Epilepsia infantil

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¿Qué es una crisis epiléptica y qué es una crisis convulsiva?

Una crisis epiléptica corresponde a un cambio en el estado neurológico, producto de una descarga eléctrica y química anormal en el cerebro, entonces dependiendo de donde se genera esta descarga eléctrica anormal, los síntomas de una crisis epiléptica serán diferentes y afectará un área motora que tendría un crisis con movimiento, en el área del cerebro responsable de la conciencia y podría haber pérdida de esta, pero también podrían haber manifestaciones visuales, sensitivas, etc. Esta crisis epiléptica solamente es el cambio que sufre un niño o un adulto producto de esta actividad eléctrica anormal.

Es muy importante mencionar que no cualquier crisis epiléptica o convulsiva se va a desarrollar en un contexto de la epilepsia, por ejemplo, en un pequeño que entre los 6 meses y los 5 años que les sube la temperatura y que convulsiona, entonces estamos ante una crisis febril pero que fue una crisis provocada habitualmente por un proceso infeccioso, donde sube la temperatura y sube la crisis. Para que podemos establecer un diagnóstico de epilepsia, tenemos que tener crisis que son recurrentes y no provocadas, es decir, que debemos tener más de dos crisis que se presentan en ausencia de estos procesos febriles o infecciosos, que no es la respuesta derivada por el consumo de drogas u otros medicamentos o de un golpe en la cabeza, etc. Cuando nosotros corroboramos que la persona está teniendo una crisis de manera aislada, de manera no provocada, entonces establecemos el diagnóstico de epilepsia. Y otra vez las crisis que se producen dependerán del sitio de la corteza cerebral donde se están generando esas descargas eléctricas y químicas que se pueden expresar de diferentes maneras.

Ya que hemos entendido la diferencia entre una convulsión y el contexto clínico de la epilepsia, también tenemos que hablar un poco sobre la causa de estas crisis. Las crisis pueden ser producto de problemas metabólicos, por ejemplo, en los niños pequeños con deficiencia de algunas enzimas o la acumulación de ciertas sustancias, también puede ser producto de falta de oxigenación y de irrigación sanguínea en el cerebro, como en el caso de hipoxia y de isquemia, o también pueden ser producto de tumores cerebrales y malformaciones vasculares o de la corteza cerebral, etc. Las crisis y las descargas pueden ser producto de una desviación estructural en el cerebro, en particular en la corteza cerebral, sin embargo, casi la mitad de los casos no tiene una causa que podamos identificar con los estudios de imagen, de tomografía o de resonancia magnética, es decir, la epilepsia puede ser lesional, no lesional, donde habitualmente hay un trasfondo genético que explica por qué la corteza cerebral está produciendo más actividad electroquímica y generando este tipo de crisis. El tratamiento de una epilepsia que es lesional y de la que es no lesional, es un poco diferente. Lo podemos entender porque si pensamos que tenemos una crisis del lóbulo temporal y es una crisis más frecuente de las epilepsias lesionales y cuando hacemos un estudio de imagen o una resonancia magnética, encontramos que hay una cicatriz en ese sitio, se abre una posibilidad muy interesante para buscar un tratamiento quirúrgico para resecar esta lesión que está provocando las descargas que a su vez está provocando las crisis, podríamos ofrecer una cura definitiva para la epilepsia, en los casos de poder encontrar una causa lesional en estas áreas cerebrales.

¿La sesión tiene cura?

Afortunadamente, la gran mayoría de las epilepsias las podemos controlar, a pesar de que es devastadora y extremadamente frecuente. La mayoría de los pacientes con epilepsia, tanto niños como adultos, se pueden controlar con medicamentos. La primera línea de tratamiento contra la epilepsia es el tratamiento farmacológico. Tenemos cerca de 20 fármacos antiepilépticos en nuestro país y con ellos, utilizándolos de manera racional y de manera cuidadosa, podemos controlar más o menos a 7 de cada 10 pacientes, independientemente del tipo de epilepsia que padecen. También hay que recordar que pueden ser crisis generalizadas sofocales, esto quiere decir que si tuvieran de manera más puntual de que la corteza cerebral, como en el caso de las focales van a responder de manera diferente los diferentes fármacos antiepilépticos, por eso que es muy importante ante la sospecha de crisis tanto de uno o del otro, nos acerquemos a un especialista, empezando con un médico general o pediatra y después con un neurólogo o neuropediatra para definir el diagnóstico. Cuando ya hemos empezado el tratamiento farmacológico, afortunadamente la gran mayoría de los pacientes van a responder de manera satisfactoria, es decir, tendremos ninguna o muy pocas crisis, muy pocos  o ningún efecto adverso de los medicamentos y lo más importante, la densidad de los niños o adultos con epilepsia sea lo más parecida a lo que sería una epilepsia, es decir, que los niños pueden regresar a la escuela, hacer actividades deportivas, familiares y sociales; y los adultos tengan una vida completamente normal. Lo que estamos buscando con el tratamiento de la epilepsia es reincorporar a aquellas personas que la sufren, regresarlos a una vida completamente normal, teniendo cuidado de los medicamentos que se tienen que utilizar ya que todos los fármacos que tienen su acción a nivel del sistema nervioso central, van a tener algunos efectos adversos. Afortunadamente, la gran mayoría de los pacientes tendrán una magnífica calidad de vida a pesar de su epilepsia, pero es muy importante definir de manera precisa el tipo de epilepsia para implementar el mejor tratamiento y la mejor estrategia terapéutica para ayudarlos.

¿No es el mismo tratamiento para todos los tipos epilépticos y no es el mismo para niños que para adultos?

No. Actualmente un medicamento que existe para atender una crisis, por generalizada geopática, es decir, una epilepsia que no tiene una lesión cerebral, y que aparece a los 10 o 12 años y que tiene un síndrome epiléptico muy particular, se llama una epilepsia idiopática generalizada, que es una epilepsia de las más comunes en jóvenes y adolescentes, le vamos a dar un medicamento con 4 tratamientos que son altamente efectivos para controlarlas. Estamos hablando de medicamentos como el ácido balcoico, o como el ebesintafetafre o la motricita, que son medicamentos que habitualmente  controlan más del 90% de las crisis en los pacientes. Sin embargo, si nos equivocamos a la hora de seleccionar el tratamiento, interpretamos estas crisis como de inicio total e iniciáramos un tratamiento de otra familia de medicamentos, es muy frecuente que se descontrolen las crisis. Lo más importante es establecer un diagnóstico e implementar el mejor tratamiento para cada paciente.

¿A partir de qué edad podemos saber si nuestros hijos tienen epilepsia?

La epilepsia se puede presentar desde bebés prematuros, inclusive hay casos reportados de crisis epilépticas en el útero; las crisis neonatales son frecuentes y son producto de algún padecimiento metabólico y nanosistémia. A partir de ese momento, se seguirá presentando la epilepsia en todos los grupos hectáreos, lo que va ir cambiando las crisis compulsivas de la epilepsia en los bebés muy pequeños, que habitualmente es diferente a la de los jóvenes, de los adultos jóvenes, de los adultos mayores y de los ancianos. Por ejemplo, una causa frecuente de crisis convulsivas sin epilepsia son las secuelas de traumas craneoencefálico, como un golpe fuerte en la cabeza que genera un hematoma y después una cicatriz. Estas sesiones estructurales pueden generar que eventualmente se conviertan en crisis y trauma craneal, que es una patología frecuente en adultos jóvenes. Un poco más adelante vienen los tumores cerebrales o metastásicos que también pueden hacerlo pero es muy infrecuente que tengamos una epilepsia por tumores cerebrales en los primeros dos años de vida y al revés, dentro de los primeros años de vida, una displacía cortical, es decir, una malformación de la corteza cerebral, es muy frecuente que genere crisis convulsivas en los pequeños pero sería muy raro que una displacía cortical sea el origen de las crisis de un adulto mayor. Entonces tenemos que tratar de individualizar el diagnóstico en cada uno de nuestros pacientes y al grupo de edad al que pertenece.

En el caso de los neonatales, ¿Cuáles podrían ser las consecuencias si los papás no saben que están teniendo una crisis epiléptica?

Hay dos razones principales para querer hacer un diagnóstico oportuno. La primera de ellas es que durante la crisis pueden haber lesiones, traumatismos, incluso complicaciones cardiorrespiratorias. La persona que sufre de una crisis epiléptica puede lastimarse y esa es la primera razón por la que debemos tratar de evitarlas. La segunda razón son las crisis, particularmente en los niños muy pequeñitos, que van a comprometer el neurodesarrollo de manera progresiva, esto quiere decir, que la causa y el origen de las crisis van a comprometer la adquisición de áreas cognitivas y de funciones del lenguaje. Entonces, mientras más tempranos, más efectivos podemos ser con el diagnóstico de las crisis. Puede ser que el sujeto particular de los niños muy pequeñitos, pues van a tener muchísimo más un desarrollo neuro completo.

¿Podríamos hacer una resonancia o uno de los primeros estudios en los niños para saber que no tengan este tipo de problemas?

No. La mayoría de los niños o neonatos o de los sujetos recién nacidos, no van a tener epilepsia, y hacerles estudios de imagen y electroencelografías, no nos va a permitir, de manera práctica, seleccionar a niños con mayor riesgo de tener crisis. Esto aplica diferente para un niño que tuvo complicaciones perinatales. Un niño que tuvo acciones de reanimación y que sospechamos que haya tenido un problema respiratorio grave, esto puede ocasionar un tema de proxia neonatal, entonces esto sería una causa de epilepsia potencial. Entonces si tuviéramos estos factores de riesgo de un parto traumático y de un parto prolongado, un niño que empieza con sacudidas, por ejemplo, con movimientos anormales, estos serían los casos que definitivamente habría que consultar con el neuropediatra para saber si hay riesgo de primera crisis, ya que en estos casos es urgente que se inicie un tratamiento lo más temprano posible.

¿Qué tan caro puede ser un tratamiento para la epilepsia?

No existe un tratamiento único para todos los tipos de epilepsia. Habitualmente lo que buscamos es controlar a nuestros pacientes en modo terapia, utilizando fármacos antiepilépticos en dosis bajas pero efectivas. Pero cuando no empezamos a tener control de las crisis con pocos fármacos, entonces tenemos que pensar en las post terapias, es decir, utilizar más de un medicamento de manera muy cuidadosa y protegiendo los efectos adversos e interacciones de un fármaco y otro, y esto, por supuesto puede elevar de manera tremenda los costos en el tratamiento. Es por eso que es muy difícil establecer cuál es el costo general de todos los pacientes porque es un abanico muy alto de aquellos que responden muy bien con medicamentos a dosis bajas y medicamentos relativamente baratos y aquellos que necesitan tratamiento de segunda o tercera generación y no solamente dos o tres, sino 5 o 6 medicamentos.

¿La epilepsia es hereditaria?

La mayoría de las epilepsias son adquiridas, pero existen algunas condiciones en donde se hereda familiarmente. Hay algunas epilepsias que son genéticamente determinadas aunque afortunadamente no son la mayoría y el hecho de tener un padre o una madre, incluso un hermano con epilepsia, no hereda de manera significativa el riesgo de epilepsia en el resto de los familiares.

Es muy importante insistir que ante la epilepsia, las familias que han sido tocadas por esta condición neurológica tienen que acercarse a sus médicos pediatras y a sus médicos familiares. La epilepsia en la gran mayoría de los casos permite tener una vida normal a la familia que ha sido tocada por esta enfermedad, pero esto depende de tener un diagnóstico preciso y oportuno. Inclusive cuando no tenemos un buen control con más de dos fármacos, a este tipo de epilepsias les llamamos epilepsias fármaco resistentes o de difícil control y en estos casos existen inclusive procedimientos quirúrgicos donde podemos hacer una  desconexión de algunas estructuras o de la corteza cerebral. Cuando no se responde con varios medicamentos, un procedimiento neuroquirúrgico que es habitualmente muy seguro y eficaz, puede considerarse para algunos pacientes.

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