad es obviamente mayor en las primeras etapas de la vida y se va perdiendo con la edad.

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: El estrés crónico genera un impacto negativo sobre una estructura que se llama amígdala, en el centro del cerebro.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Toda la vida es una oportunidad de aprendizaje.

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Aunque la neuroplasticidad, podemos decir que disminuye en la etapa adulta, todavía nuestro cerebro tiene la capacidad de seguirse adaptando.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Se demostraron cinco cosas que ayudan a evitar el envejecimiento cerebral.

VO: En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, bienvenidos al espacio donde los médicos especialistas del ABC despejan tus dudas y te brindan la información que necesitas para cuidar de ti y de los tuyos.

Sandra Villalobos: ¿Te ha pasado que reaccionas igual una y otra vez, aunque sabes que no te hace bien? ¿Repites patrones y sientes que no puedes cambiarlo? Muchas de esas formas de pensar, de sentir o de actuar se aprendieron y eso tiene un nombre: neuroplasticidad. En este episodio vamos a entender cómo aprende el cerebro, por qué repetimos patrones, incluso los que nos hacen daño, y ¿cómo hacer que tu cerebro rinda? para optimizar nuestro día a día. Y qué ocurre cuando esos hábitos o esos pensamientos o esas emociones se vuelven ya automáticos. Yo soy Sandra Villalobos, estás En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC, bienvenidos. El día de hoy nos acompaña la Dra. Nadia Gandarilla Martínez, neuróloga especialista en Parkinson y trastornos del movimiento, bienvenida Nadia.

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Muchas gracias.

Sandra Villalobos: También está con nosotros el Dr. Marco Antonio Alegría Loyola, especialista en medicina interna, neurología y neurooncología. Gracias por acompañarnos Marco.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Gracias a ustedes.

Sandra Villalobos: Bueno, pues para arrancar con este tema, me encantaría que nos detuviéramos un momento en la base de todo. La forma en que nuestro cerebro procesa, absorbe, el aprendizaje, definitivamente que se habla muchísimo de que el cerebro no es algo estático, así que pues para ponerle nombre y apellido, ¿qué es exactamente la neuroplasticidad y por qué es tan relevante Nadia?

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para aprender cosas nuevas y para adaptarse a estímulos externos y estímulos internos, y esto permite que a lo largo de la vida el cerebro pueda irse adaptando a diversas circunstancias. Esto es clave para entender las funciones del cerebro y enfermedades neurológicas, pues nos muestra cómo responde la red neuronal ante diferentes estímulos.

Sandra Villalobos: Marco Antonio, bajo esta lógica que nos platica Nadia, ¿cómo es que el cerebro realmente aprende? O sea, porque aquí me da curiosidad de cómo va avanzando o trazando como esos caminos, esos patrones que definitivamente nosotros vamos repitiendo una y otra vez todos los días.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Fíjate que es muy interesante ir entendiendo como el cerebro se va adaptando a las situaciones. Digo, es un órgano maravilloso con muchísimas neuronas, pero debe tener la capacidad, como otros organismos inferiores, para irse adaptando al entorno tanto externo como interno. Y este aprendizaje se va dando no solamente de una manera mística, filosófica, sino estructural; y ha habido pensadores que inicialmente, como Luria, analizaron por qué ocurrían trastornos mentales y encontraron pues que había patrones como lo acabas de mencionar, pero en la actualidad, a través de técnicas muy avanzadas de microscopía de doble fotón, pues se ha podido demostrar que existen cambios en estructura en el cerebro que van ocurriendo poco a poco y de lo que podemos ir hablando conforme avance la conversación.

Sandra Villalobos: Nadia, y entonces aquí es donde entra esta famosa parte de la repetición, ¿cierto? O sea, ¿qué tanto peso tiene en este proceso? Pues es verdad que mientras que nosotros hacemos más algo de una forma más repetitiva, el cerebro lo que hace es reforzarlo y lo vuelve algo como ya más automático.

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Exacto, o sea, la primera vez que realizamos una acción, esto implica una toma de una decisión. Entonces, a partir de esta decisión podemos… el cerebro puede predecir un resultado. Y si este resultado es un resultado óptimo, va a haber una conducta como de reforzamiento de esta de esta decisión. Y de esta manera, al hacer una repetición de esa conducta, el cerebro ya aprendió de qué manera vamos a decir va automatizando esta respuesta, porque ya aprendió cuál es la vía, cuál va a ser la recompensa o cuál va a ser el camino.

Sandra Villalobos: Claro, nos vamos a lo seguro

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Exactamente. El cerebro siempre va a preferir tener un resultado seguro, en comparación contra la incertidumbre.

Sandra Villalobos: Claro. Oye Marco Antonio, si el cerebro es tan flexible, ¿por qué entonces llega este punto en la vida donde sentimos que ya somos de cierta manera, por ponerlo entre comillas, y no podemos cambiar?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Interesante pregunta. Ha habido trabajos donde se ha demostrado que un niño tú le muestras una figura rara y ve doce cosas, un joven ve siete cosas y una persona ya mayor ve cuatro.

Sandra Villalobos: ¿Por qué? ¿A qué se debe?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Se van creando patrones en los cuales tú mismo, por mejorar algo, por ejemplo, te vuelves diestro, eres cada vez más diestro, pero vas olvidando el lado izquierdo. Entonces la plasticidad es obviamente mayor en las primeras etapas de la vida y se va perdiendo con la edad; pero ocurre, como dijo Nadia, a lo largo de toda la vida. O sea, toda la vida es una oportunidad de aprendizaje. Se aprende lo bueno y se aprende lo malo.

Sandra Villalobos: Claro. Oye, Nadia, ¿qué tanto de lo que somos el día de hoy? No sé, por ejemplo, nuestras reacciones, nuestros miedos, viene de lo que aprendimos en los primeros años de vida. ¿Realmente nos marca de una forma definitiva en nuestra vida adulta?

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Pues realmente, cuando somos pequeños y empezamos a aprender, empezamos a entender cómo es el mundo, o sea, cómo es nuestro entorno, nos empezamos a aprender a relacionar con nuestro entorno. Por ende, todo tipo de situaciones que hayamos aprendido en la infancia, llámese situaciones positivas o situaciones negativas, van a tener un impacto en la manera como vamos a decir que se generan circuitos que generan conductas automáticas, que generan respuestas automáticas a determinadas circunstancias o factores, y esto, de alguna manera, se vuelve algo, vamos a decir algo aprendido, algo repetido, que cuando somos adultos pues va a producirse como esta conducta para limitar un poco la toma de decisiones.

Sandra Villalobos: Y bueno, pues entonces ahora entramos en un terreno interesante, porque esa misma capacidad del cerebro para adaptarse y ser flexible, pues si tiene un lado B, también puede jugar en nuestra contra, lo voy a llamar así, si no somos conscientes de ello. Marco Antonio, a ver aquí cómo es que pues se terminan instalando todos estos patrones negativos y me refiero prácticamente estas rutas mentales que nos llevan una y otra vez con los mismos errores, con los mismos pensamientos que no nos hacen bien.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: La neuroplasticidad está vinculada íntimamente al aprendizaje, de manera que aprendes lo bueno, aprendes lo malo y la oportunidad de aprender ocurre hasta el último instante de la vida. Entonces, mantener eso en la cabeza, que la plasticidad requiere de aprendizaje, eso ocurre cuando aprendes básquetbol, aprendes a tocar un instrumento o bien aprendes una conducta, aprendes a declamar todo eso. Se convierte en cambios estructurales a nivel de la sinapsis, que es donde se unen las neuronas, se crean nuevos botones sinápticos, lo cual dices “oye, qué maravilla”; entonces, ¿podemos rellenar un hueco en el cerebro? No necesariamente, el hueco sigue quedando ahí, como en un ictus o un stroke; pero la neuroplasticidad permite mejorar esa función, pero también lo contrario, por ejemplo, en esquizofrenia el exceso de botones sinápticos en ciertas regiones puede hacer que la persona desarrolle un peor estado de la enfermedad y en el caso, te cito rápidamente dos cosas, por ejemplo, en el dolor crónico, eso es algo que no nos sirve y sin embargo, el dolor queda instalado en el cerebro y a través de ciertas técnicas y de medicamentos podemos ayudar a que el cerebro desaprenda el dolor para que la persona se pueda liberar de un dolor crónico.

Sandra Villalobos: Qué interesante. Oye Nadia, y con todo esto, ¿qué tanto nos moldea? Lo voy a poner también así entre comillas en el entorno. Porque al final del día estamos repitiendo estos patrones, estas conductas que simplemente pues por el contexto en el que nos movemos o por la gente que nos rodeamos, pues ahí es también donde aprendemos ciertas conductas.

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Claro, sí, o sea, gran parte del aprendizaje se debe a una observación social. O sea, aprendemos como otros enfrentan sus problemas, imitamos, vamos a decir a otras personas en su conducta y esto permite que nosotros también desarrollemos o aprendamos cómo generar nuestra conducta. Entonces, realmente lo que vemos es lo que vamos a tener la tendencia a repetir.

Sandra Villalobos: Claro. Oye Marco, porque a veces sentimos que nos aferramos, lo voy a llamar así, a lo conocido, aunque nos duela, o sea, aquí ¿qué papel funciona o juega la famosísima zona de confort a nivel cerebral?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Esto es interesantísimo. Mira, si recordamos, por ejemplo, a Carl Sagan, que escribió en aquel entonces “Los dragones del Edén”, libro recomendable, hay que recordar que él mencionaba el cerebro reptiliano, que es el más básico. No lo tenemos nada más nosotros, digo, lo tienen los reptiles, lo tienen animales superiores y nosotros también; entonces nuestros instintos están ahí en el sistema límbico. El sistema límbico lo modula la corteza frontal y prefrontal, y entonces lo que te genera miedo o te asustó o te causó daño, lo puedes conservar ahí y también lo que te generó placer. Y ya son instintos muy primarios por los cuales, aunque a veces algo te haga daño, te mantienes pegado a él porque sientes que estás más seguro en ese lugar hasta que algo viene y modifica eso, reaprendes. Por eso, el mindfulness o la terapia cognitivo conductual te pueden ayudar a brincar esa atadura.

Sandra Villalobos: Oye, Nadia, y aquí también hay algo bien interesante porque hay un factor en el que todos estamos expuestos, que es el estrés. ¿Puede el estrés crónico hacer que el cerebro refuerce esas respuestas automáticas o esos patrones negativos?

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Sí, el estrés crónico genera un impacto negativo sobre una estructura que se llama amígdala en el centro del cerebro, que es el principal sitio donde se procesan las emociones, vamos a decir negativas, de miedo, en el cual se prepara, vamos a decir una huida, no ante una situación amenazante. Entonces, por ende, un estímulo constante de temor, no de estrés sobre la amígdala generaría activación de este centro y por y también se traduce en una inhibición de la corteza prefrontal, que la corteza prefrontal es a través de la cual tomamos decisiones, decisiones conscientes. Entonces, el hecho de que nuestro cerebro esté crónicamente expuesto a una situación amenazante o una situación de estrés hace que nuestro cerebro elija, pues, respuestas que puedan ser, por ejemplo, evitativas o soluciones a esta conducta amenazante, como para sentir un alivio. Y esto conduciría a que ya ni siquiera lo pensemos y que en automático entremos en una respuesta automática.

Sandra Villalobos: Claro, oye, es fascinante porque no solo nos habituamos a las acciones, también terminamos repitiendo pensamientos, emociones o incluso esas sensaciones físicas, casi como si el cuerpo tuviera una memoria propia. Cuando alguien aquí vive en una autocrítica constante, Marco, estos pensamientos negativos, ¿qué ocurre realmente en su cerebro? Y es más importante, a lo mejor no sé pensar en por qué en esos procesos, como por ejemplo la ansiedad o la depresión, no basta con querer pensar positivo para cambiar.

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Bueno, estás tocando algo que ha significado una situación que se ha querido resolver por muchos años. Lo que sí sabemos es que una persona no es químicamente pura, tú puedes tener datos de ansiedad, pero también datos obsesivos o también datos depresivos, y cada combinación es diferente; aquí podríamos decir que cada cerebro es único. Tú vas aprendiendo y lo que aprendiste tú no es lo que aprendió Nadia ni lo que aprendí yo.

Sandra Villalobos: ¿Ni con la facilidad también que se puede hacer?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Así es y las experiencias se van quedando ahí y van creando estructuras en el encéfalo, que eso es muy difícil modificar. Por ejemplo, esto que mencionas de tener ideas repetitivas es muy común en el trastorno de tipo obsesivo; sin embargo, lo que mencionaba Nadia ahorita de la amígdala es crucial porque esto le sirve, por ejemplo, a un changuito que al reconocer a lo lejos una colita de leopardo corre y se brinca y trata de salvar su vida. Eso mismo nos pasa a nosotros y habrá por ahí en el público alguien que tenga aracnofobia, que ve una araña y sale corriendo. A lo mejor eso viene desde la época de las cavernas, cuando las personas, pues las mamás veían una araña y no se ponían a ver si tenía pancita roja o pertenecía a cierto tipo específico de araña, sino corrían porque lo asociaban con muerte y con daño, y esas cosas se van heredando. Por ejemplo, la gente que se desmaya, hay familias que se desmayan cuando ven sangre, etcétera, eso también tiene que ver con una especie de herencia de patrones de conducta. Claro, lo que ya mencionas tú ahorita es más sofisticado porque el ser humano es más complejo, sin embargo, al final son los mismos mecanismos de neuroplasticidad que fijan dentro del cerebro conductas.

Sandra Villalobos: Oye Nadia, y algo que es sorprendente es que esto no se queda solamente en la mente, sino que también baja al cuerpo. ¿Cómo se explica que el cerebro sigue enviando esas señales de dolor, lo voy a llamar así, incluso cuando una lesión ya sanó?

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: En primera instancia, cuando una persona sufre de una, vamos a decir de una lesión, se va a percibir este estímulo doloroso y se va a generar, vamos a decir, se va a identificar y se va a clasificar. Si hay un estímulo doloroso, constante o crónico esto va a generar estos cambios neuroplásticos, pero que de alguna manera son como mal adaptados o desadaptados. Por ende, esto ya va a estar sobreactivado y aunque ya no tengamos un estímulo doloroso, estos circuitos ya aprendieron a tener esta, o sea, ya se modificaron y ya están activados y generan ante un mínimo estímulo que no es doloroso, una percepción de una sensación dolorosa.

Sandra Villalobos: Oye Marco, ¿y aquí podría pasar algo similar con el dolor emocional?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Claro, fíjate que el dolor pues no pesa, no tiene forma, no tiene color, es una percepción que nosotros tenemos y puede ocurrir con una quemadura, puede ocurrir con un golpe, etcétera. El dolor emocional, además, tiene otros componentes. Cuando tú estás dolido por alguna cosa, el corazón te late a prisa, ¿verdad? Sudas, tiemblas y todo eso está relacionado con el sistema autónomo, que además está bien conectado con la amígdala. Inicialmente, eso debería de servirte para huir o atacar, sin embargo, te puede ocurrir de una manera inesperada y te viene, por ejemplo, una crisis de pánico. Ahora, eso, cuando es reiterativo, se va instalando en el encéfalo y entonces creas una especie de reflejo. Entonces, cada vez que ves a esa persona o cada vez que escuchas esa canción, vuelves a sentir lo mismo y te puede generar angustia y dolor.

Sandra Villalobos: Qué interesante. Oye, Nadia, ¿y aquí qué tanto peso tiene el estrés o esas experiencias difíciles, por ejemplo, en la infancia? Con esta nueva configuración lo voy a llamar así actual, o sea, ¿cómo influyen esas experiencias tempranas en las formas de cómo reaccionamos ante el mundo hoy nosotros como adultos?

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Voy a tomar como ejemplo, o sea, una experiencia negativa. Si un niño crece en un ambiente, vamos a decir hostil, un ambiente que le genera incertidumbre, esto va a activar pues como un sistema de alerta emocional desde temprana edad y por ende, va a ocurrir, vamos a decir, una sobreestimulación nuevamente de este centro que nos alerta sobre las amenazas y lo cual va a llevar a que como adulto no tenga una adecuada regulación emocional. O sea, que ante, o sea, puede volver a experimentar este tipo de patrones y adoptar una conducta que en su momento le ayudó a, vamos a decir, como a sobrevivir o a sobrellevar ese entorno; pero tal vez como adulto ya no se enfrenta al mismo entorno, pero esa ya fue una conducta aprendida.

Sandra Villalobos: Y es que es curioso, pero mientras más repetimos una acción, pues se vuelve cada vez más difícil cambiar el rumbo. Marco, ¿qué es lo que pasa exactamente en el cerebro cuando una conducta, como por ejemplo consumir alcohol, se repite tantas veces que se vuelve automática o incluso ya como compulsiva?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Bueno, en realidad te hablábamos hace un momento de que cada cerebro es diferente, decía Ortega y Gasset “es el hombre y su circunstancia”. Entonces, lo que tú aprendiste en tu vida influye muchísimo. Se dice que los hijos de padres que fuman es más probable que tengan alguna adicción en el futuro. Lo mismo, si el muchachillo ve alcohol en su casa todo el tiempo, hay botellas por todos lados, ve que los amigos de papá y de mamá beben alcohol, es muy probable que lo repita por aprendizaje, por imitación, neuronas espejo, etcétera. Sin embargo, también hay inmanencias dentro del organismo que te hacen prono adicciones. Por ejemplo, hay gente que es más sensible a la exposición a opioides; entonces, los ingieres, es posible que ya no te puedas bajar de ello. Sin embargo, en todos estos fenómenos que acabo de mencionar, ya sea prendidos o inmanentes, sí influye el cambio estructural que va ocurriendo. Mientras más usas tú, la sustancia, es más difícil quitártela de encima, no solamente por la dependencia bioquímica específica, sino también porque a lo mejor la persona que bebió alcohol se siente sedado al beber alcohol al menos durante un ratito, entonces, la siguiente vez que se ponga nervioso, perdón, quizá beba tres tragos porque quiere sentirse otra vez tranquilo. Entonces esto realmente la persona no puede solo, esto es muy importante. La persona necesita apoyo para poder salir porque no basta con que vaya y le jure a su abuelita que ya no va a volver a tomar alcohol. Necesitan otro tipo de apoyo y ahí entran la terapia cognitivo conductual que mencioné, más otras sustancias que pueden ayudar a liberarse de una adicción.

Sandra Villalobos: Sí, claro, después de todo lo que hablamos, ¿qué le dirían a alguien que siente que está atrapado repitiendo los mismos patrones, aunque sabe que le estén haciendo daño, Nadia?

Dra. Nadia Gandarilla Martínez: Pues que es algo que puede ser esperado, ya que nuestro cerebro aprendió de esta manera, aprendió a tener determinadas conductas. Y es una conducta automática, es una conducta que se ha hecho fuerte, con el paso del tiempo. Entonces se requiere, aunque la neuroplasticidad podemos decir que disminuye en la etapa adulta, todavía nuestro cerebro tiene la capacidad de seguirse adaptando, nada más que en este punto se requiere un poco más de atención, o sea, tratar de cambiar los patrones que ya aprendimos. O sea, no se trata de borrar los patrones antiguos, sino de construir nuevos patrones y aprender a nuestro cerebro a seguir esos nuevos caminos. Y a partir de planear, o sea, planificar un nuevo camino, pues empezar nuevamente con la repetición, que esto es lo que permitiría que aprendamos otra nueva vía.

Sandra Villalobos: ¿Marco?

Dr. Marco Antonio Alegría Loyola: Mira, yo quisiera dejar dos obsequios para tu público. El primero es uno que dialogo con los pacientes, les pongo una pluma al frente y les enseño la pluma con su taponcito. Le digo, esto es como un cohete, entonces el cohete va y cuando ya no necesita el combustible tira la parte de abajo y queda una parte pequeña y de ahí sigue otra parte más pequeña que llega a la Luna. Alrededor de los 40 años de edad es recomendable que una persona se replantee, y vea qué cosas le han servido, pero ya le estorban. A lo mejor el ser muy obsesivo, muy dedicado, querer sacar 10, siempre fue muy bueno en la primera etapa de la vida, pero ya no es tan bueno a los 40 y te quedan 30 o 40 años más de vida y no los vas a desperdiciar repitiendo conductas que te dañan; entonces, primer obsequio, piensen en eso alrededor de los 40 o antes, si se puede. El segundo obsequio es recordar un artículo que se escribió en base a un estudio poblacional en Rochester, donde se demostraron cinco cosas que ayudan a evitar el envejecimiento cerebral y están íntimamente ligadas con la neuroplasticidad. O sea, el estudio no fue de neuroplasticidad, pero sirve para ello. Primera, dieta sana, o sea, somos lo que comemos, si comemos sano, nuestro cerebro va a estar más sano. Segundo, ejercicio moderado; de hecho, la prevención de enfermedades neurodegenerativas es uno de los mayores beneficios demostrados que mejora la plasticidad. Tercero, socializar, el socializar mejora la plasticidad y vean si no lo que les pasó a nuestros queridos ancianos durante la pandemia, se aislaron y se fueron al hoyo muchos. La cuarta es una actividad artística, ¿por qué? Porque cuando tú aprendes un instrumento o declamas o lees en voz alta como hablando con alguien, estás estimulando el hemisferio derecho, entonces le estás prestando todo un hemisferio al otro hemisferio, entonces, actividad artística. Y la quinta es ejercitar la mente, ellos se encontraron ahí en la Clínica Mayo que las personas que usaban computadora tenían mejor estado cognitivo que las que no lo usaban, pero puede ser cualquier cosa. Entonces, conclusión, come sano, ejercita el cuerpo y ejercita la mente de todas las formas posibles.

Sandra Villalobos: Grandes regalos, Marco, muchas gracias; gracias también, Nadia. Estuvimos con la Dra. Nadia Gandarilla Martínez y el Dr. Marco Antonio Alegría Loyola, y gracias por estar con nosotros. El día de hoy aprendimos que nuestro cerebro aprende todo lo que repetimos, incluso lo que nos hace daño. Pero eso también significa algo muy importante, que no estamos condenados a repetirlo. Entonces, ¿cómo salir de esos ciclos y empezar a cambiar lo que repetimos? De eso hablaremos en el próximo episodio. Si te gustó este contenido, suscríbete a nuestro canal y compártelo con alguien a quien pueda ayudarle. Yo soy Sandra Villalobos y te espero en el próximo episodio de En Consulta, el podcast del Centro Médico ABC.

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