La cardiopatía coronaria es una de las enfermedades del corazón más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más subdiagnosticadas en sus etapas iniciales. Esto se debe a que puede desarrollarse de forma silenciosa durante años, sin causar síntomas evidentes, hasta que aparece una complicación grave como un infarto.
Identificar una cardiopatía coronaria de manera temprana es clave para prevenir daños permanentes al corazón y mejorar la calidad de vida. Conocer qué es, por qué ocurre, cuáles son sus síntomas y cómo se trata permite a las personas tomar decisiones informadas sobre su salud cardiovascular.
¿Qué es la cardiopatía coronaria?
La cardiopatía coronaria, también conocida como enfermedad coronaria o arteriopatía coronaria, es un padecimiento que afecta directamente a las arterias coronarias, que son los vasos sanguíneos encargados de llevar oxígeno y nutrientes al músculo cardíaco.
Esta enfermedad se produce principalmente por la acumulación de placas de grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias, proceso conocido como aterosclerosis. Con el tiempo, estas placas estrechan o endurecen las arterias, reduciendo el flujo sanguíneo hacia el corazón.
Cuando el corazón no recibe suficiente oxígeno, su funcionamiento se ve comprometido. En etapas iniciales, la cardiopatía coronaria puede no causar molestias; sin embargo, conforme progresa, aumenta el riesgo de complicaciones graves como angina de pecho, infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca o incluso muerte súbita.
Actualmente, la cardiopatía coronaria es la principal causa de muerte a nivel mundial, afectando tanto a hombres como a mujeres, especialmente a partir de la edad adulta.
¿Por qué se produce una cardiopatía coronaria?
La cardiopatía coronaria no aparece de manera repentina; es el resultado de un proceso progresivo que puede desarrollarse durante décadas. La causa principal es la aterosclerosis, pero existen múltiples factores que favorecen su aparición.
Entre los factores de riesgo más importantes se encuentran:
- Tabaquismo activo o pasivo.
- Colesterol elevado, especialmente colesterol LDL.
- Hipertensión arterial.
- Diabetes mellitus.
- Sobrepeso y obesidad.
- Sedentarismo.
- Alimentación rica en grasas saturadas y azúcares.
- Estrés crónico.
- Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.
Estos factores dañan el revestimiento interno de las arterias coronarias, facilitando la acumulación de placas. Con el tiempo, el estrechamiento arterial puede limitar seriamente el paso de la sangre o incluso provocar una obstrucción completa.
Es importante destacar que la cardiopatía coronaria puede afectar a personas sin síntomas evidentes, por lo que la prevención y la evaluación médica periódica son fundamentales.
Conoce los síntomas de la cardiopatía coronaria
Los síntomas de la cardiopatía coronaria pueden variar considerablemente entre una persona y otra. Algunas personas presentan molestias claras desde etapas tempranas, mientras que otras no presentan síntomas hasta que la enfermedad se encuentra avanzada.
El síntoma más característico es la angina de pecho, que se describe como:
- Dolor u opresión en el centro del pecho.
- Sensación de peso, ardor o presión.
- Molestia que puede irradiarse al brazo izquierdo, cuello, mandíbula, espalda o estómago.
La angina suele aparecer durante el esfuerzo físico, el estrés emocional o después de comer, y generalmente desaparece con el reposo o con el uso de medicamentos indicados por el médico.
Otros síntomas frecuentes incluyen:
- Falta de aire o dificultad para respirar.
- Fatiga excesiva con actividades habituales.
- Debilidad general.
- Mareo o sudoración fría.
En algunos casos, especialmente en mujeres, adultos mayores o personas con diabetes, los síntomas pueden ser atípicos o leves, lo que dificulta su detección. Por ello, cualquier molestia persistente en el pecho o cambio en la tolerancia al ejercicio debe ser evaluado por un profesional de la salud.
¿Cómo se diagnostica una cardiopatía coronaria?
El diagnóstico oportuno de la cardiopatía coronaria es esencial para prevenir complicaciones mayores. El médico evaluará los síntomas, antecedentes personales y familiares, además de realizar estudios específicos para confirmar la enfermedad.
Entre las pruebas diagnósticas más utilizadas se encuentran:
- Electrocardiograma: para evaluar la actividad eléctrica del corazón.
- Prueba de esfuerzo: que permite analizar cómo responde el corazón durante la actividad física.
- Tomografía cardíaca: útil para detectar placas calcificadas en las arterias coronarias.
- Angiografía coronaria: considerada el estudio de referencia para identificar obstrucciones en las arterias.
La elección de los estudios dependerá de cada paciente, su nivel de riesgo y la presencia de síntomas. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento adecuado antes de que se presenten eventos graves como un infarto.
Cardiopatía coronaria tratamiento y seguimiento médico
El tratamiento de la cardiopatía coronaria se adapta a cada paciente según la gravedad de la enfermedad, los síntomas y los factores de riesgo asociados. El objetivo principal es mejorar el flujo sanguíneo al corazón, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones.
Cambios en el estilo de vida
Las modificaciones en el estilo de vida son la base del tratamiento y, en algunos casos, pueden ser suficientes para controlar la enfermedad. Estas incluyen dejar de fumar, mantener una alimentación equilibrada, realizar ejercicio de forma regular, dormir adecuadamente y manejar el estrés.
Tratamientos recetados
El médico puede indicar tratamientos para controlar el colesterol, la presión arterial, la glucosa, así como medicamentos para aliviar la angina de pecho o prevenir la formación de coágulos. Cada tratamiento farmacológico es individualizado.
Procedimientos y cirugía
En casos más avanzados, puede ser necesario realizar procedimientos como la intervención coronaria percutánea, la cirugía de revascularización miocárdica o, en situaciones específicas, otras técnicas especializadas para restablecer el flujo sanguíneo.
Una vez establecido el diagnóstico, el seguimiento médico periódico es indispensable. Esto incluye controles clínicos, estudios de rutina y, en muchos casos, programas de rehabilitación cardíaca, que ayudan a mejorar la capacidad física, reducir síntomas y optimizar la calidad de vida.
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Fuentes:
NIH, MedlinePlus, MSD Manuals