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Analgésicos: ¿qué son y cómo elegir el medicamento para desinflamar y aliviar el dolor?

5 de febrero 2026

Mujer de pie con dolor de cuello, tras tomarse un analgésico se frota el cuello para relajar esa zona del cuerpo.

Los analgésicos son una categoría fundamental de medicamentos diseñados específicamente para interrumpir las señales de dolor que viajan al cerebro o para tratar el origen de la molestia en el sitio de la lesión. El dolor es una experiencia universal que todos enfrentamos en algún momento, manifestándose desde una leve incomodidad pasajera hasta cuadros crónicos y discapacitantes. Entender qué es un analgésico es el primer paso para gestionar nuestra salud de manera responsable, permitiéndonos identificar cuándo una sustancia es suficiente para un malestar menor y cuándo se requiere una intervención farmacológica más robusta.

Abordar el dolor de manera adecuada es crucial no solo por la comodidad inmediata, sino por la prevención de complicaciones a largo plazo. Ignorar una señal dolorosa o automedicarse de forma incorrecta puede enmascarar patologías graves que requieren un diagnóstico clínico preciso. Al utilizar adecuadamente los analgésicos medicamentos, no solo buscamos el alivio del síntoma, sino también mejorar la calidad de vida, permitiendo que el paciente mantenga su movilidad, su descanso y su funcionalidad diaria sin el desgaste físico y mental que conlleva el dolor persistente.

En la actualidad, el campo de la farmacología está evolucionando hacia la medicina personalizada, donde el uso de un analgésico se ajusta a la genética y al metabolismo individual para maximizar la eficacia y reducir efectos secundarios. El futuro del control del dolor promete terapias más precisas que combinan la biotecnología con protocolos de seguridad rigurosos, reduciendo la dependencia de sustancias riesgosas y enfocándose en la recuperación integral del tejido. Esta evolución busca que el tratamiento del dolor sea cada vez más humano, efectivo y seguro para todas las etapas de la vida.

Gestión del dolor en el entorno clínico

Para comprender el uso de los analgésicos, es vital entender cómo se gestiona el dolor en un hospital o consultorio. El dolor no es solo una sensación; es un signo vital que los especialistas monitorean de cerca.

Para casos donde el dolor mismo se presenta como una condición que afecte a las personas, más allá de resultado de algo, el médico algólogo es el especialista que puede abordar esta condición.

Evaluación y síntomas para el uso de analgésicos

El síntoma principal es, lógicamente, la sensación de dolor, pero esta puede venir acompañada de rigidez, ardor, punzadas o sensibilidad extrema. El médico evaluará si el dolor es agudo (repentino y de corta duración) o es dolor crónico (que persiste por más de tres meses), así como su localización e intensidad.

Ilustración de diferentes zonas del cuerpo en donde puede haber dolor, lo que cambiará que analgésico elegir entre sus opciones.

Diagnóstico preciso

Antes de recetar un medicamento para desinflamar o un paliativo, se debe realizar un diagnóstico. Esto incluye historial clínico, exploración física y, en ocasiones, estudios de imagen como radiografías o resonancias. El objetivo es determinar si la causa es mecánica, inflamatoria o neuropática.

Plan de tratamiento integral

El tratamiento no se limita a dar pastillas para el dolor; incluye fisioterapia, cambios en el estilo de vida y, por supuesto, la selección del fármaco ideal según la escala de dolor del paciente.

Analgésicos no opioides: el primer escalón en el control del dolor

Estos son los fármacos más comunes y accesibles, utilizados para tratar dolores de intensidad leve a moderada. Su principal característica es que no actúan sobre los receptores centrales del sistema nervioso de la misma forma que los narcóticos.

Antiinflamatorios no esteroides (AINEs)

Los AINEs son el analgésico antiinflamatorio por excelencia. Son ideales para cuando el dolor viene acompañado de hinchazón, como en el caso de la artritis o lesiones deportivas. Funcionan bloqueando las enzimas que producen las prostaglandinas, sustancias químicas que causan dolor e inflamación.

El rol del acetaminofén

A diferencia de los AINEs, el acetaminofén es un analgésico que ayuda con el dolor de cabeza y la fiebre, pero no posee propiedades significativas para desinflamar. Es la opción preferida para personas con estómagos sensibles o problemas de coagulación.

¿Qué tomar para el dolor de cuerpo?

Cuando el malestar es generalizado, como en un proceso gripal, estos fármacos suelen ser la primera recomendación. Sin embargo, es vital no exceder las dosis recomendadas, ya que el uso excesivo de acetaminofén puede afectar el hígado.

Analgésicos opioides: uso controlado y protocolos de seguridad hospitalaria

Cuando el dolor es de moderado a severo y no responde a los tratamientos convencionales, se recurre a los opioides. Estos medicamentos actúan directamente sobre los receptores del sistema nervioso para bloquear la señal de dolor de manera potente.

Aplicaciones en cuidados paliativos y postoperatorios

Su uso es común después de cirugías mayores o en pacientes con enfermedades terminales. Debido a su potencia, proporcionan un alivio que permite al paciente descansar y comenzar su proceso de rehabilitación física.

Riesgos y supervisión médica

El uso de estas pastillas para el dolor debe ser estrictamente vigilado por un profesional de la salud. El abuso de fármacos recetados o no recetados presenta efectos secundarios como potencial de dependencia y tolerancia o depresión respiratoria, por citar algunos ejemplos, hace que su administración sea protocolizada bajo estándares de seguridad hospitalaria muy rigurosos.

Analgésicos adyuvantes: potenciando la recuperación mediante la terapia combinada

Existen sustancias que, aunque no fueron creadas originalmente como analgésicos, tienen propiedades que ayudan a potenciar el alivio cuando se combinan con otros fármacos.

Tratamiento de dolores específicos

Se utilizan frecuentemente para el dolor neuropático (daño en los nervios). Algunos ejemplos incluyen ciertos antidepresivos o anticonvulsivos que estabilizan las señales eléctricas de los nervios dañados.

Beneficios de la terapia combinada

Al usar adyuvantes, a menudo se puede reducir la dosis del analgésico principal, lo que disminuye el riesgo de efectos secundarios mientras se mantiene un control efectivo del síntoma.

Tratamiento del dolor muscular

El dolor muscular es una de las consultas más frecuentes en las áreas de urgencias y medicina general. Puede ser causado por sobreesfuerzo, tensión o lesiones directas.

Identificación de la causa muscular

Para tratar las pastillas para el dolor muscular, primero debemos saber si el origen es un espasmo, un desgarro o simplemente acumulación de tensión. El médico buscará puntos de gatillo o zonas de contractura.

Recomendaciones terapéuticas

Además de los analgésicos musculares, el tratamiento suele incluir:

  • Reposo funcional de la zona afectada.
  • Aplicación de calor o frío localizado según la etapa de la lesión.
  • Uso de analgésico, ejemplos de tipo relajante muscular en combinación con antiinflamatorios.

Manejo de la inflamación

Muchas veces, el dolor es solo un síntoma de un proceso inflamatorio subyacente. En estos casos, se requiere un medicamento para desinflamar que ataque la raíz del problema.

Diferencia entre analgésico y desinflamatorio

Es común confundirlos, pero no son lo mismo. Mientras un analgésico quita el dolor, las pastillas para desinflamar actúan reduciendo el edema y la respuesta inmunitaria en el tejido afectado.

Opciones para inflamación severa

En casos donde los AINEs no son suficientes, los médicos pueden recetar corticosteroides o inhibidores selectivos de la COX-2, que son más potentes pero requieren un control médico estricto para evitar daños gastrointestinales o renales.

La Escalera Analgésica de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció un método para el uso correcto de los fármacos, asegurando que se utilice el medicamento adecuado según la intensidad del dolor.

  • Primer escalón: el dolor es leve y se usan no opioides (como AINEs o acetaminofén) con o sin adyuvantes.
  • Segundo escalón: para dolor moderado, se añaden opioides débiles a los fármacos del primer escalón.
  • Tercer escalón: en el dolor severo se utilizan opioides potentes, manteniendo los fármacos no opioides de base para potenciar el efecto.

En el Centro Médico ABC contamos con especialistas listos para diagnosticar la causa de tu malestar. Si presentas dolor persistente, no te automediques y busca atención en nuestra área de ConsultABC.

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Preguntas Frecuentes

Fuentes:
FDA, KERN Pharma, MedlinePlus

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    Ricardo Ostos

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