La pericardiocentesis es un procedimiento médico especializado de carácter diagnóstico y terapéutico que consiste en la extracción de líquido acumulado en el espacio pericárdico. Cuando se presenta un exceso de líquido o agua en el corazón, la presión interna puede comprometer el llenado cardíaco y poner en riesgo la vida del paciente, por lo que esta intervención resulta clave en situaciones de urgencia y en el manejo de diversas condiciones cardiovasculares.
¿Qué es la pericardiocentesis y cómo funciona?
La pericardiocentesis es una técnica invasiva que implica la aspiración de fluido pericárdico a través de una aguja o catéter fino introducido mediante punciones en la pared torácica.
En condiciones normales, la membrana que rodea al órgano alberga un volumen seroso reducido. No obstante, procesos inflamatorios, infecciosos o metabólicos pueden incrementar esta cantidad de forma anormal. Este procedimiento cumple una doble función clínica:
- Función terapéutica: alivia de forma inmediata la compresión mecánica ejercida sobre las cavidades cardíacas, permitiendo que el corazón vuelva a expandirse y bombear sangre con regularidad durante la diástole.
- Función diagnóstica: permite obtener muestras del fluido para su posterior análisis en laboratorio, ayudando a determinar la causa exacta de la acumulación (diferenciando entre procesos infecciosos, autoinmunes o tumorales).
Indicaciones: ¿cuándo es necesaria una pericardiocentesis?
El especialista en cardiología o medicina crítica evalúa la realización de la pericardiocentesis ante diferentes escenarios clínicos donde la acumulación de fluido amenaza la función cardíaca.
Relación entre pericarditis y pericardiocentesis
En la práctica clínica, una de las causas más frecuentes que derivan en este procedimiento es la pericarditis (la inflamación de la membrana pericárdica). Cuando el pericardio se inflama por infecciones, procesos autoinmunes u otras patologías, responde secretando un volumen anormal de fluido. Si esta respuesta inflamatoria no se detiene y la acumulación de agua en el corazón es severa o progresiva, la pericardiocentesis se convierte en la intervención de elección para aliviar la presión del órgano y extraer muestras que permitan identificar el origen exacto de dicha inflamación.

Por estas razones, los escenarios principales para realizar el procedimiento son:
- Taponamiento cardíaco agudo o subagudo: es la principal indicación de emergencia. Ocurre cuando el agua en el corazón genera un shock hemodinámico que compromete de forma inminente la supervivencia.
- Derrame pericárdico sintomático: casos con acumulación moderada o severa que provocan dificultad respiratoria severa o dolor pectoral persistente.
- Estudio etiológico: derrames de origen desconocido donde se requiere analizar el líquido para descartar bacterias, tuberculosis o células neoplásicas.
- Complicaciones posquirúrgicas o traumáticas: cuadros posteriores a procedimientos quirúrgicos cardíacos o golpes torácicos directos con presencia de fluido o sangre.
Abordajes principales para la realización del procedimiento
Para llevar a cabo la pericardiocentesis con la mayor precisión, el especialista selecciona la vía de acceso anatómica más adecuada para el paciente. Los tres abordajes principales son:
Abordaje subxifoideo
Es la técnica clásica y más extendida. La aguja se introduce en un ángulo específico justo por debajo del proceso xifoideo (el extremo inferior del esternón). Minimiza el riesgo de lesionar estructuras pleurales o coronarias principales.
Abordaje apical
La inserción se realiza cerca del vértice o ápice cardíaco. Es una alternativa orientada a drenar acumulaciones localizadas de forma posterolateral o cuando la ventana subxifoidea resulta anatómicamente compleja.
Abordaje paraesternal
La punción se efectúa en los espacios intercostales adyacentes al esternón. Aunque tradicionalmente era la menos habitual, el perfeccionamiento del guiado ecográfico ha incrementado su uso de forma segura.
El rol del ecocardiograma en la seguridad de la pericardiocentesis
Actualmente, la pericardiocentesis se lleva a cabo apoyada en tiempo real por tecnologías de imagen como la ecocardiografía cardíaca o la fluoroscopia.
El uso del ecocardiograma en vivo permite al equipo médico:
- Localizar el punto con mayor acumulación de fluido y menor distancia a la pared torácica.
- Visualizar el trayecto exacto de la aguja en todo momento.
- Confirmar la correcta evacuación del líquido pericárdico.
- Disminuir significativamente la tasa de complicaciones asociadas como punciones accidentales o arritmias.

Precauciones y contraindicaciones relativas
Antes de efectuar una pericardiocentesis no urgente, el médico realiza un análisis individualizado del riesgo-beneficio. Situaciones como coagulopatías severas, trombocitopenia sin corregir, disección aórtica o infecciones activas en la zona de punción requieren precauciones especiales o la consideración de alternativas quirúrgicas como la ventana pericárdica.
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Fuentes: MedlinePlus, Cigna, MSD Manuals