El ácido úrico es un compuesto químico que se genera de forma natural en nuestro organismo cuando éste descompone las purinas, moléculas orgánicas esenciales para el ADN y el ARN. En condiciones óptimas, este subproducto se disuelve en la sangre, viaja a los riñones y se elimina a través de la orina sin causar mayores inconvenientes. Sin embargo, cuando existe un desequilibrio entre la producción y la eliminación, se genera una acumulación conocida como hiperuricemia, la cual puede desencadenar diversas complicaciones de salud. Entender los síntomas de ácido úrico alto es el primer paso para evitar afecciones crónicas y asegurar que nuestro sistema metabólico funcione correctamente.
Abordar los niveles de ácido úrico a tiempo es crucial porque su acumulación silenciosa no siempre muestra señales inmediatas. Ignorar los síntomas de ácido úrico alto puede derivar en el desarrollo de la gota, una forma dolorosa de artritis, o en la formación de cálculos renales que comprometen la función de los riñones. Identificar qué es el ácido úrico y cómo afecta a las articulaciones y órganos permite a las personas realizar cambios preventivos en su estilo de vida, evitando el dolor incapacitante y garantizando una mejor calidad de vida a largo plazo.
En el presente, el aumento de alimentos procesados y el sedentarismo han incrementado los casos de ácido úrico alto en poblaciones cada vez más jóvenes. El futuro del manejo de esta condición apunta hacia una medicina personalizada, donde la dieta y el medicamento para el ácido úrico se ajusten no solo a los niveles en sangre, sino a la predisposición genética de cada individuo.
¿Qué es el ácido úrico y por qué se eleva?
Para comprender el origen del problema, primero debemos definir qué es el ácido úrico. Como mencionamos, es el resultado del procesamiento de las purinas. Estas sustancias se encuentran de forma endógena (en nuestras propias células) y exógena (en lo que comemos). Los alimentos con mayor concentración de purinas incluyen las carnes rojas, los mariscos, el pescado azul y ciertas bebidas como la cerveza. Cuando el consumo es excesivo o los riñones fallan en su labor de filtrado, los niveles suben, provocando que los cristales de urato se depositen en los tejidos.
El papel de la dieta en la hiperuricemia
La alimentación es el factor determinante en la mayoría de los casos de ácido úrico. Una dieta rica en fructosa, presente en refrescos y alimentos procesados, puede disparar la producción de este compuesto. La relación entre lo que ingerimos y cómo nuestro cuerpo lo procesa es directa; por ello, el control nutricional es la piedra angular tanto de la prevención como del tratamiento.
Factores de riesgo y predisposición
Más allá de la dieta, existen otras situaciones que tienen una gran influencia en el desarrollo de ácido úrico elevado. El sobrepeso, la hipertensión y la predisposición genética juegan un papel fundamental.
La hiperuricemia puede ser una condición silenciosa durante años, manifestándose únicamente cuando los cristales ya han causado una inflamación severa en las articulaciones o han formado pequeñas piedras en los canales renales.
Síntomas comunes del ácido úrico alto: ¿cómo identificarlo?
Identificar en el ácido úrico síntomas específicos es esencial para diferenciar una molestia pasajera de una condición metabólica seria. Muchas personas se preguntan qué siente una persona cuando tiene el ácido úrico alto, y la respuesta suele variar dependiendo de qué tan avanzada esté la acumulación de cristales. Los síntomas suelen aparecer de forma abrupta, transformando una noche tranquila en un episodio de dolor agudo que requiere atención inmediata.
La inflamación como señal de alerta
Dentro del ácido úrico alto, síntomas notables como la inflamación visible suelen estar presentes. Cuando los niveles son excesivos, el sistema inmunológico reacciona ante los cristales de urato como si fueran cuerpos extraños, lo que genera una respuesta inflamatoria potente. Esta no solo se manifiesta con dolor, sino con una sensación de calor en la zona afectada y una rigidez que impide el movimiento normal de la extremidad.
Cambios en la función urinaria
Dado que los riñones son los encargados de expulsar este compuesto, es común que se presenten alteraciones en la orina. Un color más oscuro de lo habitual o un olor particularmente fuerte pueden ser indicadores de que el cuerpo está luchando por procesar el exceso de desechos. En casos donde ya existen cálculos, el dolor se traslada a la espalda baja o los costados, acompañando a veces de náuseas.

Dolor articular y otras manifestaciones de la hiperuricemia
El espectro de los síntomas de ácido úrico alto es amplio y no se limita únicamente al dolor. Cuando la hiperuricemia se vuelve crónica, el cuerpo comienza a mostrar signos físicos externos de que algo no anda bien. Es aquí donde la condición pasa de ser un análisis de sangre alterado a una enfermedad visible que afecta la estética y la funcionalidad del cuerpo.
La formación de tofos bajo la piel
Los tofos son depósitos de cristales de urato que se sienten como bultos duros bajo la piel. Estos suelen aparecer en zonas como los codos, los dedos, el tendón de Aquiles e incluso en el pabellón auricular. Aunque inicialmente puede no doler, con el tiempo crecen y pueden causar deformidades permanentes en las articulaciones, además de ser una señal clara de que el ácido úrico alto ha estado presente por mucho tiempo sin tratamiento.
Malestar general y fatiga
Es común que durante los ataques agudos de gota o cuando los niveles están muy elevados, el paciente experimente un malestar general similar al de una gripe. La fiebre ligera y la fatiga extrema son respuestas del cuerpo ante el proceso inflamatorio sistémico que está ocurriendo internamente. No es raro sentirse agotado incluso sin haber realizado esfuerzo físico, ya que el organismo está dedicando recursos a combatir la inflamación.

Síntomas iniciales: el dolor en el dedo gordo del pie y otras articulaciones
Si te preguntas qué parte del cuerpo te afecta el ácido úrico con mayor frecuencia, la respuesta casi siempre comienza en las extremidades inferiores. El síntoma clásico es la podagra, que es el dolor intenso en la base del dedo gordo del pie. Sin embargo, la enfermedad es progresiva y puede extenderse a otras áreas si no se implementan medidas relacionadas al cómo bajar el ácido úrico.
Localización del dolor articular
El dolor suele ser más intenso durante la noche y las primeras horas de la mañana. Las zonas más afectadas incluyen:
- El dedo gordo del pie: es el sitio más común debido a la menor temperatura corporal en las extremidades, lo que facilita la cristalización.
- Tobillos y rodillas: lugares donde la carga de peso intensifica la molestia.
- Muñecas y codos: menos frecuentes al inicio, pero comunes en casos crónicos.
¿Cómo saber si mi dolor es por ácido úrico?
Para distinguir este dolor de una lesión mecánica o de otro tipo de artritis, hay que observar la rapidez de su aparición. En el ácido úrico los síntomas suelen alcanzar su pico máximo de intensidad en las primeras 12 a 24 horas. La piel sobre la articulación suele verse brillante, roja y extremadamente sensible al tacto, al punto que el roce de una sábana puede resultar insoportable.
Estrategias efectivas: cómo bajar el ácido úrico
Una vez identificados en el ácido úrico síntomas, el siguiente paso es la acción. El tratamiento suele ser una combinación de cambios en el estilo de vida y, si el médico lo considera, el uso de medicamento para el ácido úrico. El objetivo principal es reducir la concentración de urato en la sangre por debajo de los niveles de saturación para permitir que los cristales ya formados comiencen a disolverse.
Cambios dietéticos y nutrición
La base para entender cómo bajar el ácido úrico es la alimentación consciente. Se recomienda:
- Reducir purinas: evitar el exceso de carnes rojas y ciertos pescados.
- Eliminar el alcohol: especialmente la cerveza, que aporta purinas y deshidrata.
- Aumentar la hidratación: beber suficiente agua facilita que los riñones filtren el compuesto.
- Controlar el peso: la pérdida de peso gradual ayuda a que el metabolismo funcione mejor, aunque se debe evitar el ayuno prolongado, ya que este puede elevar temporalmente el ácido úrico.
El papel del ejercicio y el seguimiento médico
El ejercicio regular ayuda a mantener un peso saludable, pero debe realizarse con precaución durante los ataques agudos para no dañar más la articulación. Además, es vital realizar chequeos periódicos de laboratorio. Solo un profesional de la salud puede determinar si necesitas fármacos específicos para bloquear la producción de ácido úrico o para mejorar su excreción renal.
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Fuentes:
MedlinePlus, Cigna, KidsHealth